Citando el apoyo de Cuba a Rusia en Ucrania, muchos aliados de EEUU dan la espalda a la isla en la ONU
Tras un impulso de Estados Unidos para cuestionar las afirmaciones de Cuba sobre las sanciones estadounidenses, 19 países se abstuvieron o votaron en contra de una resolución cubana que pedía poner fin al embargo de Estados Unidos en la ONU el miércoles, un hecho sin precedentes en el organismo global.
La mayoría de los gobiernos alineados con Estados Unidos fueron países de Latinoamérica y Europeos.
Argentina, Paraguay, Israel, Ucrania, Hungría y Macedonia del Norte se unieron a Estados Unidos al votar No a la resolución. Después de la votación, un representante de Ucrania acusó al gobierno cubano de “complicidad” en la agresión rusa contra su país, afirmando que los cubanos constituyen el “el mayor grupo de mercenarios que sirven en el ejército ruso”.
Polonia, Lituania, Latvia, Estonia y la República Checa citaron que el gobierno de Cuba se hace “el ciego” sobre el “gran número de ciudadanos cubanos que participan en la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania” para explicar su abstención. Costa Rica, Ecuador, Albania, Bosnia-Herzegovina, Marruecos, Moldavia y Rumanía también se abstuvieron.
En declaraciones tras la votación, un representante de Estados Unidos dijo que su país estaba “satisfecho al ver que tantos países enviaran al régimen un mensaje claro: la comunidad internacional ya no tolerará sus mentiras”. Acusó al gobierno cubano de alinearse con los adversarios de Estados Unidos y de “activamente apoyar la guerra de Rusia en Ucrania”, una acusación que las autoridades cubanas niegan.
A pesar de un mayor número de abstenciones que en años anteriores, la mayoría de las naciones —165— todavía votaron a favor de levantar el embargo de décadas, citando preocupaciones sobre sanciones unilaterales. El año pasado, solo Estados Unidos e Israel votaron en contra de una resolución similar, mientras que Moldavia se abstuvo.
La votación sigue a un renovado esfuerzo diplomático de Estados Unidos para lograr que más países se abstengan o rechacen la resolución cubana, con el fin de debilitar lo que ve como una muestra de apoyo internacional al gobierno comunista de La Habana.
“Durante décadas, el régimen ilegítimo cubano ha utilizado su resolución anual en la ONU contra el embargo como herramienta de propaganda para desviar la atención de su propia corrupción, incompetencia y brutal represión”, declaró un portavoz del Departamento de Estado al Miami Herald. “El sufrimiento del pueblo cubano no es causado por el embargo estadounidense, sino por las fallidas políticas comunistas y las violaciones de derechos humanos de la dictadura cubana”.
“La verdadera razón por la que la economía cubana sufre no es la falta de acceso a los mercados, sino que el régimen esconde miles de millones en cuentas bancarias en el extranjero en lugar de invertir en electricidad, infraestructura y las necesidades básicas de su pueblo”, dijo el funcionario estadounidense en referencia a la investigación del Miami Herald de este año que reveló que un conglomerado militar cubano, GAESA, tenía $18,000 millones en activos el año pasado.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, hizo un comentario similar durante el debate sobre la resolución el martes, instando a los funcionarios de otros países a “decirle al régimen que han visto el reportaje de investigación sobre las empresas controladas por los militares cubanos que acumulan miles de millones de dólares en cuentas bancarias extraterritoriales, mientras que, una vez más, se ignoran las necesidades de su propio pueblo”.
También central en los esfuerzos del Departamento de Estado para lograr que otros países se abstuvieran o rechazaran la resolución cubana este año fueron las afirmaciones de la inteligencia de Ucrania de que miles de mercenarios cubanos están combatiendo para Rusia en su guerra contra Ucrania. El Departamento de Estado los mencionó en un cable enviado a decenas de misiones de Estados Unidos con puntos para que los diplomáticos estadounidenses instaran a los aliados a oponerse a la resolución, informó Reuters a principios de mes.
La semana pasada el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo que la administración Trump estaba ejerciendo “presiones intimidatorias y engañosas” sobre países de Latinoamérica y Europeos para que cambiaran su voto.
“El gobierno de Estados Unidos combina esta política de presión extrema, una muestra extraordinaria, totalmente inusual, quizás sin precedentes en este tema, con una campaña difamatoria y mendaz de envenenamiento informativo”, dijo, probablemente refiriéndose a publicaciones en redes sociales del Departamento de Estado sobre el asunto.
En sus palabras antes de la votación del miércoles, Rodríguez también acusó a Estados Unidos de implementar un “plan integral de desestabilización” usando operativos de origen cubano en otros países para la “manipulación especulativa del tipo de cambio del dólar”.
Combate de altos oficiales
A pesar del cierre parcial del gobierno estadounidense, la oficina del Western Hemisphere del Departamento de Estado estuvo publicando activamente en redes sociales su argumento para instar a otros países a rechazar la resolución de la ONU. Y los diplomáticos cubanos habían estado respondiendo activamente con sus propios puntos.
En un momento el Subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, intervino para responder en X al presidente “designado” de Cuba, Miguel Díaz-Canel, donde dijo que Estados Unidos estaba presionando a países para que cambiaran su voto por temor al rechazo internacional de “su política genocida y económicamente asfixiante contra #Cuba”.
En una publicación vista un millón de veces, Landau, exembajador de EEUU en México, respondió en español: “Ni siquiera tú te crees tus mentiras cada vez más descaradas. El único «genocidio» que se está cometiendo allí es el que tú mismo perpetras contra tu propio pueblo, sometiéndolo al hambre y la miseria por culpa de tus fallidas políticas comunistas que no funcionaron ni en la URSS ni en Cuba”.
“Hay una razón por la que sus jóvenes están escapando de esa prisión flotante en la que su Partido Comunista ha convertido a la gran nación cubana”, añadió.
En lo que pareció un momento guionado para poner en aprietos a Waltz —exmiembro del Congreso y asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, que por error incluyó a un periodista en un chat de Signal donde altos funcionarios de Estados Unidos discutieron planes de guerra— el ministro cubano interrumpió su intervención para quejarse de Waltz.
“El representante estadounidense no solo miente, sino que además habla con rudeza”, dijo, antes de decirle directamente a Waltz: “Esta es la Asamblea General de las Naciones Unidas, no un chat de Signal ni la Cámara de Representantes”.
“Estoy plenamente consciente del lugar en el que estamos hablando”, respondió Waltz. “Y este tampoco es un parlamento ilegítimo comunista en La Habana. Este es un lugar donde hablamos de hechos. Y los hechos son que el régimen cubano ha socavado las democracias en nuestro hemisferio. Ha oprimido a su propio pueblo y roba a su propio pueblo para que los allegados al régimen puedan mantener su estatus de élite”.
En declaraciones tras la votación del miércoles, el representante de Estados Unidos calificó la interrupción de Rodríguez como “una vergonzosa falta de decoro. Es obvio que la verdad duele”.
Un voto simbólico
A pesar del enfrentamiento, poco cambiará tras la votación sobre la resolución no vinculante.
Desde 1992, cuando Cuba comenzó a presentar la resolución que pide el fin del embargo de Estados Unidos, la mayoría de los países ha votado a favor. Sin embargo, la votación ha tenido poco efecto práctico, sin lograr cambiar la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba. Solo el Congreso puede levantar el embargo, que forma parte de la ley estadounidense. Pero el tema ha dado al gobierno cubano una victoria diplomática que utiliza para reforzar su narrativa de que las sanciones de Estados Unidos son la principal causa de sus problemas económicos.
A principios de este mes, Rodríguez dijo que el embargo causó daños estimados en $7.5 mil millones entre marzo de 2024 y febrero de 2025 y que, de no haber estado las sanciones, la economía cubana habría crecido un 9.2%.
Se cree que las cifras presentadas regularmente por el gobierno sobrestiman el costo financiero de las sanciones porque incluyen varias estimaciones basadas en situaciones hipotéticas, incluyendo, por ejemplo, ingresos estimados por la venta de productos cubanos a consumidores estadounidenses y ahorros en costos de envío. Las cifras de este año también incluyeron $2.5 mil millones en perjuicios por la pérdida de trabajadores debido a una ola migratoria que las autoridades cubanas atribuyen a Estados Unidos.
El embargo de Estados Unidos incluye restricciones al acceso de Cuba al sistema financiero internacional y a organizaciones, así como límites al comercio y a la adquisición de ciertos bienes fabricados en Estados Unidos. A Cuba se le permite comprar alimentos, medicinas y otros artículos en Estados Unidos siguiendo parámetros burocráticos o financieros específicos —por ejemplo, dado el pobre historial de pago de Cuba, Estados Unidos exige que el gobierno cubano pague en efectivo para comprar productos agrícolas.
Los economistas coinciden en que las sanciones son uno de los factores que explican la crisis económica del país. Las sanciones dificultan y encarecen las transacciones financieras del gobierno insular y de las fuerzas armadas, la compra de tecnología estadounidense o de petróleo, por ejemplo. Sin embargo, economistas cubanos han cuestionado las afirmaciones del gobierno de que el embargo es la principal causa de la debacle financiera, señalando en cambio al modelo socialista centralmente planificado como el principal culpable.
“Ningún gobierno en la historia ha logrado que una economía comunista funcione, incluso otros estados socialistas y comunistas instan a Cuba a abrir su economía a su propio pueblo y permitirle prosperar”, dijo Waltz el martes. “Y lo único que tienen en común el comunismo y el socialismo es que todos son igualmente miserables y pobres”.
Citó cifras comerciales que muestran que empresas de Estados Unidos exportaron miles de millones de dólares a Cuba el año pasado.
“Colegas, ¿cómo es eso un bloqueo?”, dijo Waltz, usando la palabra de Cuba para referirse al embargo. “De hecho, el régimen cubano puede comerciar con cualquiera de ustedes, con el mundo entero, con el resto del hemisferio occidental, con nuestros amigos en Canadá y otros países. Así que, por favor, dejen de repetir esta propaganda que le permite al régimen luego tener una excusa para sus propios fracasos”.
Aun así, el recuento final de votos muestra que los esfuerzos de Estados Unidos no lograron penetrar la diplomacia cultivada por Cuba durante años, dirigida principalmente a naciones en desarrollo, a las que las autoridades cubanas han ofrecido becas, capacitación y médicos por contrato.
Oportunidad para lanzar un golpe a Estados Unidos
Funcionarios de varios países que hablaron en la ONU, por ejemplo, repitieron muchas de las afirmaciones inexactas que Cuba incluyó en el informe que acompañaba la resolución, incluyendo que el embargo impide que Cuba compre alimentos y medicinas en Estados Unidos y limita el acceso de los cubanos a internet. Las leyes y regulaciones de Estados Unidos permiten la exportación a Cuba de alimentos, medicinas, donaciones humanitarias y la prestación de servicios de telecomunicaciones.
A lo largo de los años, los países han citado su rechazo a las sanciones extraterritoriales y a sanciones internacionales fuera del sistema de la ONU para explicar su voto. Pero no es la única dinámica en juego.
Para las naciones del mundo en desarrollo, la votación ha sido una oportunidad para criticar a Estados Unidos en un tema que tradicionalmente ha tenido poco peso diplomático. Y señala una corriente de resistencia contra la dominación estadounidense que ha ido en aumento. No fue casualidad que representantes de países del llamado “global south” (’sur global’), hablando en nombre de naciones africanas, la comunidad del Caribe, el Grupo de los 77 más China y el Movimiento de Países no Alineados, hablaran el martes favorablemente de Cuba y condenaran las sanciones de Estados Unidos como “una violación del derecho internacional”.
Para adversarios y competidores de Estados Unidos como Venezuela, Irán, Rusia y China, cuyos representantes también defendieron a Cuba, el debate sobre la resolución fue otra oportunidad para quejarse de las sanciones estadounidenses. Para gobiernos de izquierda enfrentados con la administración Trump —por ejemplo, Brasil y Colombia— fue una ocasión para criticar aranceles estadounidenses y la “interferencia” en naciones soberanas.
Incluso los aliados de Estados Unidos han mantenido públicamente durante mucho tiempo que apoyan la resolución cubana porque sus gobiernos están en contra de las sanciones unilaterales por principio, aunque coincidan con la crítica del gobierno estadounidense a las violaciones de derechos humanos en Cuba. Empresas de muchos países Europeos, Canadá y México, tres de los socios más cercanos de Estados Unidos, por ejemplo, tienen intereses comerciales en la isla que se han visto afectados por el embargo. Apoyar a Cuba en la resolución, el asunto principal de la isla en la ONU, ha ayudado a las naciones Europeas y a Canadá a mantener una mejor relación con el gobierno cubano.
“Nos hemos opuesto firme y continuamente a tales medidas debido a su aplicación extraterritorial y su impacto en la Unión Europea, en violación de las normas comúnmente aceptadas del comercio internacional”, dijo una representante de Dinamarca el miércoles, hablando en nombre de varios miembros de la Unión Europea. Advirtió que la Unión Europea podría tomar contramedidas en respuesta a demandas presentadas en tribunales de Estados Unidos contra empresas Europeas por supuestamente traficar con propiedades confiscadas en Cuba.
“No podemos aceptar que tales medidas obstaculicen nuestras relaciones económicas y comerciales con Cuba”, dijo.
Pero el éxito de Cuba también ha sido resultado de la presencia diplomática desproporcionada del país en el sistema de las Naciones Unidas, que las autoridades cubanas han utilizado para evitar el aislamiento internacional.
Inmediatamente después de la votación, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Cuba declaró: “¡Victoria para Cuba! La comunidad internacional rechazó una vez más de forma abrumadora el bloqueo económico estadounidense contra Cuba”.
Por su parte, el representante republicano de Miami, Mario Díaz-Balart, destacó en cambio “la creciente lista de países que han cambiado su voto. La situación está cambiando a medida que más países se dan cuenta de la propaganda del régimen cubano y se solidarizan con el pueblo cubano en sus demandas de libertad y apoyan los intereses de seguridad compartidos”.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de octubre de 2025, 6:24 p. m. with the headline "Citando el apoyo de Cuba a Rusia en Ucrania, muchos aliados de EEUU dan la espalda a la isla en la ONU."