Petrolero ruso se acerca a Cuba y pone a prueba la determinación de Washington
Un petrolero ruso que transporta cientos de miles de barriles de crudo se acerca de forma constante a Cuba, planteando una prueba de alto riesgo sobre la disposición de Washington a hacer cumplir su cada vez más estricto embargo energético contra la isla, en momentos en que esta enfrenta una creciente crisis de combustible.
Jorge Piñón, experto en energía de la Universidad de Texas en Austin, señaló que el buque —el Anatoly Kolodkin— parece mantener un rumbo firme hacia Cuba.
“Esta mañana —cuando lo revisé; no lo he revisado justo ahora— iba en ruta hacia Cuba. Está manteniendo una velocidad de aproximadamente 12 nudos”, dijo Piñón. “Imagino que debería llegar en algún momento dentro de los próximos seis días. Sin embargo, por ahora no ha cambiado ni su dirección ni su velocidad”.
Transportando entre 700,000 y 730,000 barriles de crudo ruso a través del Atlántico, analistas consideran que el petrolero se dirige al puerto cubano de Matanzas, pese a transmitir un destino engañoso.
Su aproximación se produce en un momento de elevada tensión geopolítica, mientras Estados Unidos busca aumentar la presión sobre La Habana al tiempo que maneja disrupciones energéticas globales provocadas por el conflicto en Irán y las continuas fricciones con Rusia.
Una decisión inminente para Washington
La llegada prevista del buque se perfila como una prueba clave de la política estadounidense hacia Cuba bajo el presidente Donald Trump, cuya administración ha impuesto en la práctica un embargo petrolero de facto contra la isla.
En una medida que refuerza esa postura, el Departamento del Tesoro modificó la semana pasada una exención temporal que permitía ciertas ventas de petróleo ruso sancionado para excluir explícitamente los envíos a Cuba, así como a Irán y Corea del Norte.
Esto deja abierta una pregunta central: ¿qué hará Estados Unidos si el petrolero continúa su curso?
“Aquí cualquiera puede decir lo que quiera, pero al final lo que realmente hay que observar es qué ocurre cuando llegue ese momento”, dijo Piñón. “¿Lo van a abordar? ¿Lo van a detener? ¿Van a disparar un cañonazo? ¿Qué exactamente van a hacer?”
Funcionarios estadounidenses no han detallado públicamente su respuesta, pero analistas señalan que las opciones van desde presión diplomática hasta una posible intercepción marítima por parte de la Marina o la Guardia Costera, que mantienen una fuerte presencia en el Caribe.
La creciente crisis energética de Cuba
La posible entrega se produce en medio de una de las peores crisis energéticas que enfrenta Cuba en años. La isla ha recibido apenas dos cargamentos de petróleo en lo que va de año, lo que ha contribuido a apagones crónicos que ya forman parte de la vida cotidiana.
La situación se agravó cuando otro petrolero inicialmente destinado a Cuba desvió su ruta hacia Trinidad y Tobago, privando a la isla de un suministro muy necesario.
Rusia ha descrito su apoyo como ayuda humanitaria. El ministro de Energía, Serguéi Tsivilev, afirmó el miércoles que Moscú está suministrando combustible a Cuba como asistencia, aunque no ofreció detalles.
De concretarse la entrega, el crudo solo ofrecería un alivio temporal. Las refinerías envejecidas de Cuba necesitarían entre dos y tres semanas para procesarlo y convertirlo en combustibles utilizables como diésel, explicó Piñón.
Una señal geopolítica más amplia
Un segundo buque, el Sea Horse, con bandera de Hong Kong, ha añadido incertidumbre. El petrolero, que se cree transporta unos 190,000 barriles de diésel ruso, pasó semanas a la deriva en el Atlántico antes de desviar su rumbo hacia Venezuela, según datos de rastreo marítimo.
Analistas señalan que sus movimientos inusuales —incluida la desactivación de su señal de rastreo— son consistentes con tácticas utilizadas para evadir sanciones.
Para muchos observadores, sin embargo, la importancia del Kolodkin va más allá del combustible que transporta.
La maniobra de Rusia es vista ampliamente como una señal geopolítica: una forma de poner a prueba la determinación de Washington en el hemisferio occidental en un momento en que Estados Unidos ya gestiona conflictos relacionados con Ucrania e Irán.
Que el buque logre atracar, sea desviado o interceptado en alta mar podría definir no solo el panorama energético inmediato de Cuba, sino también el equilibrio de poder más amplio que se desarrolla en la región.
Por ahora, dijo Piñón, la atención sigue centrada en el avance constante del buque —y en la incertidumbre que lo rodea.
“No ha cambiado ni su dirección ni su velocidad”, señaló. “Ahora toca esperar a ver qué pasa.”