Cuba

Mujer de Tampa deportada a Cuba fue separada de hija de un año y esposo estadounidense

Heidy Sánchez fue deportada a Cuba el jueves. Dejó atrás a su esposo, el ciudadano estadounidense Carlos Yuniel Valle, y a su hija pequeña.
Heidy Sánchez fue deportada a Cuba el jueves. Dejó atrás a su esposo, el ciudadano estadounidense Carlos Yuniel Valle, y a su hija pequeña. Courtesy, Carlos Yunier Valle.

Una mujer cubana residente en Tampa, que llegó a Estados Unidos en 2019 y está casada con un ciudadano estadounidense, fue detenida abruptamente por las autoridades de inmigración y deportada a Cuba el jueves, dejando atrás a su hija de un año.

Heidy Sánchez, de 44 años y residente del condado de Hillsborough, se encontraba entre los 82 migrantes cubanos enviados en avión desde Miami de regreso a Cuba la mañana del jueves, según declaró su esposo, Carlos Yuniel Valle, al Miami Herald. Su deportación ha sido tan repentina y traumática para su hija pequeña, que aún está amamantando y presenta problemas de salud, que su abuela iba en camino a llevarla al hospital, dijo Valle en una llamada telefónica el viernes.

“La niña está alterada y no quiere comer”, dijo. “Imagínense, le arrancaron la niña de los brazos de la madre en la oficina de inmigración; los gritos de esa mujer allá dentro se podían escuchar en Cuba”, añadió, refiriéndose a la desesperación de su esposa al ser separada de su hija.

Sánchez aún llevaba puesta la ropa del centro de detención cuando la vio en una videollamada el jueves desde el lugar donde se estaba quedando en La Habana. Su repentino regreso a la isla ocurre en un momento en que los cubanos lidian con una grave escasez de alimentos y artículos de primera necesidad, además de apagones que pueden extenderse por varios días. Y ella no tiene una casa allí.

“Estoy aquí en la tienda intentando comprar cosas para poder enviarle un paquete con cepillos de dientes, pasta de dientes, jabón, toallas sanitarias y ropa”, dijo Valle en la llamada.

La pesadilla de la separación familiar comenzó el martes cuando Sánchez fue detenida en su cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en una oficina de Tampa. Con lágrimas en los ojos y abrazando a su hija, Valle pidió ayuda para detener la deportación de su esposa en un video que publicó en Facebook al día siguiente. Los esfuerzos de último minuto de la abogada de Sánchez y la representante estadounidense de Tampa, Kathy Castor, para evitar su inminente deportación fueron infructuosos.

“Hicieron todo lo posible por deportarla”, incluido no revelar dónde estaba detenida, dijo Claudia Cañizares, una abogada con una firma en Miami que representa a Sánchez. Dijo que los agentes de ICE sabían que Sánchez tenía una hija de un año porque la había acompañado a la cita.

Cañizares, quien tiene su propio bufete de abogados en Miami, explicó que en las menos de 72 horas transcurridas entre la detención de Sánchez y su deportación a la isla, ella y su personal iniciaron un esfuerzo desesperado para contactarla y solicitar una suspensión de la deportación, una orden que habría impedido temporalmente que el Departamento de Seguridad Nacional la deportara por razones humanitarias.

Sospechaban que la habían trasladado a Miami, pero no pudieron encontrarla en los centros de detención de ICE en Broward ni en Miami. En un último intento por detener su deportación, Cañizares acudió al Aeropuerto Internacional de Miami el jueves por la mañana porque Sánchez figuraba en un sistema de localización de migrantes detenidos como bajo custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Los funcionarios del aeropuerto le informaron que no estaba allí. Cuando intentó comunicarse con un supervisor en un centro que ayuda a coordinar las deportaciones entre las agencias del DHS, dijo que una agente que contestó su llamada se negó y colgó el teléfono.

Cañizares comentó que uno de los abogados de su bufete intentó presentar la orden de suspensión de deportación en nombre de Sánchez alrededor de las 9:00 a. m. en una oficina de ICE en Miramar, pero los funcionarios se lo impidieron, argumentando que Sánchez ya había sido deportada. Tras la insistencia de la abogada, aceptaron la solicitud alrededor de las 10:50 a. m.

Sin embargo, Cañizares se enteró posteriormente de que Sánchez ya había sido embarcada en un avión antes, alrededor de las 10:00 a. m.

Un portavoz de ICE dijo que iba a comenzar a solicitar información sobre el caso, pero no pudo responder de inmediato a una solicitud de comentarios. Un miembro del personal de Castor indicó que la oficina no podía proporcionar detalles del caso por cuestiones de privacidad, pero afirmó que la congresista había estado ayudando a la familia y que continuaría haciéndolo.

Nueva realidad para migrantes cubanos

Al igual que muchos cubanos que viven en Estados Unidos con un documento migratorio conocido como I-220B, Sánchez tenía una orden de deportación, pero se le había permitido vivir en el país porque, en los últimos años, el gobierno cubano ha aceptado un número mínimo de deportados. Una búsqueda del Herald en el depósito central de antecedentes penales de Florida reveló que Sánchez no tiene antecedentes penales y, por lo tanto, su caso no se ajustaba a las prioridades de deportación establecidas por la administración de Joe Biden.

Todo esto cambió rápidamente desde enero.

Su deportación se produce en un momento en que el gobierno de Donald Trump está realizando una agresiva campaña para enviar a millones de migrantes, incluso a algunos que han ingresado legalmente, de regreso a sus países de origen o a terceros países con historiales cuestionables en materia de derechos humanos, como El Salvador o, en este caso, Cuba. Los vuelos de deportación a la isla comunista se restablecieron bajo Biden en 2023, en medio de un éxodo histórico de cubanos que huían de la pobreza y la represión política.

Desde entonces, las autoridades cubanas han afirmado que el gobierno cubano ha aceptado un vuelo mensual. Una breve nota publicada en los medios estatales cubanos señaló que el vuelo de deportación del jueves fue el cuarto desde principios de año. Ocho mujeres, incluida Sánchez, y 74 hombres viajaban en ese vuelo, según la nota.

El caso de Sánchez también ilustra el calvario de los migrantes cubanos, quienes, en los últimos años, han visto cómo las políticas que antes beneficiaban a quienes huían del comunismo han sido desmanteladas poco a poco por presidentes tanto demócratas como republicanos.

Ella llegó a Estados Unidos en 2019, dos años después de que el expresidente Barack Obama eliminara la política de parole automático para los cubanos en la frontera sur de Estados Unidos, conocida como “pies secos, pies mojados”. Para 2019, el primer gobierno de Trump implementó una nueva política conocida como Permanecer en México, por la cual los migrantes debían permanecer en ese país hasta que pudieran presentar su solicitud de asilo ante un juez de inmigración estadounidense.

Pero debido al caos y la violencia en el lado mexicano de la frontera, donde miles de migrantes abarrotaban pueblos fronterizos controlados por cárteles, Sánchez no pudo asistir a su segunda audiencia, según relató su esposo. Ella desconocía que un juez había emitido una orden de deportación por no haberse presentado a la audiencia, y cuando volvió a presentarse para solicitar su admisión en un cruce fronterizo legal, funcionarios de inmigración estadounidenses la detuvieron, según declaró su abogada.

Estuvo detenida durante nueve meses, pero debido a la dificultad de enviar migrantes de regreso a Cuba, el ICE finalmente la liberó con un documento conocido como I-220B, que requiere comprobaciones periódicas con los funcionarios del ICE. Desde que se casó con Valle, ciudadano estadounidense, en 2021, la familia no creía que su sueño americano estuviera en peligro.

Valle, quien llegó a Estados Unidos en 2006 desde San José, un pueblo cercano a La Habana, y es dueño de una pequeña empresa de jardinería, dijo que Sánchez estudió para obtener una licencia para trabajar como asistente de salud a domicilio. Con sus ahorros, pagaron el costoso y difícil proceso de fertilización in vitro para tener a su hija, relató.

Recientemente se convirtieron en propietarios de una vivienda, según la cuenta de Facebook de Valle, en la que publica con frecuencia fotos de salidas con su esposa e hija y reuniones familiares para celebrar las fiestas estadounidenses con cerdo asado.

Cañizares, la abogada, dijo que seguirá luchando por el regreso de Sánchez y espera que prospere un permiso humanitario para reunirla con su familia. Según explicó, la niña había nacido prematura y últimamente había presentado convulsiones.

Aun así, Valle teme que pasen años antes de que su familia se reúna. Dijo que solo quiere la oportunidad de que su esposa continúe el proceso legal para regularizar su estatus. Mientras tanto, podrían enfrentar otra amenaza inminente: los planes que están discutiendo funcionarios del gobierno y miembros del Congreso para prohibir todos los viajes hacia y desde la isla sin excepciones, lo que podría dificultar aún más su reencuentro.

“Es muy triste”, dijo, al relatar cómo Sánchez rompió a llorar al ver a su hija en la videollamada el jueves por la mañana. “¿Separar a una madre de su hija de tan solo un año mientras está en pleno proceso legal? ¿Dónde están los derechos humanos en este país?”

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2025, 5:30 a. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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