Cuba pausa liberación de presos políticos, realiza ejercicios militares en respuesta a Trump
Las autoridades cubanas, aferradas a su consigna de “Patria o Muerte” y prometiendo prevalecer contra la “arremetida imperialista”, pausaron la liberación de presos políticos y comenzaron a realizar ejercicios militares tras la decisión del presidente Donald Trump de volver a poner a Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.
Apenas una semana antes, el expresidente Joe Biden había sacado a Cuba de la lista después de decirle al Congreso que el gobierno cubano no brindó “ningún apoyo al terrorismo internacional” en los seis meses previos.
Trump también anuló la decisión de Biden de eliminar una lista de empresas militares y hoteles cubanos sancionados.
Las medidas de Biden fueron fundamentales en un acuerdo mediado por el Vaticano, en virtud del cual el gobierno cubano acordó liberar a 553 “prisioneros”. Si bien no estaba claro si algunos o todos serían presos políticos, poco después del anuncio de Biden, las autoridades cubanas comenzaron a liberar a presos políticos, hasta 170, según un recuento de una coalición de medios independientes.
Pero eso se detuvo después de que Trump revirtiera las acciones de Biden el lunes por la noche.
El miércoles, Justicia11J, una organización que rastrea los arrestos por motivos políticos en Cuba, dio la alerta y dijo en un comunicado que no habían recibido información de nuevos presos liberados desde el lunes.
“la ausencia de reportes desde la Isla nos alarma”, dijo el grupo. “Exigimos al régimen de La Habana que no pause las excarcelaciones de personas privadas de libertad por razones políticas, en cumplimiento de los compromisos adquiridos con la Iglesia Católica. Exigimos también que, en un ejercicio de transparencia, haga pública la lista de las personas que han sido beneficiadas hasta la fecha”.
Según sus datos, 167 presos políticos han sido liberados o han recibido otro alivio. Pero ninguno ha sido indultado o ha recibido amnistía, lo que los hace vulnerables a volver a prisión, advirtió el grupo.
Freedom House, una organización que publica un informe anual sobre el respeto a las libertades en países de todo el mundo, instó al gobierno cubano a liberar a todos los presos políticos, que según varios grupos de derechos humanos superan el millar.
“La justicia exige la liberación de todos los presos políticos en Cuba, el fin del encarcelamiento político como herramienta de control social y reformas sistémicas por parte del régimen de Díaz-Canel que garanticen el pleno ejercicio de los derechos fundamentales sin temor a represalias”, dijo la organización. “Sin esas reformas, esta liberación corre el riesgo de perpetuar una puerta giratoria de encarcelamiento político, en la que el régimen cubano llenará las celdas ahora vacías con nuevas personas detenidas arbitrariamente en las próximas semanas y meses”.
Pero la decisión de Trump parece haber tocado una fibra sensible, dado el tono de las reacciones de las autoridades cubanas.
“Ebrio de arrogancia, el Presidente Trump decide sin razones que Cuba patrocina el terrorismo,”dijo el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, en una publicación en inglés en X. “Sabe que MIENTE. Su empeño es incrementar el castigo y la guerra económica contra las familias cubanas. Causará daño, pero no doblegará la firme determinación de nuestro pueblo”.
Rodríguez también calificó las políticas de Trump de “medievales”.
En un mensaje similar, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel dijo que la decisión de Trump de reincorporar a Cuba a la lista era un “acto de arrogancia y desprecio por la verdad… un acto de burla y abuso [que] confirma el descrédito de los listados y los mecanismos unilaterales de coerción del gobierno de EUUU”.
Una declaración del martes firmada simplemente por “el gobierno revolucionario” decía: “Trump ha interpretado su llegada al poder como la coronación de un emperador”. El comunicado califica su decisión de designar a Cuba como patrocinador del terrorismo como un “acto de agresión del gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo cubano” que no lograría descarrilar al país de su camino socialista.
El comunicado finaliza con el acostumbrado “Patria o Muerte. Venceremos”.
El miércoles, el Ministerio de las Fuerzas Armadas dijo que estaba comenzando ejercicios militares que se habían pospuesto en noviembre para “elevar la preparación del país para la defensa y la preparación de las tropas y la población para enfrentar las diferentes acciones del enemigo”.
En una reunión el miércoles rodeado de comandantes militares y funcionarios del gobierno, Díaz-Canel dejó en claro que se referían a Estados Unidos.
“Estamos haciendo este ejercicio en medio de una situación que casi es real”, dijo. “Nosotros estamos sometidos a una política por parte de la nueva dirección de los Estados Unidos que es totalmente hegemónica, injerencista, que trata a Cuba con un tremendo desprecio y que ya hemos empezado a ver sus primeras acciones contra la revolución”.
En otra señal de que el título de Comandante en Jefe de Díaz-Canel es casi simbólico, le “propuso” al general retirado Raúl Castro, sentado en la primera fila frente a Díaz-Canel durante la reunión, dar inicio a los ejercicios militares que se supone durarán hasta el sábado. Castro se puso de pie y simplemente dijo: “Comiencen”.
La retórica subida de tono llegó después de una respuesta inicial silenciosa a la victoria de Trump, ya que los funcionarios buscaron discretamente el consejo de sus contactos en los Estados Unidos sobre cómo manejar a Trump. Pero los funcionarios se inquietaron cuando se conoció la noticia de que el ex senador republicano cubanoamericano de Florida, Marco Rubio, a quien consideraban un archienemigo, probablemente se convertiría en el próximo Secretario de Estado de Estados Unidos, dijeron fuentes que pidieron no ser identificadas para hablar de sus interacciones con funcionarios cubanos.
Aun así, las autoridades cubanas liberaron al líder opositor José Daniel Ferrer el jueves pasado, lo que algunos vieron como una señal de que el gobierno cubano quería demostrar que iba en serio sobre el acuerdo.
Cuatro días después, el gobierno de la isla volvió a estar en la lista negra de Estados Unidos.
Un diplomático cubano preguntó en X: “¿Qué hizo Cuba en seis días para merecer volver a una lista de patrocinadores del terrorismo?”
Las autoridades cubanas llevan mucho tiempo argumentando que la designación es injustificada, supone una carga para la economía de la isla y perjudica a la población.
El país ha estado dentro y fuera de la lista desde que el expresidente Ronald Reagan la incluyó por primera vez en 1982. El expresidente Barack Obama la eliminó en 2015 como condición para reabrir la embajada de Estados Unidos en La Habana, y Trump la volvió a poner en los últimos días de su primer mandato en enero de 2021.
En ese momento, Trump citó el hecho de que Cuba albergara a fugitivos de la justicia estadounidense y a los líderes guerrilleros del ELN buscados por el gobierno colombiano del expresidente Iván Duque. Cuba se negó a extraditarlos, alegando que iba en contra del derecho internacional y de un tratado de paz entre las guerrillas y el gobierno colombiano que Cuba ayudó a negociar.
El actual presidente colombiano, Gustavo Petro, retiró la solicitud de extradición y le pidió al expresidente Biden que eliminara a Cuba de la lista. Un funcionario de la administración de Biden dijo a los periodistas la semana pasada que la solicitud de Petro había influido en la decisión de Biden de eliminar a Cuba de la lista.
Pero en un giro de la trama el jueves tras nuevos actos de violencia del ELN, la fiscal general de Colombia, Luz Adriana Camargo, dijo que su oficina “reactivaría la solicitud de extradición” de los líderes del ELN una vez que hayan sido localizados “en Cuba o en otro lugar”.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de enero de 2025, 7:13 p. m..