Cuba

Cuba se apresura a aprobar reformas al estilo chino en intento por sobrevivir a Trump

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel durante la entrevista concedida al medio español El Diario el 3 de junio de 2026, en el Palacio de la Revolución en La Habana, Cuba.
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel durante la entrevista concedida al medio español El Diario el 3 de junio de 2026, en el Palacio de la Revolución en La Habana, Cuba. Oficina de la Presidencia de Cuba

Con un tono inusual de urgencia, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel defendió reformas al estilo chino que, dijo, deben ser implementadas sin dilación, incluidas permitir la inversión extranjera en el sector privado del país y liberalizar la economía planificada centralmente del régimen comunista.

En una reunión urgente el miércoles, el Comité Central del Partido Comunista aprobó 176 medidas que Díaz-Canel dijo que pretenden abordar la grave crisis económica del país, resistir las sanciones de Estados Unidos y continuar avanzando en la “construcción del socialismo”.

En un discurso publicado el jueves en los medios estatales, Díaz-Canel amplió las medidas que anticipó en declaraciones a los periodistas la semana pasada y que describió como una “agenda económica y social de emergencia”.

“La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios”, dijo. “Y cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del Partido Comunista y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que haya que cambiar para salir de ella”.

Las medidas incluyen reducir el tamaño del gobierno, otorgar mayor autonomía a las empresas estatales, liberalizar las actividades de importación y exportación, ampliar el alcance de lo que las empresas privadas pueden hacer y abrir el sector turístico a “todos los actores” de la economía, entre otras.

También anunció que el gobierno autorizará la inversión extranjera directa en el sector privado nacional “con normas claras sobre la propiedad, la repatriación, la reinversión y la resolución de conflictos”.

En 2022, la administración Biden autorizó a una empresa estadounidense a financiar e invertir en un negocio privado en Cuba, pero el gobierno cubano nunca lo aprobó.

El gobierno cubano, que tiene una cuantiosa deuda con el Club de París, empresas españolas y varios otros acreedores, también “emprenderá un proceso de canje deuda-por-activos” sin transferir la propiedad de forma permanente, dijo Díaz-Canel.

El gobernante cubano afirmó que las medidas se inspiraron en reformas en China y Vietnam. De forma similar a lo que ocurre en esas dos naciones asiáticas gobernadas por partidos comunistas, el gobierno cubano ampliará el arrendamiento de tierras agrícolas, aunque el Estado seguirá siendo el propietario de la tierra.

En términos generales, dijo, el gobierno abandonará la planificación económica centralizada y asumirá un papel regulador.

Algunas declaraciones de Díaz-Canel fueron notables simplemente por confirmar que los líderes cubanos sabían que sus políticas económicas no funcionaban y, sin embargo, habían resistido las reformas. Por ejemplo, dijo que el gobierno eliminará los topes de precios porque “en la práctica, no lograron contener la inflación. Muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde o que se mantuvieron inamovibles en desconocimiento de la realidad económica cambiante”.

En otros momentos, Díaz-Canel, que había redoblado sus llamados a la población cubana para resistir la presión de Estados Unidos en nombre de la soberanía y la revolución, dejó a un lado la retórica para decir que “la resistencia por sí sola no basta” y que “no hay soberanía con el plato vacío”.

“Hay obstáculos que no vienen de afuera ni del bloqueo”, dijo en referencia al embargo estadounidense. “Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado. Lo que depende de nosotros tenemos que cambiarlo nosotros, y tenemos que cambiarlo ahora”.

También reconoció que algunas de las medidas se implementarán pese a la falta de “consenso absoluto” porque son “impostergables”.

En un informe sobre la reunión del miércoles publicado en Granma, el periódico del Partido Comunista, hubo pocas señales de resistencia, con miembros del Comité Central citados en apoyo a las reformas. El jueves se esperaba que la Asamblea Nacional también aprobara las medidas.

Las reformas cuentan con la bendición de Raúl Castro, quien, según el medio estatal Cubadebate, participó en la reunión por videollamada. El general de división José Amado Ricardo Guerra, secretario del Consejo de Ministros, “transmitió un mensaje” de Castro en el que afirmó que fue consultado y que “estaba de acuerdo plenamente con los cambios propuestos”, indica el reporte.

“Es lo que más conviene hoy a la Revolución”, dijo Castro en el mensaje, según Cubadebate. No está claro por qué Castro, que cumplió 95 años a principios de mes, no pudo transmitir el mensaje personalmente si había asistido. Castro fue formalmente acusado en Estados Unidos en mayo por el asesinato de cuatro hombres durante el derribo en 1996 de dos aviones pertenecientes a la organización de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.

Luego de que Díaz-Canel adelantara algunas de estas medidas la semana pasada, ha habido un amplio debate dentro y fuera de Cuba sobre si las reformas llegan demasiado tarde o si son una distracción para ganar tiempo en medio de un enfrentamiento con la administración de Donald Trump.

El anuncio de reformas se produce en un momento de gran tensión con Estados Unidos, y no está claro si serían lo bastante significativas como para que el gobierno de Trump, que ha instado a los líderes comunistas cubanos a efectuar cambios económicos y políticos de calado, alivie las sanciones.

Si bien las reformas económicas podrían interpretarse como un paso en la dirección correcta, también suponen una prueba para la el gobierno estadounidense sobre hasta qué punto quiere presionar por un cambio de régimen en Cuba, dado que Díaz-Canel dejó claro que Cuba no renuncia, sino que intenta perfeccionar su socialismo.

También hay mucho escepticismo entre observadores de Cuba, expertos y la población sobre si los líderes actuales podrán encauzar reformas que ellos mismos decidieron postergar hasta que una presión sin precedentes de la administración Trump les obligó a actuar. En muchas otras ocasiones en las últimas décadas, los líderes cubanos también han prometido reformas que después fueron abandonadas.

Existe además una desconfianza generalizada entre los potenciales inversores en un país fuertemente sancionado por EEUU y con una larga historia de incumplimientos con los acreedores. Y, aun cuando Díaz-Canel volvió a invitar a los cubanos en el exterior a invertir en el país y prometió un nuevo marco legal para proteger las inversiones, las leyes represivas de Cuba que restringen los derechos ciudadanos, incluidos los derechos de propiedad, siguen vigentes.

En una reciente entrevista con NBC, Díaz-Canel rechazó asumir la responsabilidad por el empobrecimiento del país y la desesperada situación que padece la población, culpando a las sanciones de EEUU de todos los males del país. Pero en su discurso reconoció que los dirigentes cubanos se equivocaron al retrasar las reformas.

“La justicia social se construye sobre bases reales, ingresos con poder de compra, protección directa para quienes más lo necesitan y una economía nacional capaz de producir más”, señaló. “No hay atajos, estas no son ideas nuevas, son decisiones que el país discutió y aprobó hace años. El error no estuvo en plantearlas, sino en haberlas postergado, y esa etapa de aplazamiento tiene que terminar”.

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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