Cuba

Muere en Miami Héctor Palacios, uno de los fundadores del movimiento opositor en Cuba

El candidato presidencial demócrata Barack Obama habla con el ex preso político cubano y disidente Héctor Palacios durante un almuerzo celebrado en su honor por la Fundación Nacional Cubano Americana en el Hotel InterContinental del centro de Miami el 23 de mayo de 2008.
El candidato presidencial demócrata Barack Obama habla con el ex preso político cubano y disidente Héctor Palacios durante un almuerzo celebrado en su honor por la Fundación Nacional Cubano Americana en el Hotel InterContinental del centro de Miami el 23 de mayo de 2008. El Nuevo herald

Héctor Palacios Ruiz, destacado ex preso político y uno de los primeros disidentes que rompieron con la Revolución de Fidel Castro para crear un movimiento de oposición en Cuba, falleció en Miami el sábado a los 82 años.

Durante años, Palacios luchó contra el cáncer y otras enfermedades, incluyendo varios derrames cerebrales y cardiopatía, derivadas de su estancia en prisión debido a sus actividades políticas, según dijeron sus familiares. Él pasó meses de aislamiento en una celda tapiada de 150x190 centímetros.

Fue uno de los 75 disidentes prominentes encarcelados durante la represión gubernamental conocida como la Primavera Negra, acusados de traición. Fue condenado a 25 años de prisión, pero fue liberado en 2007 debido a su mal estado de salud.

En una época en la que oponerse públicamente al gobierno cubano era percibido como quijotesco o realmente peligroso por la mayoría de la población, Palacios, junto con otras figuras prominentes como los fallecidos Oswaldo Payá, Vladimiro Roca y Martha Beatriz Roque, se embarcó en lo que serían décadas de intentos por impulsar un movimiento opositor dentro de la isla.

“Palacios forma parte del grupo original de fundadores de la oposición cívica y política en Cuba, con un inmenso nivel de prominencia”, declaró el líder opositor Manuel Cuesta Morúa desde La Habana. “Durante varios años, fue presidente del Partido Solidaridad Democrática, el mayor partido de tendencia liberal del país, con representación en casi todas las provincias. Durante mucho tiempo, desempeñó un papel importante en proyectos de articulación [opositora] como Concilio Cubano en 1995 y Todos Unidos en 1999, y, junto con Oswaldo Payá, fue uno de los impulsores de la recolección de firmas para el Proyecto Varela”.

Tras dejar el Partido Comunista y su puesto como director de una agencia estatal de música a finales de la década de 1980, fundó el Partido Solidaridad Democrática y fue uno de los líderes que organizaron el Concilio Cubano, una coalición de unos 140 grupos disidentes y organizaciones de derechos humanos que demostró a las autoridades cubanas que la oposición estaba cobrando impulso.

Junto con la declaración “La Patria es de Todos” escrita, entre otros, por Roca y Roque y el Proyecto Varela, la iniciativa plebiscitaria impulsada por Payá, el Concilio Cubano fue uno de los esfuerzos más serios de la disidencia cubana por unirse desde el principio en torno a una plataforma política centrada en una amnistía general para todos los presos políticos, elecciones libres y directas y libertades económicas.

Sin embargo, el gobierno arrestó a muchos participantes, incluido Palacios, días antes de un congreso previsto para el 24 de febrero de 1996. Ese día, el gobierno cubano derribó dos aviones civiles estadounidenses de miembros de la organización del exilio Hermanos al Rescate que volaban desde el sur de Florida.

Palacios afirmó que la dirección del Concilio intentaría celebrar la reunión más tarde ese mismo año, pero fue arrestado en noviembre y de nuevo en enero de 1997. Estuvo encarcelado a la espera de juicio por cargos de desacato a las autoridades. Fue condenado a 18 meses de prisión por criticar a Castro —usando la palabra “loco” para describirlo— en una entrevista con un medio de comunicación extranjero. Fue liberado antes, gracias a la mediación del papa Juan Pablo II, quien visitó Cuba en enero de 1998.

Aunque muy difícil en una época en que los cubanos apenas tenían acceso a información más allá de los medios estatales, sus esfuerzos enfrentaron los mismos desafíos que aún ocupan a los miembros de la oposición en Cuba hoy: cómo unificar a los grupos disidentes, conectarlos con la población en general, forjar alianzas con organizaciones del exilio y sortear las políticas estadounidenses cambiantes, todo ello en un esfuerzo por organizar una oposición exitosa al gobierno comunista de seis décadas en la isla.

Palacios se desempeñó como secretario de Todos Unidos, una coalición de grupos disidentes creada en 1999. Sociólogo de formación, también fundó el Centro de Estudios Sociales, una organización independiente, y convirtió su apartamento en el Vedado en una biblioteca donde los activistas accedieron a los escritos políticos del disidente checo Vaclav Havel y otros libros que influyeron en su trabajo, según Morúa.

Ninguna de estas organizaciones tenía permitido operar legalmente, ya que el gobierno cubano prohíbe las organizaciones cívicas o políticas independientes, y en ocasiones los agentes de la seguridad del Estado lograban infiltrarse en ellas.

Un “guajiro” hablador y “afable” de casi dos metros de altura, “era un activista a tiempo completo; se podía contar con él en cualquier momento”, dijo Juan Adolfo Fernández, uno de los 75 disidentes encarcelados en 2003, quien declaró al Herald que conocía bien a Palacios. María Elena Alpizar, periodista independiente y una de las fundadoras del movimiento Damas de Blanco, un grupo de familiares de presos políticos, lo llamó “un gran patriota cubano anticomunista” en una publicación que lamentaba su muerte.

Pero también adoptó posturas que lo hicieron impopular en ocasiones y generaron controversia entre sus colegas y exiliados en Miami, como su apoyo a la política de diálogo de Barack Obama. ““Hay que dialogar, esa política de aislarse es lo que quiere el gobierno cubano”, escribió en una carta enviada a Obama. También les dijo a los legisladores estadounidenses que la cantidad de ayuda exterior estadounidense que llegaba a los disidentes en la isla era mínima.

Palacios reunió con el entonces senador Barack Obama durante un acto de campaña en Miami en 2008, después de que las autoridades cubanas le permitieran viajar a España para recibir tratamiento médico. Palacios declaró entonces al Miami Herald que acogía con satisfacción las ideas de Obama para facilitar los viajes y las remesas a Cuba, las cuales defendió en una audiencia del Congreso ese mismo año.

“Lo que Obama pretende hacer con respecto a Cuba incluye muchas cosas que comparto”, dijo. “Este no es el momento de aislar al pueblo cubano. Es el momento de abrir las puertas para que cubanos y estadounidenses puedan ir allí. No podemos someter al pueblo cubano, después de 50 años de guerra, a una guerra más y no podemos seguir matándonos unos a otros. Se están produciendo cambios en Cuba y la gente no se ha dado cuenta. Fidel Castro ya no está, pero el pueblo sí, y el pueblo es más fuerte que nunca”.

Palacios resistió la presión del gobierno cubano para exiliarse y regresó a la isla tras recibir tratamiento médico en España y visitar Miami y países europeos, donde abogó por la liberación de presos políticos y el cambio democrático en la isla.

En aquel momento, declaró a El Nuevo Herald: “Yo regreso a Cuba primero porque soy cubano, y segundo porque me he ganado el derecho. Bastante he luchado y sufrido por mi patria.”

Al regresar a Cuba, continuó su labor de oposición y se mantuvo como un crítico abierto del gobierno de Raúl Castro, advirtiendo contra quienes creían que el gobernante cubano podía traer reformas significativas a la isla.

Tras una vida bajo constante vigilancia y acoso de la seguridad del estado cubana, finalmente se exilió en 2014. Obtuvo la ciudadanía estadounidense y vivió una vida discreta en Miami. Sus ideas liberales a veces fueron impopulares entre los exiliados cubanos, que se han alineado cada vez más con el Partido Republicano y sus políticas de línea dura hacia Cuba.

“Palacios abogó porque se abrieran más caminos de intercambio y más posibilidades entre Cuba y Estados Unidos como modo de favorecer una transición democrática, sobre todo pacífica,” comentó Morúa. “Una vez que comienza a ganar mucha más fuerza la idea de redoblar, recrudecer, incrementar las sanciones y hacerlas más radicales, esto influyó en que él perdiera espacio mediático en los Estados Unidos y entre otros actores ahí en Miami que abogan por esta misma línea”.

En 2014, declaró a El Nuevo Herald que el principal reto del movimiento disidente seguía siendo el mismo: forjar una conexión más amplia “vinculación con el pueblo, el único que puede cambiar la situación en la isla. Hasta que ese pueblo no tenga fe en esa oposición y a la vez ésta no los eduque para los cambios, estos no ocurrirán”.

Nacido en una humilde familia de campesinos en El Escambray, el enclave montañoso del centro de Cuba, deseaba que sus cenizas fueran esparcidas allí en una Cuba libre, según sus familiares. Le sobreviven sus tres hijos, Frank, Héctor Mario y Odalys Palacios, y dos nietos.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2025, 3:01 p. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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