Cuba

Una nueva forma de sobrevivir en Cuba llegó por las redes sociales: ‘Decidí arriesgarme’

El Chicle es uno de los creadores de contenido que genera polémica hoy en Cuba debido a sus publicaciones de estilo provocador e irreverente.
El Chicle es uno de los creadores de contenido que genera polémica hoy en Cuba debido a sus publicaciones de estilo provocador e irreverente. El Chicle vía Instagram

Versátil y polémico, Ignacio Valdés, mejor conocido como El Chicle, sorprende con su peculiar alarido a los transeúntes en las calles de La Habana.

Sea de mañana o de noche, mientras espera el transporte público, busca alimentos o simplemente camina por la ciudad, es posible que El Chicle lo aborde con una de sus bromas provocadoras. Celebradas por unos, criticadas por otros, nunca pasan desapercibidas. 

Valdés tiene 22 años y más de 290,000 seguidores en su nuevo perfil de Instagram. Hoy se dedica exclusivamente a crear contenido para redes sociales, mientras completa un curso de danza. Como él, otros cubanos se suman a esta nueva tendencia en la isla: una forma de subsistir en medio de la crisis, aunque no se reduce solo a eso. 

¿Quién es El Chicle?

Según explica Valdés a el Nuevo Herald, desde La Habana, El Chicle es la combinación de varios personajes, humoristas y creadores de contenido extranjeros. 

“Es como una especie de Frankenstein. Tiene algo de los humoristas cubanos Alexis Valdés y Limay Blanco, pero sobre todo del primero, y del youtuber argentino Gaspi”, dice. 

En cuanto a su nombre, Valdés comenta que proviene de una característica física: Chicle se deriva de “chiclano”, una palabra de uso popular en la isla para describir a quienes tienen un solo testículo. 

Luego, hay otro rasgo suyo que salta a la vista: encima de sus cejas rasuradas, tiene tatuada una vagina en la frente. “Simboliza la conexión entre la mente y el instinto sexual. Quise ponerlos en sincronía en mi cabeza”, sostiene.

A ello se suman pelucas coloridas, lentes, maquillaje, una ropa ceñida y estrafalaria o una explosiva imitación de Michael Jackson en plena vía pública. Lo primero que defiende Valdés sobre su personaje es la espontaneidad. 

Versátil y polémico, El Chicle es conocido por su peculiar estilo con el que recorre las calles de La Habana, Cuba, creando contenidos para su página en redes sociales.
Versátil y polémico, El Chicle es conocido por su peculiar estilo con el que recorre las calles de La Habana, Cuba, creando contenidos para su página en redes sociales. Cortesía del entrevistado

“Hago las cosas sin mucha premeditación. Otros creadores de contenido quizás planean y organizan más sus videos. Yo llego a la calle y ¡pum! ahí estoy. También la forma de editar mis videos es bastante rara. Simplemente improviso, salgo y soy El Chicle”, asegura. 

Valdés usa la cámara de su teléfono móvil, filma con la frontal y la trasera. A veces, algún amigo lo graba mientras hace de las suyas. Dice que muchas personas se han visto en sus videos y lo han disfrutado, aunque reconoce que la primera reacción cuando irrumpe con su peculiar apariencia es, en general, tensión.

Una de sus peores experiencias la vivió cuando tomó la mochila de un hombre, para simular un robo, mientras grababa las reacciones de la “víctima”. Pero el hombre no lo tomó a bien: lo persiguió, lo inmovilizó en el suelo y siguió visiblemente alterado incluso después de que Valdés le explicara que era una broma.

Aunque no hubo consecuencias mayores, el video de este incidente se volvió uno de los más vistos en su página anterior, con más de 1,500 comentarios. Las reacciones varían: desde quienes le piden que tenga más cuidado hasta quienes celebran la “merecida” respuesta. También hay elogios.

“Al final, les da gracia, aunque eso no siempre se ve en lo que publico. Es cierto que alguna que otra broma se ha salido de control”, dice Valdés, poco antes de admitir que necesita “pulir” su personaje.

El éxito de El Chicle no se ha limitado a sus bromas controvertidas en la calle, sino que ya ha lanzado temas de reguetón contagiosos como “El pasillongo”, con casi un millón de visualizaciones en YouTube en cuatro meses. 

“Quiero seguir mejorando a nivel de música y de baile. Podría añadir algún instrumento. El humor siempre puede evolucionar un poco más”, concluye. 

Crear, pero con cautela

Tras cierta apertura al internet en los últimos años, el consumo de redes sociales se ha ido expandiendo en la isla. Ya hay varios creadores de contenido que logran beneficiarse promocionando negocios cubanos, incluso algunos establecidos en Miami.

El primer paso está en conseguir una cantidad considerable de seguidores. Fuentes gubernamentales afirman que en 2025 había ocho millones de líneas móviles activas en Cuba, un 95% de ellas con acceso a internet, según cifras oficiales difíciles de contrastar debido al monopolio estatal de telecomunicaciones. 

También apuntan que Facebook e Instagram son las plataformas más utilizadas, mientras que YouTube y WhatsApp “mantienen un alto uso entre la población”.

Eso no ha pasado inadvertido para las autoridades. En 2021, varios meses antes del estallido social del 11 de julio, la prensa oficialista publicaba un dossier en que analizaba temas como “las repercusiones de las redes sociales en los ámbitos de la comunicación, la sociedad y la política”. 

Sin embargo, los creadores de contenido en la isla rara vez confrontan abiertamente al gobierno, aunque de una forma u otra reflejen las situaciones tragicómicas de la realidad diaria: los apagones y las fallas en los servicios estatales, o la escasez y los altos precios de los alimentos.

Receta para una Tortilla Cubana

Desde 2020, Leonardo del Valle Pino, vio en el uso de internet la posibilidad de materializar un anhelo. En ese entonces, los cubanos vivían las estrictas medidas de cuarentena impuestas por el gobierno contra la pandemia del coronavirus, prácticamente obligados a permanecer en sus casas bajo amenazas de cuantiosas multas y otras sanciones severas. 

Fue un periodo difícil, pero Del Valle recurrió al humor como paliativo, subiendo videos a sus estados de WhatsApp que sus contactos no tardaron en valorar, reconociendo su talento y animándolo a seguir. 

También fue una época en que se puso de moda una nueva acepción de la palabra “tortillero” en la jerga popular: se usaba para calificar a quien siempre estaba bromeando. “Se decía cosas como: ‘Eres un tortillero o te gusta entortillar las tallas‘, para decir que hacías bromas de cualquier cosa”, explica Del Valle a el Nuevo Herald. “Mis contactos veían mis videos y empezaron a llamarme así : ‘La Tortilla‘. Hasta que decidí tomar el nombre”, cuenta Del Valle, de 25 años, residente el municipio de Playa en La Habana.

Admite que el nombre de su página en Instagram “es un poco extravagante”. Una tortilla es el conocido plato elaborado con huevo: el omelet. Sin embargo, para Del Valle la denominación de Tortilla Cubana se basó en otros creadores de contenidos que destacaban su nacionalidad, entre ellos, Kristoff Kriollo y Kiwito Cubano, a quienes él seguía.

Por otro lado, aclara que no pensó en el significado sexual de la palabra, ya que en la isla “tortilla” también se usa habitualmente para referirse a mujeres que mantienen relaciones con otras mujeres.

En cambio, su contenido no sigue un perfil tan costumbrista. Los seguidores pueden notar de inmediato su gran afición por los animados japoneses, un género muy popular en el mundo conocido como anime. Por ejemplo, pueden deleitarse con una batalla épica entre Del Valle y sus padres a causa de las tareas domésticas: tal vez una limpieza de la casa termina en un combate donde la madre tiene habilidades especiales para lanzar chancletas; tal vez otro enfrentamiento a la hora botar la basura.

“Consumo mucho anime desde niño, he visto un montón de series. Me inspiro en cada cuadro en las escenas para después intentar reproducirlos”, dice.

Leonardo del Valle Pino sostiene una tela verde mientras su madre posa delante, con una chancleta en la mano, antes de editar la imagen con efectos especiales para la página de Tortilla Cubana.
Leonardo del Valle Pino sostiene una tela verde mientras su madre posa delante, con una chancleta en la mano, antes de editar la imagen con efectos especiales para la página de Tortilla Cubana. Cortesía del entrevistado

‘Confié en mí mismo‘

A pesar de comenzar con “una mentalidad negativa” sobre el futuro de su página, Del Valle estaba al tanto de que los creadores de contenido en Cuba podían generar ganancias si sus publicaciones eran exitosas. 

En la isla, la monetización directa a través de plataformas digitales está limitada por restricciones impuestas a Cuba. Sin embargo, muchos influencers han encontrado formas alternativas de ingreso, como colaboraciones con marcas y pequeños emprendimientos, según reportes de la prensa oficialista. 

Los ingresos, explica Del Valle, varían ampliamente según las condiciones que cada creador con el negocio interesado. 

En su caso, ha llegado a cobrar hasta $250 por promoción, aunque hay quienes cobran más o menos. Cuando la propuesta proviene de una empresa con sede en Estados Unidos, el monto incluso puede duplicarse. Una de sus colaboraciones más destacas fue con la agencia Aeroenvío, que ofrece servicios de paquetería de Miami a Cuba.

“Empecé de cero, arriesgando, con cosas viejas que ya había hecho, luego videos nuevos. Me costó un año llegar a los 1,000 seguidores, pero después todo comenzó a fluir cuando entendí cómo funcionaban los algoritmos de Instagram para que las publicaciones tuvieran alcance”, comentó Del Valle. 

Sus recomendaciones incluyen estar atento a las tendencias, los temas virales o hashtags populares. Algunos de sus videos son parodias de retos virales, como los bailes con la canción Not Like us del rapero Kendick Lamar. Todo lo aprendió y empezó a aplicarlo de forma autodidacta.

En poco más de dos años, “Tortilla Cubana” superó los 150,000 seguidores en Instagram. 

Del Valle confiesa que su pasión por el mundo digital viene de antes, cuando seguía a reconocidos youtubers españoles como AuronPlan (Raúl Álvarez). Pero tal vez el sello más distintivo de Tortilla Cubana sea la participación de sus padres, Jesús del Valle e Irina Pino, quienes lo apoyaron incondicionalmente desde el inicio. 

Son los protagonistas indispensables en muchos de sus videos. La página acabó convirtiéndose en un tema de interés familiar. No solo por las oportunidades económicas, sino como una prueba de afectos compartidos.

Leonardo del Valle (centro) en una imagen creada junto a sus padres, Jesús del Valle e Irina Pino, para su página de Tortilla Cubana.
Leonardo del Valle (centro) en una imagen creada junto a sus padres, Jesús del Valle e Irina Pino, para su página de Tortilla Cubana. Cortesía del entrevistado

“Algo curioso es que mi papá nunca ha dicho ni una palabra en ningún video, pero sabe cómo ser cómico. El primero que hice fue con él, que trabajó muchos años de cantante y humorista, compartiendo escenario con figuras reconocidas de la escena nacional, como el ya fallecido Carlos Ruiz de la Tejera. Con mi madre, el caso fue distinto, porque a ella no le gustaba salir en cámara. Al final, lo pasamos súper bien grabando”, relata. 

También destaca el uso de efectos especiales en sus videos. Un amigo de la familia le enseñó a usar lo básico de Adobe Premiere Pro, y desde allí comenzó a experimentar. “Soy totalmente empírico. Vi tutoriales en YouTube, luego instalé Adobe After Effects, que era más complicado, pero me permitió crear efectos más avanzados”, explica.

Irina Pino posa delante de una tela verde de fondo, que servirá para que después su hijo, Leonardo del Valle, cree efectos especiales. Los videos de Tortilla Cubana se caracterizan por sus trabajos de edición con influencias de la animación japonesa.
Irina Pino posa delante de una tela verde de fondo, que servirá para que después su hijo, Leonardo del Valle, cree efectos especiales. Los videos de Tortilla Cubana se caracterizan por sus trabajos de edición con influencias de la animación japonesa. Cortesía del entrevistado

Del Valle siempre tuvo afinidad por la tecnología. Aunque quiso estudiar informática, no lo hizo. En cambio, trabajó en un taller de reparación de celulares antes de dedicarse por completo al mundo digital.

“Desde que empecé a crear contenidos, mi vida ha cambiado mucho. Antes era muy introvertido, no me gustaba socializar fuera de mi círculo. Ahora todo ha dado un giro de 180 grados: disfruto hablar con la gente y salir por las noches”, explica.

Uno de sus mayores logros fue cuando el famoso youtuber español Rubén Doblas, conocido como El Rubius, comentó uno de sus videos. 

“Yo lo seguía desde hace tiempo. Ver su reacción fue increíble. Me hizo darme cuenta de lo lejos que pueden llegar mis publicaciones. Me siento realizado, porque puedo vivir de lo que me gusta. Y porque veo el apoyo y los mensajes bonitos que la gente le dedica a mi familia y a mí”, concluye.

Leyes en Cuba: No todo lo viral es bienvenido

En 2024, el gobierno cubano publicó una Ley de Comunicación Social, que permite a los llamados influencers promocionar contenidos en sus páginas y los responsabiliza por los anuncios. Ni el Chicle ni Tortilla Cubana u otros creadores similares dentro de la islahan enfrentado problemas con las autoridades ni han sufrido afectaciones por lo que publican. 

La suerte no ha sido igual para otros que sí han criticado directamente al gobierno. Tal es el caso de Yoandi Montiel Hernández, conocido como El Gato de Cuba, quien pasó casi dos años de prisión por presuntos delitos de “desacato” tras publicar varios videos virales, entre ellos, uno donde nombra a una rana como el gobernante Miguel Díaz-Canel.

En el código penal de Cuba, la figura de “desacato” contempla la pena de seis meses a un año para quienes “insulten” a un funcionario o autoridad. Pero la condena se extiende hasta tres años cuando la “ofensa” se dirige contra el presidente, vicepresidente u otros altos cargos.

“La llegada de internet a Cuba ha cambiado radicalmente cómo circula la información y ha debilitado mucho el monopolio tradicional sobre los medios del Estado”, explica a el Nuevo Herald Theodore Henken, investigador y profesor de la Universidad Municipal de Nueva York (CUNY), con varios estudios y publicaciones sobre la isla.

Lina Hernández, la abuela que baila reparto

No es inusual que a Lina Hernández le hagan comentarios sobre su edad cuando sube algo a redes sociales. El medio CiberCuba ha replicado algunas de sus publicaciones, destacando la actitud enérgica de la abuela que baila “reparto”, un género musical que podría definirse como el reguetón cubano

Hernández tiene 71 años, actualmente es ama de casa y fue trabajadora de economía en el sector del turismo, según contó a el Nuevo Herald. Lo que comenzó como un pasatiempo terminó por traerle más de 73,000 seguidores en Instagram

Su primer video en esa plataforma apareció en diciembre de 2022. Ya en enero de 2023 logró uno de sus contenidos más virales: una broma sobre el deseo de muchos cubanos de abandonar la isla con el apoyo de un “coyote”, que superó las 60,000 reacciones. 

La cubana Lina Hernández, residente en La Habana, comparte en redes sociales imágenes divertidas y videos que se han hecho virales. Asegura que lo hace por entretenimiento personal, sin embargo, no descarta la posibilidad de llegar a obtener ingresos por sus publicaciones.
La cubana Lina Hernández, residente en La Habana, comparte en redes sociales imágenes divertidas y videos que se han hecho virales. Asegura que lo hace por entretenimiento personal, sin embargo, no descarta la posibilidad de llegar a obtener ingresos por sus publicaciones. Cortesía de la entrevistada

Los videos de baile empezaron de igual modo a ganar popularidad. En enero de 2025, uno de sus reels rebasó las 58,000 reacciones y generó comentarios elogiosos, aunque no faltaron las críticas por su edad.

“Honestamente, nunca pensé que mis publicaciones pudieran volverse virales. Lo hacía por diversión. La inhibición no es un problema para mí”, dice Hernández, residente en La Habana, quien en algunas ocasiones aparece acompañada de amigas más o menos contemporáneas.

Entre los principales obstáculos para crear contenido, Hernández menciona la “pésima conexión a internet” y los “continuos apagones”, considerando lo esencial que resulta la iluminación. En muchos casos, recurre a la luz diurna o aprovecha los breves momentos con electricidad para encender los bombillos. Graba dentro de su casa o en exteriores. 

A diferencia de la espontaneidad de El Chicle o las destrezas tecnológicas de Tortilla Cubana, el contenido de Hernández refleja cierta planificación, basada en lo que cree que puede atraer a sus seguidores. Revisa lo que está en tendencia, en especial temas humorísticos, opiniones y preocupaciones sobre la realidad cubana. No obstante, piensa que los oriundos de la isla prefieren ver en redes sociales a “figuras jóvenes o bonitas”.

Aun así, Hernández no da demasiada relevancia a los comentarios negativos,mientras apuesta por seguir entreteniendo a los suyos. Espera que, algún día, sus contenidos puedan garantizarle un sustento económico, como lo han conseguido otros.

En tal sentido, el creador de Tortilla Cubana anima a sus coterráneos para que confíen en sus talentos y el horizonte que dibujan las nuevas posibilidades tecnológicas. 

“Es una experiencia muy bonita y otros cubanos deberían sumarse. Hay muchas limitaciones, sin duda, pero se puede hacer si hay voluntad”, afirma Del Valle desde un país donde, pese a tantas adversidades, la gente todavía regala likes y comparte.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de julio de 2025, 7:00 a. m..

Maykel Gonzalez
el Nuevo Herald
Fue periodista independiente en Cuba, donde colaboró con diversos medios. También trabajó en la revista El Estornudo y CiberCuba. Actualmente es reportero de Acceso Miami para el Nuevo Herald.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA