Cuba

Las acusaciones al exministro de Economía de Cuba, causan asombro y temor dentro y fuera de la isla

El viceprimer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, durante una conferencia de prensa en La Habana en mayo de 2021.
El viceprimer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, durante una conferencia de prensa en La Habana en mayo de 2021. EFE/Sipa USA

Con la atención pública centrada en la recuperación tras el huracán Melissa, las autoridades cubanas anunciaron recientemente que el exministro de Economía y exviceprimer ministro, Alejandro Gil, será juzgado por cargos de espionaje. Sin embargo, ofrecieron pocos detalles, lo que genera incertidumbre en un caso que ha desconcertado a los cubanos durante más de un año.

En un comunicado redactado en un lenguaje jurídico complejo, la Fiscalía General afirmó haber “supervisado la investigación penal llevada a cabo por los órganos del Ministerio del Interior contra Alejandro Miguel Gil Fernández, quien se desempeñó como viceprimer ministro y ministro de Economía y Planificación, y otros acusados”.

El breve comunicado, publicado la noche del viernes, no especifica cuántas personas fueron arrestadas junto con Gil, ni los cargos concretos que enfrenta cada una. En cambio, indica que la Fiscalía General “solicitó responsabilidad por los delitos de espionaje, actos perjudiciales para la actividad económica o la contratación, malversación, soborno, falsificación de documentos públicos, evasión fiscal, tráfico de influencias, lavado de dinero, violación de las normas para la protección de documentos clasificados, y robo y daño de documentos u otros objetos bajo custodia oficial”. El comunicado añade que todos los acusados ​​se enfrentan a penas de prisión.

Gil fue destituido repentinamente en febrero de 2024 y arrestado días después; permanece detenido en un centro no revelado. Un comunicado del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunciando que estaba siendo investigado, sugirió una investigación por corrupción. Si bien no especificó de qué se acusaba a Gil, el comunicado afirmó que el Partido Comunista «nunca ha permitido, ni permitirá jamás, la proliferación de corrupción, simulación e insensibilidad». Sin embargo, durante meses, en Cuba circularon rumores de que estaba acusado de espionaje.

Los observadores de Cuba afirman que las acusaciones de espionaje deben tomarse con cautela, dado que los líderes cubanos tienen un historial de utilizar este tipo de alegaciones para purgar a las fuerzas armadas y el gobierno de rivales, personas consideradas poco leales o demasiado cercanas a empresarios extranjeros y potenciales reformadores que podrían liderar la transición democrática del país.

En ocasiones, los destituidos encajaban en todas estas categorías.

Raúl Castro lideró una de estas purgas en 2009, tras asumir el poder por la enfermedad de su hermano Fidel, en un intento por consolidar el poder y alejarlo de los colaboradores de este. Ordenó la destitución del entonces vicepresidente Carlos Lage y del ministro de Relaciones Exteriores Felipe Pérez Roque, ambos funcionarios de menor edad, de sus cargos en el gobierno y en la Asamblea Nacional. En un video secreto mostrado a miembros del Partido, se les vinculó con un empresario cubano acusado de espiar para España, aunque nunca se presentaron cargos en su contra. En cambio, Fidel Castro los acusó en una carta publicada en los medios estatales de haber sido seducidos “por el poder”, insinuando que ambicionaban puestos de liderazgo en una Cuba post-Castro. Ambos continúan residiendo en la isla en lo que los cubanos llaman en broma “plan pijama”. Gil, sin embargo, enfrenta un castigo más severo y, hasta el momento, no está claro el motivo, según declaró su hija.

En un comunicado cuidadosamente redactado, en el que afirma que simplemente ejerce su derecho constitucional a la libertad de expresión, Laura María Gil solicitó transparencia.

“Respecto al tema del espionaje, agradezco que lo hayan mencionado, ya que ha sido la piedra angular de esta investigación”, expresó en una publicación de Facebook. “Sin embargo, creo que la gente agradecería enormemente una explicación más amplia de la noticia, aclarando detalles como: qué hizo, a qué país o países nos referimos, desde cuándo, cuáles fueron sus medios de comunicación, qué recibió a cambio, dónde celebró sus reuniones, en qué contextos, con quién, bajo las órdenes directas de quién actuaba, qué información reveló, qué medidas propuso al país por orden expresa de otro Estado, qué pruebas tienen, ¿cuál era su seudónimo?”.

Agregó que su padre solicita un juicio público televisado, abierto a los medios extranjeros. Como ministro de Economía y figura pública de políticas gubernamentales impopulares que terminaron empobreciendo aún más a la población —incluida una fallida reforma monetaria en 2021 que impulsó niveles de inflación sin precedentes—, la caída de Gil fue celebrada por muchos en Cuba. Sin embargo, el secretismo que rodea el caso ha alimentado la especulación sobre los motivos de su arresto.

Era partidario de las empresas privadas, cuya expansión ha encontrado resistencia por parte de las fuerzas armadas cubanas y los sectores más conservadores del partido. Las autoridades cubanas detuvieron a Fernando Javier Albán, propietario de Agroindustrial Media Luna, una exitosa empresa privada en Ciego de Ávila, en relación con el caso, según informaron fuentes del Herald en aquel entonces.

La detención de Gil pareció tomar por sorpresa a Díaz-Canel en un principio. Apenas unos días antes, Díaz-Canel le había enviado un mensaje de felicitación por su cumpleaños a través de las redes sociales. Posteriormente, Díaz-Canel cambió de opinión y acusó a Gil de haber cometido “graves errores”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de noviembre de 2025, 0:10 p. m..

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