Funcionario de EEUU dijo en La Habana que Cuba tiene corto plazo para llegar a acuerdo
Un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos instó a Cuba a llegar pronto a un acuerdo y liberar a los presos políticos, tras una reciente visita de altos funcionarios del Departamento de Estado a La Habana para exponer las demandas claves de Estados Unidos, la primera de su tipo desde la era de Obama.
En una reunión celebrada el 10 de abril, los funcionarios estadounidenses comunicaron a sus homólogos cubanos que disponían de “una pequeña ventana” de tiempo para llevar a cabo reformas respaldadas por Estados Unidos, y exigieron la liberación de los presos políticos, según informó un funcionario del Departamento de Estado.
“La administración Trump mantiene su compromiso con la liberación de todos los presos políticos, incluidos Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo”, declaró el funcionario. “Como ha afirmado el presidente Trump, un nuevo amanecer para Cuba llegará muy pronto. El régimen cubano debería dejar de andar con juegos mientras se llevan a cabo conversaciones directas. Tienen una pequeña ventana [de tiempo] para llegar a un acuerdo”.
El artista performático Otero Alcántara y el ganador del Grammy Maykel Castillo —un rapero conocido como Maykel Osorbo— fundaron el grupo disidente Movimiento San Isidro y han permanecido encarcelados por unirse a las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021. El gobierno cubano comenzó a liberar recientemente a más de 2.000 prisioneros; sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos señalaron que los presos políticos han sido excluidos de dicho indulto hasta ahora.
Asimismo, sus nombres no figuran en una lista aparte de 51 prisioneros que, según anunció el gobierno, serían puestos en libertad —algunos de los cuales también habían sido encarcelados por manifestarse en contra del gobierno—, según supo el Herald.
El lunes, un diplomático cubano refutó la afirmación de que la delegación estadounidense hubiera fijado un plazo para que el gobierno cubano cumpliera con sus demandas.
“En el marco de la reunión, ninguna de las partes estableció plazos o realizó planteamientos conminatorios, como ha sido mencionado por medios de prensa estadounidenses. Todo el intercambio se produjo de forma respetuosa y profesional”, declaró Alejandro García del Toro, subdirector de la división del Ministerio de Relaciones Exteriores encargada de las relaciones con Estados Unidos.
El Departamento de Estado no ha revelado quién encabezó la delegación estadounidense. Sin mencionar nombres específicos, García del Toro indicó que en la reunión “participaron subsecretarios del Departamento de Estado y, por la parte cubana, funcionarios con rango de viceministro de Relaciones Exteriores”.
Según un funcionario del Departamento de Estado, la delegación estadounidense en La Habana ofreció proporcionar internet satelital Starlink gratuito a Cuba para garantizar una conectividad rápida en toda la isla, así como discutir propuestas para compensar a las personas y empresas estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas en los primeros años tras la llegada de Fidel Castro al poder. Este asunto ha sido una espina en la relación bilateral, con reclamaciones estadounidenses certificadas estimadas en más de $9,000 millones.
En la reunión, los funcionarios estadounidenses también comunicaron a sus homólogos cubanos que el gobierno debía permitir a los cubanos ejercer mayores libertades políticas e implementar “reformas económicas y de gobernanza significativas para mejorar la competitividad, atraer inversión extranjera y posibilitar un crecimiento liderado por el sector privado”, señaló el funcionario del Departamento de Estado.
Los funcionarios estadounidenses también abordaron sus “preocupaciones sobre grupos de inteligencia extranjera, militares y terroristas que operan en la isla con el permiso del gobierno cubano”.
García del Toro, el diplomático cubano, declaró que los funcionarios de su país centraron su atención en la crisis energética de la isla, agravada por la interrupción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela y México, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y las amenazas de aranceles lanzadas contra los proveedores de petróleo de la isla.
“El levantamiento del bloqueo energético contra el país fue un asunto de máxima prioridad para nuestra delegación”, afirmó en unas breves declaraciones publicadas por Granma, el periódico del Partido Comunista. “Este acto de coerción económica, es un castigo injustificado a toda la población cubana. Es también, un chantaje a escala global contra estados soberanos, los cuales tienen todo el derecho de exportar combustibles a Cuba, en virtud de las normas que guían el libre comercio”.
Las conversaciones en La Habana —reportadas inicialmente por el medio Axios— tuvieron lugar tras meses de contactos extraoficiales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y su colaborador más cercano. Como otra señal de su papel fundamental en las negociaciones, este se reunió por separado con un alto funcionario del Departamento de Estado de EE. UU.
Mientras los funcionarios cubanos y estadounidenses se reunían, un dron de vigilancia militar de EE. UU. —un MQ-4C Triton de la Marina estadounidense— sobrevolaba las cercanías de La Habana antes de regresar a Jacksonville, según indicaban los sitios web de seguimiento de vuelos. El dron había estado volando previamente frente a la costa sur de Cuba.
En medio de este acercamiento diplomático, las tensiones entre los dos países vecinos han vuelto a recrudecerse.
Los líderes cubanos han insistido en que el país está preparado para resistir un ataque militar estadounidense. El presidente Donald Trump ha declarado que podría “tomar Cuba” en cualquier momento, aunque el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), el general Francis Donovan, testificó ante el Congreso el mes pasado que las fuerzas armadas “no” estaban realizando ensayos para invadir o tomar el control de Cuba. Donovan afirmó que el Pentágono cuenta con planes para el caso de un evento de migración masiva desde Cuba, un ataque contra la embajada estadounidense y para proteger a los ciudadanos estadounidenses en la base de Guantánamo.
“Estamos observando constantemente por si se nos solicita brindar apoyo a un evento humanitario”, añadió.
En el encuentro en La Habana, los altos funcionarios estadounidenses comunicaron a los representantes del gobierno cubano que la economía del país se encontraba en “caída libre” y que el presidente Trump, si bien está comprometido a buscar una solución diplomática, “no permitirá que la isla colapse hasta convertirse en una grave amenaza para la seguridad nacional si los líderes de Cuba no están dispuestos o no son capaces de actuar”, señaló el funcionario del Departamento de Estado.
El viernes, el gobierno cubano publicó un comunicado en el que condenaba las amenazas de Estados Unidos. “Afirmamos hoy que Cuba nunca será un trofeo, ni otra estrella en la constelación estadounidense”, declaró el gobierno.