‘Adversario extranjero’ está detrás del Síndrome de La Habana, dice reporte del Congreso
Un adversario extranjero de Estados Unidos probablemente esté detrás de algunos de los incidentes del Síndrome de La Habana, concluyó una comisión de investigación del Congreso de la Cámara de Representantes, que agregó una crítica mordaz a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos por “intentar frustrar” la investigación y producir una evaluación previa “dudosa o engañosa” que desestimó los incidentes.
El representante estadounidense Rick Crawford, presidente del subcomité de inteligencia de la Cámara de Representantes que supervisa la Agencia Central de Inteligencia, publicó un informe provisional el jueves sobre una investigación que comenzó en febrero sobre cómo las agencias de inteligencia de Estados Unidos manejaron el Síndrome de La Habana, que el gobierno llama “incidentes de salud anómalos”.
“Parece cada vez más probable y el presidente [del subcomité] está convencido de que un adversario extranjero está detrás de algunos” de estos incidentes, dice el informe. “La comunidad de inteligencia ha intentado frustrar los esfuerzos de investigación del subcomité para descubrir la verdad a cada paso”.
El síndrome de La Habana representa “un peligro genuino y apremiante” para los agentes de inteligencia de Estados Unidos que “no ha sido plenamente comprendido por los líderes de la comunidad de inteligencia”, dice el informe, y agrega que hay evidencia de que los funcionarios de inteligencia intentaron crear “una conclusión políticamente aceptable” e “obstaculizar la investigación que revelaría ese esfuerzo”.
Debido a que las agencias de inteligencia han “ocultado información valiosa”, el subcomité dijo que no podía completar su investigación y emitir un informe final no clasificado.
Los funcionarios estadounidenses y canadienses afectados por los incidentes, primero en La Habana, luego en Rusia, Europa, China e incluso Washington, D.C., dijeron que oyeron ruidos o sintieron presión que venía de una dirección específica. También desarrollaron síntomas debilitantes como migraña, pérdida de memoria, dolor de oído y problemas cognitivos.
Los investigadores del Congreso realizaron 48 entrevistas con funcionarios de inteligencia estadounidenses actuales y anteriores, médicos y víctimas, y revisaron miles de páginas de registros producidos por diferentes agencias de inteligencia y denunciantes.
Pero las agencias de inteligencia censuraron en gran medida y retrasaron “rutinariamente” la información solicitada por el subcomité y “pusieron obstáculos a quién podía testificar”, dice el informe.
“Debido a esta falta de cooperación y a la incapacidad del Subcomité para acceder a información específica, el Subcomité concluye que debe haber algo que el liderazgo de la Comunidad de Inteligencia ha tratado de evitar que el Congreso descubra”, dice el documento.
Mark Zaid, un abogado que representa a algunas de las víctimas y denunciantes que testificaron para el informe de la Cámara, dijo que el informe no era político y se hizo eco de las acusaciones de encubrimiento de “pruebas contundentes” por parte de las agencias de inteligencia.
“No todas las esperanzas están perdidas. A pesar de los esfuerzos de la Comunidad de Inteligencia por encubrir esto, los verdaderos patriotas han seguido luchando en las sombras para garantizar que prevalezca la verdad”, dijo un ex empleado del gobierno de Estados Unidos que fue el primero en informar sobre un incidente en La Habana a fines de 2016 y que pidió ser identificado como el Paciente Cero.
“Mientras que la Comunidad de Inteligencia ha dedicado su tiempo a llevar a cabo una campaña de desinformación en la prensa y en luchas internas, nuestros adversarios sólo se han vuelto más audaces y más efectivos. Somos más débiles como nación debido a ello, y estas armas ahora han proliferado. Necesitamos actuar ahora antes de que sea demasiado tarde”, dijo el Paciente Cero.
Refutación de las agencias de espionaje
En una fuerte refutación, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional le dijo al Miami Herald que la comunidad de inteligencia “no está de acuerdo con muchas de las conclusiones provisionales del informe”.
“La mayoría de las agencias de inteligencia evalúan que es muy poco probable que un adversario extranjero sea responsable de los [incidentes] reportados y la afirmación de que estamos reteniendo información que contradice este análisis o que de otra manera iluminaría este tema complejo es infundada”, dijo una portavoz.
La portavoz dijo que la investigación de los incidentes por parte de las agencias de inteligencia “fue una de las más completas de nuestra historia, y aprovechó todas las capacidades operativas, analíticas y técnicas [de la comunidad de inteligencia] y las de nuestros socios”.
Las agencias de inteligencia de Estados Unidos han colaborado “extensamente” con el Congreso y seguirán facilitando su papel de supervisión, añadió la portavoz.
Una funcionaria de la CIA se hizo eco de esos argumentos y calificó la investigación del Síndrome de La Habana como una de las más grandes e intensivas llevadas a cabo por la agencia, que “no dejó piedra sin remover”.
La funcionaria dijo que la CIA ha proporcionado varias sesiones informativas y miles de páginas de registros al Comité Permanente Selecto de Inteligencia de la Cámara de Representantes en los últimos cuatro años.
“Cualquier sugerencia de que estamos ocultando información que arrojaría nueva luz sobre este tema complejo y difícil no podría estar más lejos de la verdad”, dijo la funcionario.
Una evaluación controversial
Muchas víctimas de incidentes del Síndrome de La Habana denunciados en Cuba, Estados Unidos y varios otros países desarrollaron síntomas similares a una lesión cerebral traumática.
En marzo de 2023, siete agencias de espionaje estadounidenses anónimas publicaron una evaluación en la que cuestionaban los hallazgos de la investigación de que algunas de las víctimas sufrieron lesiones similares a una conmoción cerebral. La evaluación concluyó que sus dolencias probablemente estaban relacionadas con factores ambientales o condiciones previas porque las agencias no encontraron “pruebas creíbles de que un adversario extranjero tenga un arma o un dispositivo de recolección” que pudiera explicar las lesiones.
Sin embargo, la evaluación no fue unánime porque las diferentes agencias tenían diferentes grados de confianza en las conclusiones.
El director de la CIA, William Burns, advirtió a sus homólogos rusos de las consecuencias si se descubría que atacaban a funcionarios estadounidenses a fines de 2021. Pero la evaluación decía que las pruebas apuntan en contra de la participación de los adversarios estadounidenses.
En una declaración, Crawford dijo que creía que la afirmación de que los factores ambientales o sociales pueden explicar el síndrome de La Habana es falsa. “Hay evidencia confiable que sugiere que algunos incidentes de salud anómalos son obra de adversarios extranjeros”, agregó.
El informe provisional dice que el subcomité ha descubierto evidencia de que la evaluación “carecía de integridad analítica y su formulacion fue muy irregular” y planea emitir un informe clasificado explicando por qué considera que las conclusiones de la evaluación son “dudosas en el mejor de los casos y engañosas en el peor”.
El subcomité también cree que la evidencia disponible “no respalda” las conclusiones de la evaluación e instó a la comunidad de inteligencia a actualizarla. Una fuente del Herald que pidió permanecer anónima para discutir el delicado asunto dijo que probablemente se publicará pronto una evaluación actualizada.
El informe también instó a la administración a brindar atención médica a largo plazo a los afectados.
La portavoz de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional dijo que las agencias “continuarán haciendo todo lo posible para proteger la salud y la seguridad de nuestra fuerza laboral y cuidar a nuestros colegas con compasión y profesionalismo”.
“Nuestros hallazgos analíticos no ponen en tela de juicio las experiencias y los problemas de salud que nuestros colegas, familiares y amigos informaron honestamente”, agregó.
La CIA, en particular, ha sido criticada por lo que ex funcionarios dijeron que era una falta de apoyo para acceder al tratamiento médico.
La funcionaria de la CIA dijo que el apoyo de la agencia para proporcionar un acceso rápido a la atención a los afectados “evolucionó” y se vio “significativamente complicado” por los efectos de la pandemia de COVID-19 en los proveedores de salud.
Nueva información
La nueva información que salió a la luz este año ha hecho agujeros en la narrativa de la evaluación de inteligencia.
Por ejemplo, el Herald informó a principios de este año que la CIA compensó a algunos de sus funcionarios afectados en La Habana y otros lugares en virtud de una ley que requiere una certificación médica de que las condiciones previas o los factores conocidos no pueden explicar la lesión.
Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental reveló que 334 estadounidenses, incluidos 15 niños, han calificado para recibir tratamiento para el síndrome de La Habana en instalaciones médicas militares especializadas.
Después de que el Herald publicara quejas de los participantes en un estudio de los Institutos Nacionales de Salud sobre pacientes con síndrome de La Habana citado en la evaluación de inteligencia de 2023 para respaldar sus conclusiones, una junta de revisión interna lo suspendió después de confirmar que algunos pacientes fueron obligados a unirse al estudio.
Y en un impactante informe de “60 Minutes” y otros medios europeos sobre el posible papel de una unidad de inteligencia militar rusa en los incidentes del síndrome de La Habana, el ex jefe de la investigación del Pentágono sobre las dolencias dijo que creía que Rusia estaba atacando a funcionarios estadounidenses en el extranjero y en el país.
Pero las revelaciones no han cambiado la evaluación inicial de las agencias de espionaje.
La funcionario de la CIA dijo que la agencia sigue “alerta ante cualquier nueva pista” y “las seguirá rigurosamente si surgen”.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2024, 10:03 a. m..