Vaticinan un año peor que el 2015 para la economía cubana
Pese a las oportunidades abiertas tras el acercamiento a Estados Unidos, el gobierno cubano prevé que su economía solo crecerá un 2 por ciento en el 2016, la mitad de lo que creció en el 2015.
El gobierno sigue apostando a una política de austeridad en su manejo de la economía planificada. “Debemos reducir cualquier gasto que no sea imprescindible y aprovechar los recursos de que disponemos con más racionalidad y con vocación de desarrollar el país”, dijo Raúl Castro en su discurso el martes ante la última sesión plenaria de la Asamblea Nacional este año.
El plan del presupuesto para el 2016 busca “incrementar y perfeccionar el uso de los inventarios y reducir los índices de consumo” (importaciones y uso de energía), mientras se continúa con pagos a la deuda para incrementar la credibilidad financiera internacional del gobierno, según reportó la prensa local. Para el 2016, se planifican pagos por unos $5,300 millones, una de las pocas cifras estimadas en dólares en los extensos informes económicos presentados en la Asamblea.
El estimado a la baja del crecimiento para el 2016 toma en cuenta una caída en el precio de materias primas exportables, como el níquel, los daños provocados por la sequía, así como una reducción en los subsidios que obtiene Cuba de Venezuela, tras la pérdida del control de la Asamblea por el chavismo.
Castro reconoció en su discurso que “no es menos cierto que se han generado desde este propio año 2015 afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas existentes con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela, sometida a una guerra económica para revertir el apoyo popular a su Revolución”
Si se cortan los lazos comerciales con Venezuela, el principal socio económico de la isla, el crecimiento del PIB podría caer hasta un 1.8 por ciento, estima el economista Pavel Vidal, al frente de los reportes económicos de la publicación Cuba Standard. De lo contrario, proyecta un crecimiento del 3.4 por ciento, más optimista que el estimado oficial. Para el 2015, Vidal había estimado un crecimiento de la economía del 3.8 por ciento.
Según comentó el vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Planificación Marino Murillo en la Asamblea, un 2 por ciento de crecimiento “es un buen número, sobre todo porque este plan parte del crecimiento del 4 por ciento del PIB en el 2015”, según reportó el periódico Trabajadores.
Castro, por su parte, destacó que un 4 por ciento de aumento del PIB este año es “innegablemente un buen resultado” pues recalcó que “los efectos del bloqueo estadounidense se mantienen sin cambios, así como las restricciones financieras externas que se han agudizado en el segundo semestre”.
El gobernante cubano aprovechó su discurso para volver a pedir a Barack Obama que use “con determinación sus amplias facultades ejecutivas para modificar la aplicación del bloqueo” pero reiteró que “Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la soberanía y dignidad de la Patria”.
Aunque Murillo afirmó que todos los sectores de la economía habían crecido, la explicación que ofreció del crecimiento del PIB apunta a causas externas como “los anticipos de liquidez, las contrataciones anticipadas de los créditos y su ejecución, y la tendencia a la baja de los precios de las importaciones”.
El país seguirá dependiendo del crédito para financiar gran parte de las importaciones y las inversiones. Murillo informó que en el 2016, el país dependerá de un crédito de $6,540 millones para financiar el 53 por ciento de las importaciones. Unos $1,940 millones serán destinados a comprar alimentos. También se espera que la mitad de las inversiones se financien con créditos externos aunque la cifra es más difícil de discernir pues el plan de ejecución de inversiones está estimado en pesos, unos 7,841 millones.
El plan de la economía sugiere que el gobierno apuesta al turismo en el 2016, pues espera los mayores crecimientos en áreas como la construcción, hotelería y restaurantes, así como la agricultura.
Las proyecciones son cautelosas e indican que el gobierno no espera un aumento considerable en las inversiones extranjeras, en parte por el embargo, y también porque su cartera de inversión –enfocada en el puerto del Mariel, con solo seis proyectos aprobados en un año– ha tenido poco atractivo debido al marco legal actual, que no ofrece todas las garantías a la propiedad privada ni permite la contratación directa de trabajadores, entre otras fuentes de incertidumbre para quienes quieren hacer negocios en la isla.
También los esfuerzos por cumplir los compromisos financieros tras la reestructuración de la deuda con 14 países del Club de París, Rusia y Japón –a lo que Castro dedicó varios párrafos de su discurso para destacar las posibilidades de financiamiento en el futuro– ponen una nueva presión a una economía con escasas divisas, pues esta deuda había estado inactiva desde 1986.
Para los cuentapropistas, las modificaciones que se aprobaron son mínimas: se incrementa en un 10 por ciento el límite de gastos deducibles para el cálculo anual del impuesto sobre ingresos personales “teniendo en cuenta el lento avance del mercado mayorista” y se modifica el modelo tributario para 17 actividades del trabajo por cuenta propia que no fueron especificadas.
De acuerdo con un memo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social obtenido por Cuba Standard, entre junio y octubre del 2015, el número de cuentapropistas disminuyó en 2,213, por primera vez desde el 2010, cuando se aumentó el número de actividades permitidas para el autoempleo.
Para el resto de la población, el mensaje no fue más alentador.
Murillo descartó una “reforma general del salario” que aumente significativamente los ingresos de los trabajadores. Este año el salario medio en el sector estatal llegó a 640 pesos cubanos, unos $24 al cambio oficial actual, y se espera que llegue a 653 pesos este año (un aumento menor que un dólar).
En la sesión del martes también fue elegida Jennifer Bello Martínez, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, como miembro del Consejo de Estado. Bello ocupó el puesto vacante de Abelardo Colomé Ibarra, quien dejó su posición alegando problemas de salud.
Granma destacó que por “primera vez un dirigente estudiantil ocupa un cargo en ese importante órgano de dirección, lo que ratifica la confianza de la Revolución en sus jóvenes”.
Nora Gámez Torres: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2016, 4:14 p. m. with the headline "Vaticinan un año peor que el 2015 para la economía cubana."