Guajiro cubano y músico de mil instrumentos, Willy Chirino no pidió permiso para triunfar
Un viaje clandestino por Consolación del Sur, entre la glorieta y la iglesia, como dice Soy guajiro; un batido de chocolate en Nueva York porque Willy Chirino es menor de edad y no puede beber alcohol; su primer disco, One Man Alone, donde toca todos los instrumentos, y que termina siendo producido por Alvarez Guedes; su doble boda con Lissette Alvarez, y su Viva la buena vida, que se convierte en el tema que cierra y abre la programación de una estación de radio insignia del exilio cubano.
Chirino, el documental, sigue la trayectoria personal y profesional del gigante de Consolación del Sur, del hombre que, como dice Alexis Valdés en su testimonio, la gente en Cuba compartía su disco Oxígeno, se lo pasaba de mano y mano, sin saber que era un músico cubano.
“Willy es la figura musical principal del exilio, además de Celia [Cruz]. Sus canciones han acompañado a muchas generaciones”, dice Jorge Soliño, director de Chirino, que con este documental sigue su labor de reflejar figuras que el régimen cubano ha querido borrar, la cual emprendió con el documental A Contratiempo, sobre el rock underground en Cuba.
“La música de Chirino identifica al exilio cubano, lo ha mantenido vivo, y también la idea de regresar a una Cuba en libertad”, apunta Soliño, que fue él mismo un rockero reprimido por el sistema y luego un cineasta silenciado.
Chirino, realizado en Miami, la tierra donde Chirino vive y triunfa, tiene su estreno mundial este viernes 4 de abril en el Olympia Theater del downtown, que revive en estos días del Festival de Cine de Miami (MIFF) del Miami Dade College, para recordar los tiempos de gloria del festival, cuando se acampaba en el que es sin duda el teatro más acogedor de la ciudad, para ver lo mejor de la cinematografía mundial.
El festival, que se celebra del 3 al 13 de abril, incluye a Chirino en la sección “Spotlight on Cuba”, que coordina el crítico de cine Alejandro Ríos. Soliño agradece la labor de Ríos, que en enero proyectó en su serie de cine cubano en el Koubek Center el documental Una noche en la vida, que Soliño dedicó a Paquito D’Rivera, también uno de los entrevistados en Chirino.
“Paquito fue quien ayudó a conseguir a Andy García”, cuenta Soliño sobre uno de los retos de Chirino, coincidir con el ocupado horario de filmaciones del actor cubano más internacional.
Para él era importante incluir a Andy para lograr la perspectiva de esa generación más joven que estaba observando lo que hacía Chirino. “Andy era estudiante de percusión cuando se iba clandestino a ver tocar a Chirino y a Carlos Oliva”, cuenta Soliño.
Willy Chirino se queda en Miami
El anecdotario de Carlos Oliva, otro de los grandes músicos del exilio, es fundamental para entender los comienzos de la vida de Chirino en Miami y de su carrera.
Chirino salió de Cuba con 14 años, en agosto de 1961, por la Operación Pedro Pan, en la que 14,000 niños cubanos emigraron a Estados Unidos sin sus padres. Y es precisamente cuando están en un hotel en Biscayne Boulevard que acoge a los niños de Pedro Pan, donde se conocen Oliva y Chirino.
Su trayectoria musical se toca muchas veces, pero son las anécdotas del viaje a Nueva York que hacen juntos, muy jóvenes, también con el pianista Roberto Lozano, la que nos traslada a los comienzos. Willy es tan joven que no puede consumir alcohol en el club y tiene que ir hasta una cafetería cercana para tomarse un batido de chocolate. Mientras Oliva se queda y forma entonces la agrupación Los Sobrinos del Juez, Willy regresa a Miami porque no le gusta Nueva York.
Ganancia para nuestra ciudad, porque como explica Soliño, el documental no solo aborda la biografía de Chirino, sino que cuenta la historia de la ciudad y del surgimiento del sonido de Miami.
Todos los artistas protagonistas del movimiento tenían en común el amor por los Beatles y la fusión de los ritmos cubanos con el rock, el jazz y la música de Motown, que tan difícil fue de digerir para las disqueras y las emisoras de radio. Mil y una vez les cerraron las puertas, cuenta Emilio Estefan, pero ellos se mantuvieron haciendo lo que terminaría por distinguirlos.
De esa batalla por el espacio en las ondas radiales, como testigos y protagonistas, dan fe Tomás Regalado y Roberto Rodríguez Tejera, que fueron DJ. Tejera cuenta cómo Chirino se convierte en la voz que despierta y despide a la audiencia en la WCMQ en Miami.
Regalado nos traslada a ese momento del protoexilio en el que los cubanos tenían que escuchar los obituarios radiales, que se complementaban con la información del lugar del nacimiento del fallecido, para luego ir a la funeraria y, además de dar su adiós al difunto, reunirse con la gente de su pueblo.
“La gente no se reunía en el Versailles sino en la funeraria, que estaba también en la Calle Ocho”, recuerda Regalado.
Los orígenes de Chirino en Cuba
Si la abarcadora exposición que el museo HistoryMiami le dedicó a Chirino en el 2023 documentó con objetos sus cinco décadas de carrera, el documental refleja con fotos, testimonios e imágenes su vida y su carrera.
Soliño (Cuba, 1957) consiguió con la ayuda de una productora de Univision y también amiga, las imágenes de ese pueblo de Pinar de Río donde nació Chirino.
Allí se fue Ibis Menéndez, la productora, junto a una camarógrafa de la isla, a grabar las escenas en Consolación del Sur, con tanta suerte que la persona que vive en la casa de la familia Chirino los dejó pasar y filmar en un lugar que permanece casi intacto.
Clave para contar la niñez de Chirino y sus comienzos musicales en unas fiestas religiosas del pueblo, es el testimonio de la doctora Josefa Chirino “Fefita”, una de las tres hermanas del músico, además de Marilé y Ana Lourdes.
Al hablar de sus padres, un abogado y una doctora en Farmacia, Chirino pone el dedo en un aspecto muy importante. La llegada del castrismo significa el sueño tronchado de una generación que ya estaba comenzando a recoger los frutos de sus estudios y su trabajo.
El exilio resulta más duro para estos profesionales, que tienen que trabajar en cualquier empleo en Estados Unidos. Aunque tampoco es ligero para el mismo Chirino, que toca hasta la madrugada en un club de Miami Beach por $70 a la semana –una fortuna entonces que le permite ayudar a su familia– para al otro día levantarse temprano y asistir a sus clases de High School.
Soliño comparte los créditos de la fotografía de Chirino con Iván Oms, quien fue camarógrafo en Cuba y luego director de fotografía en España, y lleva este aspecto del documental a otro nivel.
“Los documentales se enfocan en conseguir los testimonios, y a veces no tienen tiempo de cuidar las imágenes, pero nosotros tuvimos tiempo de diseñar una fotografía hermosa. La transparencia, los encuadres, son agradables a la vista. Eso no solo permite descubrir quién es la persona sino hacerlo de una manera artística”, apunta Soliño.
El músico que no puede tocar la banana
Hay algo que muchos nos hemos preguntado: ¿Quién es el gringo que canta esa línea tan popular de la canción de Willy: Mister Don’t Touch the Banana?
Pues es Steve Roitstein, el fundador del grupo Palo!, y una figura clave en el disco Irrepetible de Celia Cruz, por el que ganó un Grammy.
La visita al productor y arreglista en su casa, con un cuadro de fondo que tiene una bandera y otros motivos cubanos, nos explica por qué este gran músico sabe que la banana le pertenece a Changó, y con esas cosas no se juega.
Así Chirino nos va desgajando anécdotas en entrevistas a otros músicos como Aymée Nuviola y Donato Poveda, a quien van a ver en Chicago, donde reside. Nos enteramos de cómo fue el primer encuentro de Donato con Chirino en Caracas y cómo lo recibió.
Lo que no imaginábamos es que a Chirino le costó mucho que lo dejaran cantar. Los grupos donde tocaba lo querían en los instrumentos, pero no querían darle un chance en las voces.
Hay muchas formas de miopía artística, y esta fue una de ellas, porque Chirino, a sus 77 años, se sube al escenario y sin abrir la boca, cuando sus temas suenan, la gente empieza a cantarlos. No solo los bailan hasta el amanecer –si es necesario– sino que se los saben de memoria –by heart es más preciso– en Miami y en Cuba.
Chirino se presenta el viernes 4 de abril, 7 p.m., en el Olympia Theater, 174 E Flagler St. Para comprar entradas, $20, miamifilmfestival.com/program/event/chirino/ Para información sobre el programa completo del festival, miamifilmfestival.com/