Separados de sus hijos en Cuba y Haití por la prohibición de viaje, padres en EEUU piden ayuda
Mientras los cubanos de ambos lados del Estrecho de Florida asimilaban lo que la nueva prohibición de viajes de Estados Unidos significaba para las esperanzas de reunificación familiar de sus familias, muchos, incluidos niños, acudieron en masa a las redes sociales angustiados y en busca de ayuda.
“Presidente Trump, le pido que por favor que recapacite sobre la reunificación familiar de residentes”, dijo una niña de 10 años con una camiseta de Hello Kitty en un video que grabó en La Habana. El video fue publicado por su madre, Lia Llanes, residente permanente de Estados Unidos que vive en Miami, en uno de los muchos grupos de Facebook donde los cubanos discuten las nuevas prohibiciones.
“Yo soy una niña que como muchas, estamos esperando entrevista para reunirnos con nuestros padres y poder crecer en ese hermoso país y llegar a ser una ciudadana más”, dice la niña en el video. “Con mucho orgullo le pido que por favor nuevamente que lo piense mejor. Y le pido a Dios que lo ilumine. Gracias y buenas tardes”.
La niña había estado tomando clases de inglés, preparándose para una nueva vida en Estados Unidos, que creía que estaba a solo unos días de comenzar, declaró Llanes al Herald. La petición para traer a su hija a Estados Unidos acababa de ser aprobada a finales de mayo, y la familia esperaba la entrevista para la visa en la embajada estadounidense en La Habana, el último paso de un largo proceso para emigrar legalmente a Estados Unidos.
Pero la semana pasada, el presidente Donald Trump anunció una prohibición de viajes que suspendió la emisión de visas de inmigrante a familiares cubanos de residentes permanentes estadounidenses, lo que arruinó los planes de reunificación.
“Es muy desgarrador saber que te aprueban la reclamación y pasa esto”, dijo Llanes, quien tiene una cafeteria y obtuvo la tarjeta de residencia permanente tras recibir un parole en la frontera estadounidense en 2022. Ella dijo que que su hija pasó dos días “sin hablar con nadie” tras recibir la mala noticia.
“Es difícil de explicar. Es extraño porque tienes a tu hija allí, y estás aquí, y en un momento recibes buenas noticias, y al siguiente, todo cambia”, dijo Llanes.
La nueva prohibición de Trump restringe los viajes a la mayoría de los ciudadanos de Cuba, Venezuela y otros cinco países, a la vez que impone una prohibición total a Haití y otras 11 naciones. Es un duro golpe para las familias que llevaban años esperando reunirse en Estados Unidos.
De pie en una habitación llena de cajas con las camas en las que esperaba que durmieran sus hijos cuando se reunieran con ella en Estados Unidos, Clara Riera, residente permanente también, apenas podía contener las lágrimas al relatar cómo se sintió tras enterarse de la prohibición de viajes. “Ya no tengo vida”, dijo en un video publicado en Facebook.
Riera llegó a Estados Unidos en 2019 desde Cuba y tiene su propia pequeña empresa de limpieza en Tampa, según declaró al Herald. Al igual que la hija de Llanes, sus hijos, ahora de 16, 17 y 19 años, también esperaban la entrevista para la visa en la embajada de Estados Unidos en La Habana.
El arribo de sus hijos se había convertido en un asunto urgente porque su propia madre, quien ha estado cuidando a los tres hijos de Riera en Granma, una provincia del este de Cuba, padece cáncer metastásico. Para aumentar su desesperación, un médico cubano le informó que, debido al estrés causado por la separación, su hijo mayor ahora padece una afección cardíaca.
“Yo espero que las personas que están arriba y son las que firman y sacan las leyes, tengan en cuenta que nosotros, los residentes permanentes, también tenemos a nuestros hijos en un país cárcel, y queremos tenerlos aquí con nosotros”, dijo con la voz entrecortada en el video. “...que tengan en cuenta que hay niños que no van a venir aquí a hacer terrorismo ni a hacerle daño a este país”.
La prohibición, anunciada el miércoles pasado, suspende las visas de inmigración para los hijos adultos de ciudadanos estadounidenses y familiares de residentes permanentes estadounidenses de los 19 países incluidos en la orden ejecutiva. Solo los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses (cónyuges, padres e hijos menores) podrán ingresar a Estados Unidos en virtud de una directiva que, según la Casa Blanca, “protegerá a Estados Unidos de terroristas extranjeros y otras amenazas a la seguridad nacional y pública”.
Cubanos, haitianos y venezolanos con visas emitidas antes del 8 de junio aún podrán viajar a Estados Unidos. Sin embargo, el lunes, algunos familiares de residentes permanentes estadounidenses que asistieron a entrevistas de visa programadas en la embajada estadounidense en La Habana recibieron un documento en español que indicaba que no eran “elegibles para una visa de inmigrante” según la nueva directiva, una decisión que no podían apelar. El documento también indicaba que sus casos no ameritaban una excepción, alegando intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.
El Departamento de Estado no especificó si los solicitantes cuyas visas de inmigración fueron denegadas únicamente por las nuevas restricciones de viaje tendrían la oportunidad de presentar su caso nuevamente en el futuro. Tampoco aclaró si los casos que involucran a niños pequeños estarían sujetos a las excepciones que el Secretario de Estado puede establecer caso por caso. Pero un portavoz de la agencia dijo: “Los viajes médicos humanitarios urgentes pueden considerarse una base para tal excepción. Solo se considerarán los casos de solicitantes que de otra manera calificarían para una visa”.
El miércoles, una madre con un número de celular de Miami se unió a un grupo de WhatsApp para cubanos con casos de inmigración pendientes. Quería saber si alguien había oído hablar de la denegación de visa de inmigración a un menor en la embajada de Estados Unidos en La Habana. Su hijo tiene una entrevista programada para finales de esta semana. “Estoy hablando con el niño ahora, y es tan inocente, que va a estar contento mañana para su cita”, dijo llorando en un mensaje de voz.
Una de los comentaristas más activas del grupo respondió: “Dios es grande. Quizás cuando vean a ese niñito allí, lo aprueban”.
Un éxodo histórico
Muchas familias separadas por la prohibición formaron parte de un éxodo histórico de Cuba, Haití y Venezuela en los últimos años.
Al introducir la prohibición de viajes, Trump culpó en parte a la administración Biden por permitir la entrada a Estados Unidos de más de medio millón de cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos bajo un programa de permiso humanitario que permitía a los ciudadanos de esos cuatro países migrar a Estados Unidos durante dos años, siempre que contaran con un patrocinador financiero, pasaran una verificación de antecedentes y llegaran a través de un aeropuerto.
Pero parte de la razón por la que tantas personas de los cuatro países aprovecharon el programa, conocido como CHNV, se debe a los obstáculos legales a la inmigración y a las políticas restrictivas introducidas por Trump durante su primer mandato.
Entre otras cosas, su administración suspendió el Programa de Reunificación Familiar de Cuba y uno similar para haitianos. Durante esos años, las embajadas estadounidenses en los tres países suspendieron el procesamiento de visas o redujeron las citas, impidiendo que las personas migraran legalmente mientras sus naciones enfrentaban crisis políticas y humanitarias, lo que contribuyó al éxodo histórico que Trump está citando ahora.
Angustia e incertidumbre
Desde que Trump firmó su proclamación el miércoles pasado, los cubanos en Estados Unidos y en la isla han estado debatiendo y compartiendo información sobre las nuevas restricciones migratorias en varios grupos de WhatsApp y Facebook. Muchos esperan un “milagro” al compartir sus historias y se dan esperanzas de que la prohibición sea temporal.
La directiva establece que, tres meses después de su promulgación, el presidente revisará las recomendaciones del secretario de Estado sobre si se deben continuar las restricciones a los nacionales de los países afectados. Posteriormente, se realizará una revisión cada seis meses. Sin embargo, el levantamiento de las restricciones depende de que los gobiernos extranjeros mejoren sus protocolos y prácticas de intercambio de información y procedimientos de verificación de identidad.
Hasta el momento, el gobierno cubano no ha mostrado interés en mejorar su cooperación con Estados Unidos y, en cambio, ha atacado al secretario de Estado, Marco Rubio.
Tras el anuncio de la prohibición de viajes, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba afirmó que la medida “pretende engañar al pueblo estadounidense, culpando y violando los derechos de los migrantes. Políticos anticubanos, incluido el Secretario de Estado, son los principales impulsores de esta medida, traicionando a las comunidades que los eligieron”.
La proclamación de Trump también señala que Cuba permanece en la lista estadounidense de países que patrocinan el terrorismo.
En un comunicado, el Consejo Presidencial de Transición de Haití, respaldado por Estados Unidos, afirmó que planea iniciar negociaciones y conversaciones técnicas con la administración Trump para eliminar a Haití de la lista de países afectados.
Se trata probablemente de una tarea difícil considerando que más de un millón de haitianos siguen desplazados y que las bandas armadas, que ahora controlan la mayor parte de Puerto Príncipe, han dificultado la circulación, lo que plantea dudas sobre la capacidad de las autoridades para mejorar los procedimientos de investigación y el intercambio de información con Estados Unidos.
Para Haití, la prohibición veta la entrada de todos sus ciudadanos, a menos que se encuentren dentro de las pocas excepciones contempladas en la nueva directiva.
Al igual que muchos haitianos que regresaron a Estados Unidos el primer día de la prohibición de viajes, Eraus Alzime, de 71 años, no comprendió del todo su impacto. Este padre de 10 hijos se encontraba en Haití visitando a sus hijos cuando recibió una llamada instándolo a regresar a Estados Unidos. Para salir, tuvo que viajar en autobús y pasar por tres retenes de pandillas, dijo.
“Claro que entras en pánico”, dijo Alzime. “Los bandidos te hacen bajar para revisar tus maletas y ver qué llevas. No tienes opción, tienes que hacerlo; si no, puedes acabar muerto”. Alzime, ciudadano estadounidense, dijo que solicitó la emigración legal de seis de sus hijos a Estados Unidos. El mayor tiene 43 años y el menor, 14. Sus hijos adultos no podrán viajar a Estados Unidos debido a la prohibición actual.
“Solicité la visa para mis hijos y aún no me los han entregado”, dijo.
Víctima de la violencia incesante del país, Alizme dice que no tiene más remedio que viajar a Haití por sus hijos. “Tengo que ir a ver cómo están”, dijo.
“Vivimos deprimidos”
A medida que se asimila la noticia de la prohibición de viajar, los padres se preocupan por el impacto psicológico que la separación prolongada tendrá en sus hijos, especialmente en aquellos que son demasiado jóvenes para comprender la política migratoria.
Gleydys Sardá, de 26 años, y su esposo tomaron la difícil decisión de huir de Cuba y dejar a su hijo de 3 años al cuidado de sus abuelos en 2022. No querían exponerlo a lo que sabían que podría ser un peligroso viaje por tierra hasta la frontera sur de Estados Unidos, dijo. Ahora, tiene 6 años, está al cuidado de sus abuelos y cada vez está más ansioso por estar con sus padres.
“Vivimos deprimidos por la larga espera; nos quedamos sin excusas para decirle por qué no puede estar con nosotros cuando pregunta por qué no puede estar aquí con nosotros”, dijo Sardá, quien es residente permanente de Estados Unidos y trabaja para Amazon en un almacén en Coral Springs. “Últimamente ha estado repitiendo más que nunca que quiere estar aquí, que está cansado de esperar, y ahora esta restricción nos rompió las alas del corazón. No tenemos otra opción”.
La solicitud de visa de Sardá para traerlo a Estados Unidos aún no ha sido aprobada. La pareja intentó traerlo usando el programa de permiso especial creado por la administración de Biden, pero nunca recibieron respuesta de las autoridades de inmigración estadounidenses.
Sardá, quien actualmente está embarazada, se preocupa ante la idea de viajar a Cuba para ver a su hijo, que actualmente parece ser su única opción para pasar tiempo con él, aunque sea por unos días. La última vez que lo visitó en enero, “la despedida fue muy dura. Cuando estamos allí, los tres estamos muy felices, pero después de irnos, siento que lo dejo peor”, dijo.
Sardá dijo que el niño se deprimió después de que se fueron, “y nosotros también. Estaba en cama y no quería ir a trabajar ni salir de casa”.
“Ahora también estoy esperando mi segundo hijo, y me rompería el corazón ir a Cuba con un hijo, regresar con uno y dejar al otro en Cuba”.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de junio de 2025, 5:30 a. m..