Cuba

Cuba afirma que detuvo a 10 panameños por poner letreros contra el gobierno

Las autoridades cubanas exhibieron un alijo de armas que, según dijeron, fueron confiscadas a un grupo de hombres que ingresó a aguas territoriales de Cuba el 25 de febrero de 2026 en una misión terrorista.
Las autoridades cubanas exhibieron un alijo de armas que, según dijeron, fueron confiscadas a un grupo de hombres que ingresó a aguas territoriales de Cuba el 25 de febrero de 2026 en una misión terrorista. Canal Caribe, Cuba

Cuba informó la detención de diez ciudadanos panameños por haber hecho letreros con “contenido subversivo” en La Habana, anunció el lunes el Ministerio del Interior de Cuba.

Según el Ministerio del Interior, los diez individuos, todos residentes en Panamá, fueron detenidos en La Habana el 28 de febrero por cometer “actos de propaganda contra el orden constitucional cubano”, un delito tipificado en el artículo 124 del Código Penal cubano.

El ministerio indicó que las investigaciones preliminares revelaron que el grupo habría recibido instrucciones para ingresar a Cuba específicamente para colocar carteles en la capital antes del amanecer y luego salir del país. A cada persona se le prometió entre 1,000 y 1,500 dólares a su regreso a Panamá, agregó el Ministerio.

“Desde el momento de la detención, los implicados han reconocido ser los autores de los hechos de esta naturaleza, ejecutados en la capital durante la madrugada del sábado 28 de febrero”, señala el comunicado.

El Artículo 124 permite a las autoridades cubanas arrestar a quienes “inciten contra el orden social, la solidaridad internacional o el Estado socialista reconocido en la Constitución de la República mediante propaganda oral o escrita o cualquier otra forma” y a quienes “creen, distribuyan o posean propaganda de la naturaleza antes mencionada”.

El delito conlleva penas de entre 3 y 10 años de prisión.

El arresto de los diez panameños encaja a la perfección con la narrativa que el gobierno cubano ha mantenido durante décadas: presentar la disidencia y la protesta como producto de la financiación y la dirección extranjeras, en lugar de un agravio interno. Las organizaciones de derechos humanos han cuestionado desde hace tiempo esta narrativa, señalando que Cuba criminaliza el tipo de expresión política protegida en la mayoría de las democracias.

Tiroteo en barco plantea interrogantes

El viernes, Cuba afirmó que diez hombres a bordo de un barco de Florida que intentaban una “infiltración terrorista” provocaron un tiroteo mortal con un buque guardacostas cubano. Cuatro personas murieron y otras seis resultaron heridas. Previamente, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos realizará su propia investigación, pero los funcionarios estadounidenses no han proporcionado más detalles. No está claro si los diplomáticos estadounidenses en la isla han tenido acceso a los detenidos, algunos de los cuales se cree que son ciudadanos estadounidenses. Cuba no suele reconocer la ciudadanía extranjera a los cubanos con doble nacionalidad.

Durante el fin de semana, en redes sociales, algunos usuarios cubanos cuestionaron la versión oficial de los hechos y expresaron sus dudas sobre si la embarcación Proline, registrada en Florida y que aparece en las imágenes, pudo transportar con éxito a 10 hombres, además del pesado cargamento de armas, municiones y otros suministros que se mostró en la televisión cubana el viernes por la noche. Un funcionario cubano mencionó el viernes que los hombres se dividieron inicialmente en dos embarcaciones, pero una de ellas no siguió adelante debido a una avería mecánica.

Las autoridades cubanas también identificaron erróneamente a Roberto Azcorra como uno de los heridos, pero este se encontraba en Florida.

La zona donde los hombres planeaban desembarcar, Corralillo, en la provincia central de Villa Clara, cuenta con una unidad militar y una unidad de guardia fronteriza, según datos de Google Maps, lo que plantea interrogantes sobre el grado de planificación de la presunta infiltración.

El tiroteo en la embarcación y la detención de los diez panameños ocurrieron en uno de los momentos más volátiles y trascendentales de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en los últimos años, marcado por un colapso económico de proporciones históricas en la isla y conversaciones secretas entre ambos países.

El propio presidente Trump reconoció los contactos, afirmando que el gobierno cubano está “conversando con nosotros” y planteando lo que denominó una posible “toma amistosa del poder en Cuba”.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de marzo de 2026, 4:44 p. m..

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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