Richard Blanco: Un poema sobre lo que nos une y separa
El mar siempre ha jugado un papel importante en la psiquis del poeta Richard Blanco, e inspiró el poema que leyó justo antes de que la bandera de las barras y estrellas ondeara sobre la Embajada de Estados Unidos en La Habana por primera vez en más de medio siglo.
Blanco, quien en el 2013 se convirtió en el primer hispano y el primer hombre abiertamente gay elegido para recitar un poema en una ceremonia de toma de posesión presidencial, volvió a dar un paso histórico el viernes cuando leyó su nueva obra, Matters of the Sea (Cosas del Mar), en la ceremonia que marcó la reapertura formal de la Embajada de EEUU en Cuba.
“Mi inspiración fue algo que ha estado dándome vueltas en la cabeza desde que era niño: Cuba y Estados Unidos están a apenas 90 millas de distancia, tan cerca, pero tan lejos”, dijo al Miami Herald.
Vestido de guayabera blanca, Blanco abogó por la unidad: “Nadie es el otro para el mar, seamos apartada isla o vasto continente”.
Fue significativo que el poema se recitara a la vista del Malecón, la explanada que se extiende a lo largo de la costa de La Habana.
Blanco, de 47 años, dijo que el poema estaba dedicado a aquellos que viven a ambos lados del Estrecho de la Florida. Mientras él recitaba en inglés en un sofocante día cubano, una traducción hecha por Ruth Behar, profesora de la Universidad de Michigan nacida en Cuba fue leída en la televisión cubana.
“Yo insistí en que se tenía que hacer en los dos idiomas”, dijo.
El mar, dijo Blanco, hace de “Muro de Berlín invisible” entre ambos países, pero al mismo tiempo es un poderoso vínculo entre las personas.
“Todos hemos jugado en la arena junto al mar; todos hemos caminado por la orilla del mar”; la experiencia es la misma ya se esté en Cuba o en Estados Unidos, dijo.
Cosas del mar, dijo, se trata de “regresar a nuestra humanidad, la humanidad compartida por debajo de la política. Al fin y al cabo, se trata de llegar a un estado de sanación, llegar a un estado en que podamos vernos unos a otros como seres humanos”.
De hecho, Blanco cierra el poema con estas palabras conmovedoras:
“Todos hemos apoyado caracoles a nuestros oídos
Escucha de nuevo el eco.
Hoy, el mar sigue diciéndonos
El fin de todas nuestras dudas y miedos
Es admirar los azules lúcidos de nuestro horizonte compartido
Para respirar, juntos,
Para sanar, juntos”.
El compara los años de aislamiento entre Cuba y Estados Unidos a un matrimonio anciano que vive en la misma casa y no se han hablado el uno al otro en 60 años: “¿Cómo es que eso va a cambiar nada?”, preguntó.
Blanco, graduado de ingeniería y de una maestría en Bellas Artes en la Universidad Internacional de la Florida, dijo que la reanudación de lazos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos es “el fin de una era de silencio y estancamiento.
“A través de la comunicación pueden pasar cosas. De mi generación y de las generaciones futuras depende que mantengamos esta conversación”, dijo en una entrevista. “Como poeta y como cubanoamericano, estoy orgulloso y agradecido de la oportunidad de participar en este momento histórico” de mejoramiento de las relaciones EEUU-Cuba.
El otro poema de Blanco que hizo historia fue One Today (Un hoy)que él escribió para la segunda ceremonia de toma de posesión del presidente Barack Obama. El dijo que en esa época estaba escribiendo un poema sobre Estados Unidos, pero ahora lo ve más como un poema sobre sí mismo y sobre cómo ve a Estados Unidos.
El mar ha jugado siempre un poderoso papel en la vida del propio Blanco. Antes de que él naciera, sus padres salieron de Cuba y atravesaron el Atlántico hasta Madrid. “Yo no nací en Cuba por cuestión de dos meses”, dijo. Luego, contó Blanco, fue “importado” casi de inmediato a Estados Unidos siendo un niño de brazos. Sus padres viven todavía en Westchester.
Tanto Cuba como Miami, donde él pasó su infancia, han ejercido en él una atracción magnética. Su libro más reciente, The Prince of Los Cocuyos (El príncipe de Los Cocuyos) recoge las memorias de su infancia en Miami.
Aunque él siempre había conocido a Cuba — o creía conocerla — a través de los cuentos, las cartas y los telegramas de sus parientes, “Cuba era el verdadero lugar de la imaginación”.
Cuba, dijo Blanco, era “donde el azúcar era más dulce, la sal era más salada, el lugar que era mío pero en que nunca había estado. Era como una película que alguien me contó”.
En 1994, él hizo su primer viaje a Cuba. Dijo que necesitaba asegurarse de que era real, y “hacerlo mío emocionalmente”. El ha regresado varias veces desde entonces. Su breve viaje de dos días para leer su poema en la embajada fue su séptima visita a Cuba.
Ahora, Blanco está tratando de establecer un puente entre las dos realidades del exilio y la isla. El y Behar han creado un blog llamado “Puentes hacia/desde Cuba” que busca animar al diálogo entre la diáspora cubana y los que viven en la isla.
Cuando visitó Cuba en junio, dijo, las cosas parecían diferentes.
“Había un optimismo cauteloso, o tal vez un optimismo pesimista”, dijo Blanco.
A pesar de muchas quejas de parte del pueblo cubano, dijo, “Hay algo en el aire que dice que se ciernen cambios en el horizonte”.
Lo que más le impresionó fue el “predominio del espíritu empresarial que está saliendo a la superficie”.
Alrededor de 500,000 cubanos en una población de 11 millones son trabajadores por cuenta propia (”cuentapropistas”), y el gobierno quiere que muchos más hagan lo mismo porque ya no puede permitirse costosas nóminas estatales.
Los carros antiguos ya no son simples curiosidades en Cuba, dijo.
Han sido renovados y puestos a trabajar por sus dueños, transportando pasajeros de un lado a otro de La Línea.
“Había además toda una escena artística y culinaria que yo nunca había visto antes”, dijo Blanco. “Muchos de los restaurantes privados eran lugares modernos, de decoración artística, vanguardista, como pudiera verse en Miami, y estaban llenos de cubanos”.
En las casas particulares que alquilan habitaciones a visitantes extranjeros, a Blanco lo impresionó “el orgullo con que los dueños sirven de anfitriones. Ellos obsequiaban con platos de frutas a sus inquilinos, y tenían tarjetas de negocios”.
No obstante, dijo, esas actividades sólo tienen lugares en rincones de la economía, no en todas partes.
Pero Blanco dijo que eso le había dado ánimo. “Me hizo sentir mucha esperanza”, dijo.
Si la apertura de Obama hacia Cuba conlleva una mayor prosperidad, él tiene la esperanza de que la misma “sea propiedad del pueblo cubano”.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de agosto de 2015, 10:03 p. m. with the headline "Richard Blanco: Un poema sobre lo que nos une y separa."