Cuba

¿El Papa León es cubano también? Investigadoras de genealogía en Miami así lo creen

El recién elegido Papa León XIV (C), el cardenal Robert Francis Prevost, de EE. UU., sonríe desde la logia central de la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el 8 de mayo de 2025, tras su elección en el segundo día del cónclave.
El recién elegido Papa León XIV (C), el cardenal Robert Francis Prevost, de EE. UU., sonríe desde la logia central de la Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el 8 de mayo de 2025, tras su elección en el segundo día del cónclave. EFE

Se ha convertido en un viejo chiste en la comunidad cubanoamericana observar que los cubanos parecen estar en todas partes. Así, cuando el Papa León fue elegido para dirigir la Iglesia Católica y comenzaron a surgir rastros de su rica herencia, incluido un antepasado nacido en La Habana, una genealogista cubana en Miami se apresuró a averiguar si se trataba de un caso aislado o si, por casualidad, el primer Papa estadounidense tenía raíces cubanas.

Resultó que tenía varias generaciones de antepasados cubanos.

Robert Francis Prevost, el cardenal estadounidense que se convirtió en León XIV tras la muerte del Papa Francisco en abril, nació en Chicago de padre con ascendencia italiana y francesa y madre con linaje francés y canadiense y herencia africana. Pero había mucho más. El Club de Genealogía Cubana de Miami rastreó varias generaciones de antepasados cubanos por línea materna, que se remontan al siglo XVII, quienes a su vez descendían de familias españolas e italianas.

En total, cinco generaciones del árbol genealógico materno del Papa estaban vinculadas a Cuba, comenzando con Diego de Arana Isla, capitán español que se estableció en La Habana como contador de la Corona Española, y Juan González Vázquez, colono que criaba ganado en tierras que tenía en Pinar del Río, en el oeste de Cuba. Un siglo después, uno descendiente de estas familias, Manuel José Ramos y Bastos, nacido en La Habana alrededor del 1755, viajaría a Estados Unidos y se casaría con María Catalina Guesnon, una mujer de Nueva Orleans. Él es uno de los bisabuelos de la bisabuela del Papa, María Rosa Pantaleón Ramos.

Los hallazgos fueron publicados por primera vez por Mirelis Peraza, una de las directoras del Club, quien comentó que sintió curiosidad inmediata al enterarse de la existencia de Ramos y Bastos por medio de otro investigador que había rastreado las raíces del Papa en Nueva Orleans.

“Me sorprendió, no pensé escuchar alguna vez que habría un Papa con raíces cubanas y fue una de esas notas mentales que uno se hace,” declaró Peraza al Herald. Entonces, Peraza encontró uno de los apellidos ya vinculados al Papa en las fuentes que consultaba para establecer la genealogía de su familia. A partir de ahí, todo comenzó a aparecer rápidamente.

Lourdes del Pino, primera vicepresidenta del club, retomó la investigación de Peraza y encontró los antepasados españoles de Diego de Arana Isla en el siglo XVI, 15 generaciones atrás en el árbol genealógico del Papa. También identificó a los antepasados italianos de la esposa española de Diego, Ana Tadino, quienes vivían en el Ducado de Milán, ahora parte de Italia, en aquel entonces bajo dominio español.

Sus hallazgos se reflejaron en el fascinante árbol genealógico del Papa, publicado recientemente en The New York Times. El Club, que ha colaborado anteriormente con el programa de PBS “Finding Your Roots”, volvió a colaborar con el profesor de la Universidad de Harvard Henry Louis Gates Jr. para la historia del Times.

El árbol genealógico del Papa “es la representación perfecta de las Américas”, dijo Del Pino. “Lo que nos fascina y nos escanta es la diversidad que nos ha demostrado la genealogía del Papa. Una diversidad impresionante que en realidad llevamos la gran mayoría de los hispanos.”

Del Pino comentó que le había sorprendido cuánto viajaban nuestros antepasados alrededor del mundo.

“¿Pasar dos meses en un barco? Me volvería loca, pero para ellos, era parte de sus vidas”, dijo. “Una vez que empiezas a hacer un poco de investigación, te das cuenta de que la gente en esa época se movía muchísimo más de lo que uno pensaba”.

Superando los desafíos

Investigar la genealogía cubana presenta desafíos particulares, dada la limitada disponibilidad de fuentes digitalizadas y las restricciones gubernamentales para acceder a los archivos. Pero Peraza tuvo un golpe de suerte al descubrir que muchos de los registros que buscaba se encontraban en una de las pocas fuentes históricas antiguas aún disponibles: un raro libro de matrimonios celebrados a finales del siglo XVII y principios del XVIII en la Iglesia del Espíritu Santo, la segunda iglesia católica más antigua de La Habana.

“Una de las cosas que tenemos en contra es que muchos de esos libros se han dañado con el tiempo; ya no están disponibles”, dijo Peraza. “Tuvimos la suerte de que los antepasados del Papa que encontramos estuvieran todos concentrados en la misma zona, la de la Iglesia del Espíritu Santo, y casualmente, casi todo se encontraba en el mismo libro, que afortunadamente aún se conserva”.

La buena fortuna de los investigadores continuó. Dado que Diego de Arana Isla quería convertirse en caballero de la Orden de Santiago, un cargo muy prestigioso y selectivo en aquel entonces, se sometió a una exhaustiva verificación de antecedentes que quedó documentada y está disponible en archivos digitales de España, lo que facilitó a Del Pino la localización de sus antepasados.

Diego se convirtió, de hecho, en caballero de la Orden de Santiago en 1678. “Su hoja de servicios y lista de méritos reflejan cuarenta años de devoto servicio a la corona, ocupando múltiples puestos militares y administrativos en las colonias”, escribió Peraza. El murió en Cuba en 1684.

Incidentalmente, la hermana de Diego, Catalina, cuyos nietos nacieron en Venezuela, se convertiría en la tras-tatarabuela de Antonio José de Sucre, uno de los líderes independentistas de Latinoamérica.

Los Arana provenían de Isla, un pequeño pueblo de Cantabria, al norte de España. El padre de Diego, Diego de Arana Valladar, nació en 1595 y vivió una vida aventurera como capitán de un galeón de la Armada Real Española, defendiendo los asentamientos portugueses en el Caribe y Sudamérica de los corsarios holandeses, según Marial Iglesias, historiadora cubana e investigadora de la Universidad de Harvard que colaboró en el artículo del Times. (Portugal y España estuvieron unidos durante unos 60 años, hasta 1640).

Un último misterio

A medida que los apellidos de estos antiguos antepasados comenzaron a aparecer, Iglesias se dio cuenta de que existía la posibilidad de que los ancestros cubanos del Papa estuvieran relacionados con uno de los lugares más emblemáticos de La Habana: la Plaza de la Revolución, donde el Papa Juan Pablo II y el Papa Francisco oficiaron misa durante sus históricos viajes a la isla.

El monumento, coronado por un enorme obelisco y una estatua de José Martí, héroe de la independencia de Cuba y su escritor más famoso, fue construido durante el gobierno de Fulgencio Batista en la década de 1950 como la “Plaza Cívica” en una elevación conocida como la Loma de los Catalanes. Pero en el pasado, ese lugar tenía un nombre curioso: Loma de Tadino.

“No he tenido tiempo de averiguar por qué se llama Loma de Tadino, pero es un apellido muy extraño. La familia estuvo viviendo en Cuba durante generaciones, y podría haber sido su propiedad”, dijo Iglesias. “Imagina si la rama italiana de la familia del Papa, que se mudó a Cuba en el siglo XVII, le haya puesto nombre al lugar donde se encuentra la estatua de José Martí! ¿Qué te parece?”

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2025, 3:46 p. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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