‘Silenciado’: YouTuber cubano encarcelado por videos sobre creciente crisis de la isla
El youtuber cubano Eddy Ceballos documentaba las partes menos atractivas de La Habana: los edificios abandonados; las ruinas de los parques que una vez ofrecieron diversión a precio módico a las familias cubanas; los gigantescos baches en las calles. Lo hacía con gracia y humor, imitando el estilo de los presentadores de los programas de naturaleza y animales al estilo de National Geographic y el Discovery Channel.
Pero su canal de YouTube, Despingovery Channel, se convirtió en un azote de la ineficiencia e indiferencia del régimen cubano. El 1 de junio fue arrestado por filmar un video en un base militar abandonada. Solo se ven en las imágenes la hierba crecida y unos cuantos equipos herrumbrosos, que no pueden constituir secreto militar porque son arcaicos y han sido abandonados.
Desde entonces el creador de contenido audiovisual permanece preso e incomunicado en un centro de instrucción penal militar. El delito inicial con que amenazan encausarlo es ingreso ilegal a una unidad militar, pero hasta el próximo lunes la familia no podrá verlo ni conocer con certeza cuál sería la acusación.
“Ese es un delito que no existe en el código militar ni civil”, dijo el abogado cubano Alain Espinosa, que pertenece a Cubalex, una organización independiente que documenta violaciones de derechos humanos y brinda asistencia jurídica gratuita a personas dentro de Cuba desde hace casi 15 años.
Espinosa señaló que la opacidad con que el régimen maneja la situación y las condiciones de aislamiento son violaciones “extremas” al proceso judicial. El aislamiento está condenado por el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas porque representa una forma de coacción para generar miedo y conseguir que el detenido se autoincrimine.
“Para poder mantenerlo detenido más de 24 horas tenían que haberlo instruido de cargos, y tendrían que informar el delito que se le imputa y los elementos para sostener esa acusación”, dijo Espinosa desde Buenos Aires.
Ceballos estaba consciente de que podía ser detenido y dejó grabado de antemano un video que compartió con el periodista Ernesto Morales para que lo publicara.
“He sido silenciado”, dijo Ceballos en un mensaje a los cubanos en el que pide por los presos políticos. “No los dejen morir, no los dejen en el olvido. Tenemos que luchar esta batalla”.
Más detenciones en Cuba
Las detenciones y encarcelamiento de ciudadanos comunes, que no son activistas ni opositores, se han incrementado en los últimos meses en la isla. Anyelo Ramírez Martínez, de 24 años, fue arrestado el 5 de marzo en Santiago de Cuba cuando filmaba cómo las autoridades borraban un grafitti antigubernamental en la calle. Actualmente, en prisión provisional en la cárcel de Aguadores, Ramírez Martínez irá a juicio el 10 de junio. La Fiscalía solicita una sanción conjunta de 4 años de privación de libertad, indicó Cubalex.
La influencer Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en las redes sociales como Anna Bensi, es constantemente hostigada por la policía política cubana y se le aplicó prisión domiciliaria en marzo. Conocida por videos en los que muestra el resquebrajamiento de la sociedad cubana, Bensi, de 21 años, ha denunciado que le impiden el acceso a internet.
Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, que crearon el proyecto digital El4tico, también conocido como El Cuartico, en una casa en Holguín, permanecen arrestados desde el 6 de febrero. Se les acusa de propaganda contra el orden constitucional e instigación a delinquir, y, de ser hallados culpables podrían ser condenados hasta nueva años de prisión.
Medina y Zayas usan como identificación de su espacio digital un ventilador de la era soviética, que tenía el propósito de ayudar a descongelar los refrigeradores marca Minsk, y que los cubanos terminaron usando durante décadas para refrescarse. Como testimonio de tantos cambios y también de la decadencia del sistema, los ventiladores son símbolo del tipo de reflexión al que están invitando los influencers.
Los espacios cívicos que trataban de abrir estos jóvenes, o la documentación de hechos en las calles, que practicaban Ramírez Martínez y Ceballos, en otro país del mundo serían catalogados como “periodismo ciudadano”. En Cuba puede costar varios años de cárcel, como prueban las sentencias que piden los fiscales.
El artista visual e historiador Ranfis Suárez Ramos señaló la importancia del acceso a internet para los cubanos, como una forma de “romper la matriz totalitaria”.
“La internet es libertad”, dijo Suárez, que maneja desde Miami el canal de YouTube El Matarrelatos, que busca desmontar los mitos y la manipulación del castrismo sobre la historia de Cuba.
“El castrismo quiere mantener el poder y control sobre la narrativa, y todo el que se salga de ese ‘cuentecito’ lo tratan de censurar. Primero lo amenazan, le envían advertencias y va encalando hasta que lo apresan”, dijo Suárez sobre la represión contra youtubers e influencers.
Como nuestra de esta política de controlar la información, el gobierno cubano rechazó la propuesta de la administración Trump de proveer dos años de acceso a internet gratis para los cubanos a través de Starlink. Esta fue parte del paquete de ayuda humanitaria de $100 millones que los enviados de Estados Unidos ofrecieron al régimen cubano en abril a cambio de reformas.
Aumentan protestas ciudadanas
Ante las difíciles condiciones de vida que atraviesan los cubanos por el colapso de la economía cubana, el régimen no ha cambiado su postura represiva frente a las protestas ciudadanas, que deben esperarse en cualquier situación de esta magnitud.
En mayo se registraron en Cuba 1,311 protestas, denuncias y expresiones críticas, según un informe del Observatorio Cubano de Conflictos, adscrito a la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba. Los cubanos organizan protestas ciudadanas diarias en varios puntos de la isla. Queman basureros, cierran calles, dan cacerolazos y gritan “Que se vayan” o piden libertad. Al mismo tiempo aumentan las detenciones.
“Desde Cubalex hemos registrado ese patrón de detenciones arbitrarias e ilegales para castigar cualquier tipo de disenso, opinión o inconformidad con una situación imperante en el país, dijo Espinosa.
El abogado indicó que esas personas están ejerciendo su derecho a opinar y a protestar de manera pacífica, contemplados en la constitución cubana. Mientras tanto, la respuesta del gobierno sigue siendo la represión y las violaciones de los derechos, señaló Espinosa.
Sigue la censura, disminuye el miedo
La represión y acoso a influencers y ciudadanos que ofrecen testimonio visual de la realidad cubana, aunque sea en un contexto humorístico, son una continuidad de la censura que ejerció el gobierno cubano contra los artistas del Movimiento San Isidro o los que protestaron frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre del 2020.
El antecedente fue la aprobación de los decretos 349 y 370. El primero regula y censura a los artistas que no están adscritos a instituciones estatales y el segundo limita la libertad de expresión y el periodismo independiente, sancionado las opiniones contrarias al gobierno.
Ceballos mostraba vertederos de basura en las calles, los edificios abandonados del Instituto Superior de Arte de La Habana, un proyecto auspiciado por Fidel Castro en los años 1960 que convocó a grandes arquitectos nacionales y extranjeros. Sus videos paseaban la cámara por los despojos de Tarará, un vecindario acomodado cercano a las playas del Este de La Habana convertido en centro de vacaciones para los escolares cubanos. Cada una de esas imágenes era una promesa incumplida del gobierno.
El parque Río Cristal, el Coney Island de Miramar y el parque Lenin, que en su momento ofrecieron oportunidad de diversión para los cubanos de a pie, se convirtieron en lugares fantasmas. El Estadio Latinoamericano en El Cerro, donde jugaban los equipos de béisbol nacionales y en el que el expresidente Barack Obama presenció un partido durante su visita a Cuba en marzo del 2026, también está destruido.
Ceballos convoca a la risa con su tono de programa de viajes y exploración, pero es una risa amarga. Los cubanos ven reflejada la desigualdad social. Mientras se construían nuevos hoteles para extranjeros y aquellos que pueden pagar en dólares o euros, no se invirtió en hospitales ni en escuelas. No se construyeron nuevos ni tampoco se mantuvieron los que estaban desde antes de 1959.
“He sido separado de mi hogar, de mi familia, de mi hija, mostrando una vez más el verdadero carácter del gobierno cubano, donde muestran que no existe el más mínimo ápice de libertad de expresión, de respeto a los derechos humanos”, denunció Ceballos en su mensaje a los cubanos. “Es una total injusticia”.