Cuba

Trump firma orden para endurecer embargo contra Cuba y apunta a empresas extranjeras

El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio escuchan al secretario de Defensa Pete Hegseth dirigirse a la primera Cumbre de las Américas el 7 de marzo de 2026, en el Trump National Doral Miami.
El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio escuchan al secretario de Defensa Pete Hegseth dirigirse a la primera Cumbre de las Américas el 7 de marzo de 2026, en el Trump National Doral Miami. Miami Herald

El presidente Donald Trump firmó el viernes una orden ejecutiva que endurece significativamente las sanciones contra el gobierno cubano, autorizando la imposición de sanciones a empresas y bancos extranjeros que realicen negocios con Cuba.

Cuba se encuentra bajo un embargo comercial y financiero integral; pero las prohibiciones han afectado principalmente a empresas y personas estadounidenses o bajo la jurisdicción de los Estados Unidos. Por primera vez, la nueva orden ejecutiva amenaza con sancionar a empresas y bancos extranjeros de otros países que sean hallados prestando ayuda al gobierno cubano, un tipo de sanciones conocido como “secundarias”.

Esta amplia orden ejecutiva recurre a una nueva facultad legal —la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional— para ampliar el embargo sobre Cuba. La orden autoriza el bloqueo de los activos en Estados Unidos de “cualquier persona extranjera” que opere en sectores económicos cubanos clave, tales como la energía, la defensa, la minería y los servicios financieros. Asimismo, otorga a los secretarios del Tesoro y del Departamento de Estado la autoridad para incorporar otros sectores de la economía cubana.

Por primera vez, los bancos extranjeros de todo el mundo que realicen o faciliten transacciones para el gobierno cubano —así como para otras personas y entidades sancionadas en virtud de la orden ejecutiva del viernes— corren el riesgo de perder el acceso a los dólares estadounidenses. La orden autoriza al Secretario del Tesoro a restringir o bloquear las cuentas bancarias de dichas entidades en los Estados Unidos.

El embargo estadounidense, vigente desde hace décadas, ya prohíbe a los bancos de Estados Unidos procesar transacciones que involucren a Cuba, salvo contadas excepciones. Esta nueva medida complicará aún más los esfuerzos del gobierno cubano por hallar bancos extranjeros dispuestos a trabajar con él.

Las nuevas sanciones —cuya noticia fue difundida inicialmente por Reuters— se producen tras una reciente ronda de negociaciones celebrada en La Habana, en la que altos funcionarios del Departamento de Estado comunicaron a sus homólogos cubanos que la isla dispone de una estrecha ventana de tiempo para atender las demandas clave de Estados Unidos, entre las que figuran la liberación de presos políticos y la implementación de reformas económicas y políticas significativas.

“Se trata de una clara escalada”, afirmó Brian Fonseca, vicerrector de Investigación en Defensa y Seguridad Nacional, y director del Instituto Jack D. Gordon de Políticas Públicas de la Universidad Internacional de Florida. “Washington está redoblando la presión económica al elevar el riesgo legal y financiero para cualquiera que contribuya a sostener la economía del régimen cubano”.

“Las sanciones secundarias constituyen el eje central de esta medida; están diseñadas para trascender las fronteras de Cuba y obligar a los bancos y empresas a nivel global a dejar de facilitar la supervivencia económica del régimen”, añadió Fonseca.

Los expertos han subrayado la amplitud del lenguaje empleado en la orden ejecutiva. Por ejemplo, el Departamento del Tesoro también puede bloquear bienes en los Estados Unidos pertenecientes a entidades o personas extranjeras que se determine que han “asistido materialmente, patrocinado o proporcionado apoyo financiero, material o tecnológico, o bienes o servicios, al Gobierno de Cuba o en apoyo de este”.

La orden ejecutiva también bloquea los activos que sean propiedad del Gobierno cubano —o que este controle—, así como los de sus organismos, empresas y funcionarios. Dichos activos ya se encontraban bloqueados en virtud de sanciones anteriores; sin embargo, la nueva orden también apunta a exfuncionarios del gobierno, así como a empresas y personas que puedan actuar como fachada del Gobierno cubano. La medida congela los bienes situados en los EE. UU. de “entidades o personas que hayan actuado, o pretendido actuar, directa o indirectamente, en nombre o representación del Gobierno de Cuba”.

Según la orden ejecutiva, las nuevas restricciones no afectan a las transacciones comerciales y financieras autorizadas mediante las excepciones al embargo o las autorizaciones gubernamentales, denominadas licencias.

La orden incluye asimismo una cláusula de amplio alcance que faculta al gobierno de los EE. UU. para sancionar a los familiares adultos de las personas designadas. Además, no exige notificar previamente a ninguna persona en los Estados Unidos que resulte afectada por la medida.

El anuncio del viernes —que introduce sanciones secundarias en el régimen de sanciones contra Cuba— se venía gestando desde hacía tiempo, a raíz de que el presidente Trump emitiera el año pasado un memorando de seguridad nacional en el que instaba a endurecer las sanciones contra el Gobierno cubano y sus fuerzas armadas, las cuales controlan algunos de los sectores económicos más importantes de la isla. En enero, Trump firmó otra orden ejecutiva en la que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, calificando al gobierno de la isla como una “amenaza inusual y extraordinaria”.

John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial EE. UU.-Cuba, afirmó que la orden ejecutiva del viernes tiene el potencial de tener un impacto “casi inconmensurable sobre Cuba”, especialmente en el ámbito bancario. No obstante, advirtió que los aliados extranjeros de Cuba podrían poner a prueba la medida, dada la falta de concreción en la implementación de órdenes ejecutivas anteriores relacionadas con Cuba por parte de la actual administración.

Sin embargo, los expertos señalan que incluso la mera amenaza podría disuadir a empresas y bancos extranjeros de buscar oportunidades de negocio en la isla, máxime en un momento en que los funcionarios cubanos han estado realizando giras por el extranjero en busca de financiación que permita al gobierno resistir la presión estadounidense.

Las conversaciones entre ambos países se han estancado después de que La Habana rechazara demandas clave de los EE. UU., al tiempo que anunciaba algunas medidas económicas que no alcanzan a satisfacer las expectativas de Washington.

El viernes, el gobierno organizó su habitual desfile del 1 de mayo, esta vez con el mensaje de que el país es capaz de resistir la agresión estadounidense. A pesar de la escasez de combustible, imágenes difundidas en las redes sociales muestran filas de autobuses utilizados para transportar a estudiantes y trabajadores estatales al evento, cuya participación suele ser obligatoria.

El líder supremo de Cuba, Raúl Castro —quien pronto cumplirá 95 años— se unió al desfile en las primeras horas del viernes, en un punto cercano a la “Tribuna Antiimperialista”, el escenario próximo a la embajada de Estados Unidos donde se celebran diversas concentraciones políticas en la isla y desde donde varios funcionarios pronunciaron discursos cuestionando que Cuba pueda ser considerada una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.

Un enérgico Miguel Díaz-Canel —el presidente formal del país que ha prometido morir por la revolución— publicó una fotografía del acto acompañada del siguiente mensaje: “Unidos todos, en cuadro apretado, demandamos PAZ y reiteramos nuestra disposición al diálogo sin condiciones. El miedo no come aquí”.

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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