‘Dolarización parcial’ de la economía cubana busca controlar divisas del sector privado
En medio de una crisis económica de proporciones devastadoras, el gobierno cubano oficializa una dolarización parcial de la economía del país, permitiendo de nuevo la apertura de cuentas bancarias en dólares y el uso de la moneda estadounidense por parte del sector privado y otras entidades, bajo estrictas regulaciones que buscan redirigir los flujos de divisas del mercado informal al sistema bancario estatal.
Esta fórmula ya se probó en la década de 1990, cuando durante muchos años se permitió el acceso de dólares a la población. Más recientemente, el gobierno ya había comenzado a usar dólares en tiendas y para otras transacciones en medio de una devaluación galopante del peso que no ha podido controlar.
Las nuevas regulaciones, publicadas el jueves en la Gaceta Oficial, amplían el uso del dólar, y potencialmente de otras monedas extranjeras, como moneda de curso legal, casi cinco años después de que el gobierno emprendiera una reforma monetaria que restringió las operaciones en dólares y buscó unificar el sistema de doble moneda vigente en ese momento.
Las normas, que las autoridades cubanas defendieron como “temporales”, establecen un nuevo mecanismo centralizado para asignar y vender divisas a las empresas estatales y especifican qué entidades pueden abrir cuentas bancarias y operar en dólares, todo ello bajo la atenta supervisión del gobierno.
Exportadores, empresas extranjeras, empresas con sede en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, organizaciones religiosas y las pequeñas y medianas empresas privadas que han surgido en los últimos años en Cuba, conocidas como mipymes, entre otras, podrán mantener estas cuentas para realizar pagos al exterior y pagos “autorizados” a empresas locales.
Sin embargo, muchas empresas privadas no podrán beneficiarse de la norma, ya que solo aquellas con fuentes de divisas consideradas “legítimas” en la normativa —por ejemplo, provenientes de exportaciones o comercio electrónico “con pagos desde el exterior”— podrán abrir las cuentas.
Un aspecto central de la nueva política es el esfuerzo por recuperar el control de los dólares que fluyen a través de la economía del sector privado y combatir el mercado informal de divisas, que existe principalmente porque el gobierno no las vende.
“El objetivo es desplazar los flujos de dólares, principalmente de las remesas que actualmente solo pasan por el mercado informal, a los canales formales”, declaró Pavel Vidal, economista cubano y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia. “Una vez que esto se formalice, el gobierno tendrá el control, y los principales perdedores en este futuro mercado cambiario formal podrían ser las empresas privadas”.
Las medidas refuerzan el control sobre las empresas privadas, que se espera que realicen sus operaciones en dólares a través del sistema bancario estatal. Anteriormente, las empresas privadas solo podían operar oficialmente en pesos cubanos, que debían cambiar por dólares en el mercado informal para pagar a proveedores en el extranjero.
“Hoy hay actores económicos que pasan mucho trabajo para pagar por su suministro. Entonces, buscan mecanismos, inventos, y caen en la ilegalidad,” declaró el ministro de Economía, Joaquín Alonso, en televisión el jueves por la noche, al referirse a las regulaciones. “Lo que estamos haciendo es precisamente facilitar que estos procesos se conviertan en un proceso económico natural”.
Aunque el gobierno ha impuesto varias restricciones a las mipymes, el sector privado se ha convertido en un importante importador y proveedor del país. Sin embargo, los dólares han estado fluyendo principalmente fuera del control gubernamental. Las remesas enviadas a través de “mulas” y otros canales informales han ayudado a financiar estas empresas. La demanda de dólares del sector privado también ha impulsado un mercado cambiario informal que el gobierno quiere reemplazar con un tipo de cambio oficial flotante dólar-peso.
Aun así, el gobierno enfrenta importantes obstáculos para establecer un tipo de cambio oficial que no devalúe aún más el peso. Es probable que este año termine con una contracción del 5% del PIB, estima Vidal. Tras años de recesión, el gobierno enfrenta graves problemas de liquidez e incluso ha comunicado a las empresas extranjeras que no pueden repatriar las divisas obtenidas en la isla, en lo que constituye un “corralito” financiero.
Las nuevas regulaciones indican que las autoridades cubanas pretenden utilizar al sector privado como fuente de dólares para el sistema cambiario oficial. Las normas establecen que las empresas privadas y otras entidades solo pueden retener el 80% de los ingresos en dólares de las transacciones autorizadas y deben vender el 20% restante al Banco Central. El banco utilizará esos fondos para vender dólares en un futuro mercado cambiario o, discrecionalmente, a una entidad específica.
Sin embargo, hay pocos indicios de que estas medidas vayan a solucionar los problemas fundamentales de la actual crisis económica, ni que una medida que se presenta como positiva para el sector privado pueda resultar totalmente beneficiosa para estas empresas, señaló Vidal.
“El gobierno busca los dólares que las mipymes compran en el mercado informal. Cuando esos dólares ingresan al sistema bancario, las regulaciones indican que no será un mercado competitivo”, dijo Vidal. “Si hay una empresa estatal que necesita los dólares y hay una pequeña o mediana empresa que también los necesita, ¿a quién creen que se los van a dar? A la empresa estatal”.
Un factor importante es el largo historial del gobierno cubano de dar marcha atrás y no respetar los depósitos bancarios en dólares, lo que podría hacer que los empresarios privados lo piensen dos veces antes de depositar sus dólares en un banco cubano.
Luego está la cuestión de cómo pagar a los proveedores en el extranjero, especialmente en Estados Unidos, que se ha convertido en un gran mercado para las empresas privadas cubanas.
Debido al embargo estadounidense, los dos países no tienen una relación bancaria directa. La administración Biden autorizó a los bancos estadounidenses a abrir cuentas para empresarios privados cubanos que viven en la isla, pero los bancos se mostraron reacios a hacerlo por temor a las sanciones. Como resultado, depositar dólares en un banco cubano probablemente no sea una opción atractiva para los empresarios privados que buscan transferir su dinero al extranjero para pagar a los proveedores estadounidenses.
Por lo tanto, es probable que el mercado informal de cambio de dólares continúe existiendo junto con el oficial, dijo Vidal.
“Eliminar los mercados informales lleva tiempo”, dijo Vidal. “Requiere fortalecer significativamente el mercado formal, generar confianza y abordar las causas fundamentales de la inflación, los desequilibrios y los problemas económicos que alimentan el mercado informal. Quieren eliminar el mercado informal de un plumazo, pero la evidencia internacional dice a que esto no es posible”.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2025, 4:39 p. m..