Cuba

Las nuevas clases sociales y las escuelas privadas

La maestra Graciela Lage ayuda a estudiantes durante una clase de inglés een la Escuela de Lenguas Extranjeras en La Habana.
La maestra Graciela Lage ayuda a estudiantes durante una clase de inglés een la Escuela de Lenguas Extranjeras en La Habana. AP

“Esta es una conversación entre dos niños”, le dice Graciela Lage Delgado a una clase de tercer grado, pronunciando marcadamente en inglés cada palabra de un libro llamado “Welcome to America” (Bienvenidos a Estados Unidos).

“Is it a TV?”, pregunta Lage con voz de niña, señalando hacia un dibujo de un robot plateado.

“No, it's not!”, responden los chicos en inglés. “It's a robot!”.

Los niños de la clase de Lage lucen jeans y camisetas, no los uniformes marrones de las escuelas públicas cubanas. Su aula tiene aire acondicionado y una computadora con parlantes para ver videos, algo inimaginable en las escuelas estatales. Y a diferencia de la mayoría de los cubanos de su edad, los niños pueden mantener conversaciones sencillas en inglés.

Cuba dice que su sistema escolar, público y gratuito, es uno de los grandes logros de su revolución, una fuerza que promueve la igualdad social y que acabó prácticamente con el analfabetismo en toda la isla.

Aunque el gobierno permitió la iniciativa privada para que empresarios monten restaurantes o lava carros, el sistema escolar y la atención sanitaria siguen bajo control estatal. Las escuelas privadas siguen siendo ilegales, excepto las de los hijos de diplomáticos y empresarios extranjeros. Ni siquiera la Iglesia Católica puede abrir escuelas parroquiales.

Sin embargo, el floreciente sector empresarial ha creado algo que se asemeja mucho a un sistema de educación privada, en el que miles de niños se han matriculado en decenas de cursos que se toman después de la jornada escolar o el fin de semana, de lenguas extranjeras o arte. Las escuelas son legales porque funcionan como cooperativas de profesores de lenguas que tienen licencia como tutores privados, una de las nuevas categorías de auto empleados previstas en las reformas del modelo económico privado.

Para los padres de familia, las escuelas liman algunas deficiencias del sistema escolar y le dan a sus hijos la posibilidad de estudiar inglés, danza, pintura, música y teatro, herramientas importantes en un país en el que los artistas y los que trabajan en el turismo pueden alimentar familias mucho mejor que un empleado estatal.

Las reformas económicas adoptadas en Cuba en los últimos cinco años han creado una gran clase de emprendedores privados con estilos de vida que la mayoría de los cubanos no pueden alcanzar. Esa clase empresarial se ha beneficiado de un aumento del 17% en el turismo y de una ola de inversión privada de emigrados cubanos desde que se anunció el deshielo entre ambos países.

Ahora los hijos de los más privilegiados sacan ventajas que amenazan con aumentar la desigualdad en una sociedad en la que se supone no hay distinción de clases.

“Está mellando la identidad colectiva, estratificando más la sociedad y creando una gran brecha entre los que tienen y los que no”, dice la antropóloga Denise F. Blum, autora de un estudio publicado en el 2011 con el título La juventud cubana y los valores revolucionarios: educando a los nuevos ciudadanos socialistas.

“Está cambiando lo que significa ser socialista en Cuba”, dijo.

El presidente estadounidense Barack Obama viajará a Cuba este mes para tratar de impulsar cambios de este tipo, un relajamiento del control estatal que permita a la clase media cubana desarrollarse independientemente del gobierno unipartidista y de una economía centralmente planificada.

“La diversificación de la economía es, en última instancia, la fuente de los cambios para el pueblo cubano porque tienen más control sobre sus vidas”, afirmó el asesor de seguridad nacional, Ben Rhodes, uno de los arquitectos de la nueva política de Obama hacia Cuba, en declaraciones a The Associated Press.

Dependiendo del lugar donde se encuentre una escuela, los padres invierten unos 250 pesos cubanos ($10) al mes, casi la mitad del sueldo promedio de un empleado estatal, para dar a sus hijos la ventaja de estudiar inglés y artes. También se enseña Matemáticas y Ciencias en clases privadas a través de acuerdos más informales que se parece más a una tutoría privada.

“Para todos los cubanos es un sacrificio esto, pero tratamos de hacerlo para ellos, para el futuro de ellos, para que ellos puedan avanzar en la vida”, dijo Doralkis Viñas, ama de casa de 34 años cuyo esposo trabaja en un taller privado de reparación de autos.

Su hijo Julio toma clases de inglés en la Escuela Cubana de Lenguas Extranjeras, que abrió hace cinco años y que ahora cuenta con cuatro sedes en La Habana y dos más que se están abriendo en la provincia occidental del Pinar del Río.

La red, conocida por su acrónimo ECLEX, ha contratado maestros que trabajan a tiempo completo en escuelas públicas, o que están jubilados, como Lage, quien enseñó ingles en la Universidad de La Habana durante 37 años.

El proyecto cuenta con unos 800 estudiantes en toda Cuba, según Yureibys Pérez Blanco, su directora general, y es una de las más grandes entre las aproximadamente 30 academias privadas de inglés que funcionan en La Habana. Además de enseñar inglés básico, están empezando a ofrecer cursos especializados sobre derecho, contaduría, términos médicos en inglés, administración y turismo, indicó.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de marzo de 2016, 11:22 p. m. with the headline "Las nuevas clases sociales y las escuelas privadas."

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