Estados Unidos despliega portaaviones Nimitz en el Caribe y aumenta presión sobre Cuba
En lo que parece ser una demostración de fuerza cuidadosamente calibrada, Estados Unidos desplegó esta semana el portaaviones USS Nimitz y su grupo de combate en aguas del Caribe, una medida que coincidió con la presentación el miércoles de cargos por homicidio contra el exlíder cubano Raúl Castro y con la intensificación de la campaña de presión de la administración Trump contra La Habana.
El Comando Sur de Estados Unidos, con sede en Doral, confirmó el miércoles que el Grupo de Ataque del Nimitz había ingresado a la región, describiendo el despliegue como una demostración de la “preparación y presencia” estadounidense, así como de un “alcance, letalidad y ventaja estratégica incomparables”.
“¡Bienvenido al Caribe, Grupo de Ataque del Nimitz!”, publicó el comando en redes sociales.
El grupo de combate está centrado en el portaaviones nuclear Nimitz e incluye el Ala Aérea Embarcada 17, el destructor de misiles guiados USS Gridley y el buque de reabastecimiento USNS Patuxent. Su ala aérea incluye cazas F/A-18 Super Hornets, aviones EA-18G Growlers, E-2D Hawkeyes y helicópteros MH-60 Seahawk.
El despliegue ocurrió el mismo día en que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública una acusación formal contra Castro y varios otros funcionarios por homicidio y conspiración en relación con el derribo en 1996 de dos aeronaves civiles operadas por el grupo humanitario con sede en Miami Hermanos al Rescate.
El ataque, ocurrido sobre aguas internacionales, dejó cuatro muertos, entre ellos tres ciudadanos estadounidenses.
Durante declaraciones ofrecidas a periodistas el miércoles, el presidente Donald Trump vinculó la acusación con el enfoque más amplio de su administración hacia Cuba.
“Cuba está en nuestra mente”, dijo Trump. “Es muy importante. Fue un momento muy grande para la gente, no solo para los cubanoamericanos, sino también para las personas que vinieron de Cuba, que quieren regresar a Cuba, ver a su familia en Cuba”.
La llegada del Nimitz ha alimentado especulaciones de que Washington podría estar preparando nuevas medidas contra La Habana, particularmente después de la operación militar de enero en Caracas que condujo a la captura del hombre fuerte venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos de narcoterrorismo que ambos niegan. El portaaviones USS Gerald R. Ford desempeñó un papel clave en esa operación.
El despliegue también ocurre mientras la administración Trump mantiene discretamente negociaciones con La Habana destinadas a obtener concesiones sobre presos políticos, migración y reformas económicas, al tiempo que endurece las sanciones y aumenta la presión militar.
Funcionarios estadounidenses y personas familiarizadas con las conversaciones aseguran que Washington ha buscado aprovechar la profundización de la crisis económica cubana — marcada por escasez de combustible, apagones recurrentes y creciente malestar social — para extraer concesiones más amplias de la dirigencia comunista de la isla.
Esos esfuerzos se intensificaron en semanas recientes después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajara a La Habana para sostener conversaciones con altos funcionarios cubanos, un contacto de alto nivel poco común entre ambos gobiernos pese al tono cada vez más confrontacional de Washington. Según personas familiarizadas con las conversaciones, las discusiones se han centrado en posibles liberaciones de presos, aperturas económicas limitadas y garantías de seguridad destinadas a evitar una confrontación militar directa.
Analistas afirman que la administración Trump parece estar aplicando una estrategia similar a la utilizada este año contra el liderazgo venezolano post-Maduro: combinar sanciones, presión judicial, contactos diplomáticos y despliegues militares visibles para negociar desde una posición de abrumadora ventaja. Funcionarios cubanos han denunciado públicamente el enfoque como coercitivo, mientras que en privado han mostrado interés en reducir tensiones a medida que se profundiza la crisis económica de la isla.
La Habana condenó la acusación contra Castro calificándola de “acusación despreciable” y acusó a Washington de utilizar el caso judicial como pretexto para una posible acción militar.
Funcionarios estadounidenses citados por medios norteamericanos dijeron que la administración planea mantener el grupo de combate en el Caribe durante varios días principalmente como una “demostración de fuerza”, sin una operación militar inmediata prevista. Aun así, reportes de que el Pentágono ha desarrollado opciones de contingencia para una posible acción militar contra Cuba han elevado las tensiones en toda la región.
Antes de ingresar al Caribe, el Nimitz operaba frente a Sudamérica como parte del ejercicio Southern Seas 2026, un despliegue planificado que incluyó maniobras conjuntas con aliados regionales, entre ellos Brasil. El portaaviones entró en el área de responsabilidad del Comando Sur mientras navegaba desde su histórica base en el estado de Washington hacia Norfolk, Virginia, donde se espera que complete sus últimos años de servicio antes de ser retirado en 2027.
A pesar de tener más de cinco décadas de servicio, el Nimitz sigue siendo uno de los buques más poderosos de la Armada estadounidense y actualmente es el portaaviones con más tiempo en servicio en la historia de Estados Unidos.