Privilegios de cubanos causan rencores en Centroamérica
Centroamérica, que desde hace varios años se convirtió en un gigantesco punto de origen, tránsito y destino de migrantes latinoamericanos, caribeños, africanos y asiáticos, se topa con un dilema humanitario que combina rencores y privilegios. Por un lado, Guatemala, Honduras y El Salvador aceptaron construir una negociación con Costa Rica y México para desbloquear la crisis de los viajeros irregulares cubanos atrapados hace casi dos meses en suelo costarricense y concederles un paso libre, ordenado y seguro para que sigan hacia Estados Unidos y obtengan beneficios migratorios exclusivos para las personas nacidas en Cuba.
Pero por el otro, y ante la observación con resentimiento de sus poblaciones con un histórico potencial de migrantes, los tres países ya empezaron paralelamente a organizarse para recibir a gran número de guatemaltecos, hondureños y salvadoreños que Washington arrestó para comenzar a deportar en los primeros días del 2016, sin que se vislumbre una reforma migratoria en Estados Unidos que les permita obtener al menos algunos de los privilegios laborales y de permanencia legal que se les conceden a los cubanos desde 1966.
El escenario es de puertas abiertas para los cubanos y de puertas cerradas para los centroamericanos. “¡A los guatemaltecos los han echado!”, reclamó el presidente de Guatemala, Alejandro Maldonado, tras relatar en un reciente acto público una serie de detalles sobre la actual crisis con miles de migrantes irregulares retenidos, contra su voluntad, desde mediados de noviembre en Costa Rica.
Guatemala, narró el gobernante, pidió garantías de que México aceptaría dejar pasar a los cubanos, para evitar que se queden en suelo guatemalteco. En las negociaciones regionales en diciembre pasado, recordó, el gobierno guatemalteco advirtió a Costa Rica que en Guatemala “no tenemos recursos ni para los hospitales” y cuestionó a las autoridades costarricenses que como pretenden “que nos hagamos cargo de tanta gente que va en tránsito sin tener la garantía de que México los va a dejar pasar y Estados Unidos los va a dejar entrar”.
“Pero se logró la garantía. Al fin (los mexicanos) dijeron que pasen y los Estados Unidos, ¿saben qué dijo? ¡Bienvenidos! A los guatemaltecos los han echado. 190 mil guatemaltecos en dos años han sido echados de Estados Unidos y de México (por avión y por tierra) ahí estamos recibiendo los cargamentos de compatriotas a quienes hay que dar asilo y esperanza. ¿Y con qué, si no hay trabajo en Guatemala?”, cuestionó.
El relato de Maldonado evidenció el profundo rencor regional por las evidentes diferencias entre el trato privilegiado que se concede en Estados Unidos a los cubanos, por un lado, y a los centroamericanos, por otro.
“Son migraciones diferentes”, aclaró la costarricense Gabriela Richards, psicóloga experta en migración y derechos humanos. En entrevista con el Nuevo Herald, Richards, directora ejecutiva del (no estatal) Centro Internacional para los Derechos Humanos de los Migrantes, de esta ciudad, afirmó que las causas de ambas migraciones son distintas y que los cubanos han migrado hace más de cuatro años por la ruta terrestre que se inicia en Ecuador y pasa por Centroamérica.
“Si bien hay un resentimiento, tampoco se trata de echarle la culpa al otro. Por eso, políticamente Guatemala, El Salvador y Honduras no querían abrirse para que pasaran los cubanos y pregunta que cómo iban a abrir fronteras para que pasen los cubanos, cuando el problema de la migración en el Triángulo Norte es realmente trágico”, subrayó.
El canciller salvadoreño, Hugo Martínez, también tocó el asunto que es sensible en su país y en los otros dos que integran el Triángulo Norte de Centroamérica, como fuente de miles migrantes irregulares hacia Estados Unidos, y explicó que así como El Salvador exige a otras naciones que sus ciudadanos reciban un trato “digno” como migrantes, también acepta ofrecer el mismo tratamiento a los cubanos.
“El Salvador reitera su compromiso con los derechos humanos así como su vocación integracionista, para contribuir con la solución de esta crisis migratoria”, aseguró la cancillería salvadoreña en una declaración del 6 de enero.
En este contexto, Guatemala, El Salvador y Honduras mantienen alertas a sus consulados en Estados Unidos por las deportaciones de sus ciudadanos. Informes migratorios de los tres países revelaron que las repatriaciones de sus nacionales desde Estados Unidos sumaron 116,460 en el 2014 y bajaron a 55,744 de enero a septiembre del 2015, mientras que las deportaciones terrestres desde México por la frontera guatemalteca aumentaron de 114,009 en el2014 a 158,789 en el 2015.
Cubanos en la mira
La crisis de los migrantes irregulares cubanos estalló el 13 de noviembre pasado, cuando Nicaragua les cerró sus fronteras terrestres con Costa Rica, tras catalogarlos de “delincuentes” y de amenaza a su seguridad, y desencadenó un conflicto que apenas empieza lentamente a resolverse. Al atorarse todo en Nicaragua, ahora hay 7,802 retenidos en albergues y otros sitios en suelo costarricense.
En un tránsito que aumentó en el 2015, los cubanos aprovecharon que Ecuador les eximió de visa desde el 2008, viajaron legalmente de Cuba a ese país e iniciaron el recorrido sin visas hacia Estados Unidos, donde se acogen a la Ley de Ajuste Cubano, emitida en 1966 y les da beneficios migratorios al tocar suelo de ese país. El movimiento, que transcurrió sin mayores contratiempos en especial a partir del 2012 y con la entrega de permisos temporales de paso a los cubanos en varios países de la ruta, creció por temor a que, por el deshielo Estados Unidos-Cuba desde el 2014, Washington derogue esa ley.
Por la crisis, Quito les restableció la visa a partir del 1 de diciembre pasado. Costa Rica les cerró indefinidamente sus fronteras con Panamá el 18 de diciembre y advirtió que los que entren por vías ilegales serán deportados a Cuba.
En un plan piloto que deberá empezar a ejecutarse el próximo martes por la noche para desbloquear la crisis, un primer vuelo especial con 180 personas nacidas en Cuba despegará de Liberia, en el norte Costa Rica, hacia El Salvador, para que prosigan en autobús a Guatemala y México en ruta a Estados Unidos, donde se acogerán a la ley.
Al respecto, Richards alertó: “Estados Unidos tiene este beneficio para los cubanos y no para los centroamericanos. ¿Por qué? Porque así lo decidieron ellos (los estadounidenses). Evidente y lógicamente se hace un conflicto regional, por la situación con los cubanos que los están recibiendo mientras a los salvadoreños, hondureños y guatemaltecos los están deportando”.
Y sentenció: “Evidentemente hay un resentimiento, pero hay que tener mucho cuidado porque se puede generar discriminación y xenofobia contra los cubanos y los centroamericanos”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2016, 7:14 p. m. with the headline "Privilegios de cubanos causan rencores en Centroamérica."