Se espera que La Habana permita a los cubanos en Miami y en otros lugares ser propietarios de negocios en la isla
Se espera que el gobierno cubano anuncie, tan pronto como la próxima semana, reformas económicas que permitan a los cubanoamericanos que residen en el sur de Florida —así como en otras partes de Estados Unidos y del mundo— invertir y ser propietarios de negocios privados en la isla, según ha podido saber el Miami Herald.
Esta apertura económica se produce en medio de una presión sin precedentes por parte de la administración Trump —la cual ha interrumpido el suministro de petróleo al gobierno cubano— y de conversaciones en curso entre ambos países, las cuales fueron reconocidas por los líderes cubanos por primera vez este viernes.
“El regreso de la diáspora cubana es inminente”, afirmó una fuente conocedora de las medidas previstas, quien solicitó permanecer en el anonimato para poder hablar sobre este asunto de carácter sensible. Según dicha fuente, es probable que el gobierno cubano permita a los cubanos residentes en el extranjero ser propietarios de empresas privadas —entidades que el gobierno ha denominado mipymes, acrónimo en español de micro, pequeñas y medianas empresas—.
La fuente señaló, asimismo, que se prevé que a los cubanos en el extranjero se les permita invertir en el sector privado de la isla; una iniciativa que los cubanoamericanos llevan años promoviendo. No obstante, la fuente expresó sus dudas de que el gobierno implemente con celeridad la totalidad de las medidas que ya ha aprobado a puerta cerrada. En el sistema cubano —altamente burocrático—, las leyes y regulaciones aprobadas por el gobierno han tardado, en ocasiones, meses —e incluso años— en ser implementadas plenamente.
Estos cambios vendrían a legalizar una realidad que ya se viene produciendo de manera discreta, apuntó la fuente, al señalar que muchos de los negocios privados que han proliferado por toda la isla en los últimos años se financian con capital proveniente de familiares residentes en Miami, ciudad que alberga a la mayor comunidad de exiliados cubanos de Estados Unidos.
Durante una conferencia de prensa televisada celebrada este viernes, el líder cubano Miguel Díaz-Canel reconoció que funcionarios del gobierno han mantenido conversaciones con representantes de la administración Trump, a pesar de las negaciones y evasivas manifestadas con anterioridad. Asimismo, adoptó un tono conciliador al referirse a los “cubanos residentes en el extranjero” —término preferido por La Habana para aludir a los exiliados del sur de Florida, si bien su alcance es más amplio—; un colectivo del cual gran parte huyó de la isla a causa de la represión gubernamental y la falta de oportunidades.
“Este ámbito —la relación con los cubanos residentes en el extranjero— constituye uno de los aspectos más importantes y decisivos que debemos abordar”, declaró. El número de cubanos que residen en el extranjero o que prolongan su estancia ha ido en aumento; por consiguiente, es nuestra responsabilidad como gobierno acogerlos, escucharlos, asistirlos y brindarles un espacio para participar en el desarrollo económico y social.
Díaz-Canel declaró que el viceprimer ministro del país, Oscar Pérez-Oliva Fraga —quien también ejerce como ministro de Inversión Extranjera—, ofrecerá este lunes detalles sobre las medidas ya aprobadas por el gobierno que permitirían a los cubanos residentes en el extranjero “participar” en el desarrollo económico del país.
“Hemos realizado un análisis en el Buró Político [del Partido Comunista] y en el gobierno del país, y creo que las nuevas acciones que se implementarán resolverán casi todas las inquietudes planteadas por los cubanos” en el exterior, afirmó.
Esta apertura económica para los exiliados cubanos se produce después de que el presidente Donald Trump manifestara su deseo de que los cubanoamericanos pudieran regresar y contribuir a la reconstrucción del país, cuya infraestructura se encuentra en ruinas y que atraviesa una grave crisis económica. Asimismo, el secretario de Estado de EEUU Marco Rubio ha instado a los líderes cubanos a realizar cambios económicos “drásticos” como vía para avanzar.
Obstáculos por delante
Existen muchos obstáculos para que el plan tenga éxito, incluidas las sanciones estadounidenses vigentes contra Cuba y la desconfianza, tanto en Miami como en La Habana.
Durante décadas, los líderes cubanos han visto a los exiliados cubanos con hostilidad. Sin embargo, en la última década, varios cubanoamericanos que han abogado por un mayor acercamiento con Cuba han estado instando al gobierno cubano a normalizar su relación con los cubanos que viven fuera de la isla, incluidos aquellos que residen en Estados Unidos.
Pero los líderes cubanos se han resistido a un mayor compromiso económico con su propia población que vive en el extranjero, dado que muchos de ellos son críticos con el régimen comunista y desearían ver una transición democrática.
Varios activistas y miembros de organizaciones de exiliados en Miami han estado enfatizando que no aceptarían nada que no fuera una transición democrática en Cuba, preocupados de que la administración Trump pudiera estar priorizando, en su lugar, las reformas económicas. Es probable que una apertura económica sin cambios políticos enfrente la oposición de funcionarios republicanos locales y de miembros del Congreso.
“NO hay NADA que el régimen posea que Estados Unidos desee”, declaró el viernes en la red social X el representante estadounidense por Miami Carlos Giménez, quien es cubanoamericano. “Habrá CERO inversión por parte de EEUU a menos que se produzca un cambio político IMPORTANTE en la isla”.
Por el lado cubano, tras décadas de demonizar a los exiliados, resultará difícil para el gobierno dar un giro a su propia narrativa para permitir que los cubanos en el extranjero regresen a la isla como inversores adinerados, mientras que aquellos que permanecieron leales al sistema comunista apenas logran sobrevivir. No obstante, bajo el mandato de Díaz-Canel, casi dos millones de cubanos —en su mayoría jóvenes y con formación académica— han abandonado el país en los últimos años, dejando al gobierno con pocas alternativas salvo la de apoyarse en la gran diáspora cubana para obtener capital y experiencia.
Aun así, cualquier proceso de liberalización plantea numerosos interrogantes, especialmente en lo que respecta a las garantías que el gobierno estaría dispuesto a ofrecer para dar seguridad a los inversores. Dichas garantías requerirían modificaciones en la legislación cubana y, en última instancia, en la propia Constitución del país. Y sin ellas, varios empresarios cubanoamericanos han manifestado al Herald que es poco probable que el país reciba inversiones de gran envergadura.
El jueves, un artículo firmado por el empresario cubanoamericano Hugo Cancio enumeró el tipo de reformas que el gobierno cubano podría implementar para atraer inversiones; entre ellas, permitir que los cubanos residentes en el extranjero sean propietarios de negocios, brindar protección legal a la propiedad privada, abrir plenamente el mercado inmobiliario y facilitar el acceso a la tierra como activo económico y financiero, entre otras medidas. Cancio es propietario de un negocio en línea que entrega en Cuba alimentos adquiridos en el extranjero por familiares y amigos.
Resulta meridianamente claro que los cubanos —y las personas de ascendencia cubana— que residen fuera de la isla poseen las habilidades y la pericia empresarial, política y técnica —por no mencionar los vastos recursos financieros— necesarios para mejorar sustancialmente la suerte de Cuba, según afirman exiliados y cubanoamericanos.
“Cualquier iniciativa que emprenda Cuba para avanzar requerirá la participación de los cubanos que viven en el extranjero”, declaró Joe García, excongresista demócrata por Miami y antiguo funcionario de la Fundación Nacional Cubano Americana. “La realidad es que contamos con un capital humano extraordinario: médicos, abogados, ingenieros. Son figuras plenamente integradas en el mundo de los negocios, la política y las artes”.
“Quizás haya llegado el momento”, añadió. “Creo que hemos arribado a nuestro destino”.
No obstante, para que ello se concrete, las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos deben generar, en primer lugar, garantías jurídicas y políticas sólidas y fiables, tal como señalan García y otros observadores. Y ese no ha sido el caso en anteriores procesos de apertura y reformas limitadas que, si bien resultaron prometedores en un principio, terminaron siendo abortados por el gobierno comunista, apuntan.
“Los hechos hablan por sí solos”, afirmó Michael Bustamante, profesor de historia y director del programa de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami. “En este preciso instante, no existe un marco claro y directo que permita a los cubanos residentes en el extranjero convertirse en inversores foráneos —legales y transparentes— en las empresas privadas cubanas que, por lo demás, cuentan con autorización oficial. De hecho, en los últimos dos años, se han multiplicado las trabas para que esto suceda”.
“La participación de la diáspora es importante. En el plano económico, resulta absolutamente indispensable”, agregó Bustamante. “Sin embargo, Cuba tampoco puede limitarse a depender de su diáspora como mero socio económico sin tener en cuenta, al mismo tiempo, su voz política. A largo plazo, los beneficios serán limitados si no se dan ambas condiciones de manera simultánea”.
García señaló que esto no implica que los expatriados cubanos deban pretender imponer “planes maestros desde el exterior”. Destacó que los cubanos que residen en la isla han demostrado, una y otra vez, ser más que capaces de mejorar su propia situación, una vez que logran establecerse en ciudades como Miami o Nueva York.
“Si fuera posible trasladar a toda Hialeah a Cuba, el país funcionaría a la perfección”, concluyó.
Los redactores del Miami Herald, Garrett Shanley y Claire Heddles, contribuyeron a la elaboración de este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2026, 8:27 p. m..