Ministra afirma que en Cuba no hay mendigos, solo personas ‘disfrazadas de mendigos’
La economía cubana continúa en caída libre, sin un final a la vista.
Así lo dejó claro un informe del ministro de Economía a los miembros de la Asamblea Nacional el lunes. El ministro, Joaquín Alonso, afirmó que la economía se contrajo un 1,1% el año pasado —una estimación conservadora, según economistas cubanos—, frente al plan de crecimiento excesivamente optimista del 2%.
En los últimos cinco años, afirmó, la economía cubana se ha contraído un 11%. La agricultura disminuyó más del 50% durante ese período, lo que explica por qué la escasez de alimentos es un problema tan acuciante en el país.
El ministro no edulcoró la situación de este año, que parece aún peor.
En el primer semestre, las exportaciones disminuyeron un 38% con respecto a lo previsto para este año, y las importaciones cubrieron solo el 67% de las necesidades del país previstas en los planes gubernamentales. El número de turistas se redujo a 1,6 millones, aproximadamente un 30% menos de lo previsto.
La escasez de petróleo, la disminución de la generación de energía, los altos precios internacionales y la elevada deuda externa afectaron negativamente la economía, declaró Alonso ante una comisión de la Asamblea Nacional que debatía temas económicos antes de una sesión plenaria que comienza este miércoles.
Como ha sucedido en los últimos años, las autoridades cubanas han reconocido que la trayectoria actual es insostenible, pero no han anunciado reformas significativas.
“Es necesario transformar nuestro enfoque”, declaró el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, a los miembros de la Asamblea Nacional. “Con frecuencia intentamos solucionar problemas redistribuyendo los escasos recursos existentes, pero debo señalar con responsabilidad que los ingresos actuales del país son insuficientes para adquirir las materias primas fundamentales que requiere el aumento de la producción nacional”.
“El núcleo del problema es la generación de riqueza”, añadió, sin dar más detalles sobre cómo solucionarlo, más allá de vagos llamados a aumentar la producción.
En medio del deprimente panorama de la economía cubana, un informe sobre el presupuesto estatal para 2024, presentado por el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, dejó escapar un dato impactante: los impuestos pagados por el sector privado, que incluye a cooperativas y trabajadores por cuenta propia, representaron el 23% de los ingresos fiscales del estado. La cifra, 58 mil millones de pesos, sería suficiente para cubrir, por ejemplo, todo el presupuesto de seguridad social y asistencia social del país, que fue de 52 mil millones el año pasado.
Aproximadamente el 60% de esos impuestos fueron pagados por micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), según el informe.
Esto significa que el gobierno cubano depende cada vez más del sector privado para financiar los servicios públicos, lo que sugiere que, a pesar de los esfuerzos por restringirlos, las empresas privadas se han vuelto demasiado necesarias para que el gobierno las elimine por completo, como ha sucedido en el pasado.
“En Cuba no hay mendigos”
Más allá del desastroso estado de la economía, las declaraciones de la ministra de Trabajo y Seguridad Social durante una presentación ante una comisión de la Asamblea Nacional, en las que menospreciaba a las personas sin hogar y a los cubanos que mendigan en las calles, causaron tal revuelo que el martes, Díaz-Canel emitió una reprimenda, sin mencionar a la alta funcionaria, Marta Elena Feitó.
“Hemos visto personas, aparentemente mendigos”, dijo Feitó. “Cuando usted le mira las manos, le mira las ropas que llevan esas personas, están disfrazadas de mendigos, no son mendigos. En Cuba no hay mendigos”.
La ministra también negó que algunos de los cubanos más pobres busquen comida en los basureros de las calles.
“Esas personas que están en los tanques de basura están buscando latas”, dijo. “No están buscando comida. Eso tampoco es verdad. Están recuperando materias primas. Son ilegales del trabajo por cuenta propia que están violando el fisco”.
También se quejó de que la población usaba con demasiada liberalidad la etiqueta de indigente. Por ejemplo, dijo que quienes se ofrecían a limpiar los parabrisas de los autos detenidos en los semáforos no eran indigentes, sino “personas que han buscado una vida fácil, y posiblemente con ese dinero, lo que van es a tomar bebidas alcohólicas en la esquina”.
“No hacemos nada con bajar la ventanilla y darles dinero; al contrario, hay que combatirlo. No podemos permitir estas conductas”, añadió.
Díaz-Canel respondió el martes denunciando la “muy cuestionable falta de sensibilidad en el enfoque de la vulnerabilidad” en una publicación de X que no identifica a la ministra. El martes, el líder cubano compareció ante la misma comisión de la Asamblea Nacional y calificó sus comentarios de “contraproducentes”, “superficiales” y que proyectaban una sensación de “desconocimiento de la realidad del país”.
“Estas personas, a quienes a veces describimos como mendigos o vinculadas a la mendicidad, son en realidad expresiones concretas de las desigualdades sociales y los problemas acumulados que enfrentamos”, dijo. “Esas personas no son nuestros enemigos. No se defiende a la Revolución cuando ocultamos los problemas que tenemos”.
La ministra fue “liberada” el martes por la noche, según una breve nota publicada en medios estatales. La nota afirma que el Buró Político del Partido Comunista y el Consejo de Estado “aceptó” su renuncia después de que ella “reconoció sus errores”.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2025, 5:20 p. m..