EEUU flexibiliza las sanciones a Cuba pero el turismo sigue con limitaciones
A partir del viernes, los viajeros podrán ir a Cuba para montar exhibiciones, correr maratones y disfrutar de la variedad de restaurantes de La Habana – todo sin tener que solicitar un permiso. Pero hay algo que no podrán hacer: cometer actos de turismo.
De acuerdo con las regulaciones anunciadas por los departamentos del Tesoro y de Comercio de Estados Unidos el jueves, individuos que cumplan con una docena de categorías generales ya no tendrán que solicitar permisos de viaje. En lugar de eso, el gobierno de Estados Unidos se valdrá de una especie de sistema de honor – según el cual los propios viajeros podrán certificar que cumplen los requisitos para viajar.
En términos prácticos lo que esto significa es que más estadounidenses que nunca antes intentarán reservar viajes a la isla comunista que está más cerca de Miami que Disney World, más cerca de Nueva York que Los Angeles y ha estado prácticamente prohibida por medio siglo.
“Esta es la noticia más emocionante que hemos escuchado desde que empezamos este negocio hace 15 años” dijo Tom Popper, presidente de Insight Cuba, que lleva a visitantes de los Estados Unidos a la isla como parte de lo que se conoce como “intercambios persona a persona”. “Es un enorme cambio y un suceso positivo para Cuba y un suceso positivo para Estados Unidos y para los intereses de negocios estadounidenses”.
Según las regulaciones, las personas pueden viajar a Cuba por 12 razones generales que incluyen eventos de atletismo, investigación profesional, actividades religiosas, negocios de importación y exportación, proyectos humanitarios y exposiciones.
Lo que los visitantes aún no tendrán permitido hacer es tomar Cuba Libres las playas de Varadero o hacer otras actividades que sean abiertamente turísticas, lo cual está prohibido por la ley – y por ende fuera del alcance de los poderes de decreto del presidente Barack Obama.
Sin embargo el Secretario de Prensa de la Casa Blanca Joshua Earnest instó al Congreso el jueves a poner fin a ese obstáculo final.
“Sin duda recibiríamos de manera positiva una acción del congreso que hiciera posible que la gente viajara a Cuba con el solo propósito de pasar un rato en la playa”, dijo durante una rueda de prensa en la Casa Blanca. “Mayor contacto con el pueblo cubano y con el gobierno cubano solamente serviría para poner más presión sobre el régimen de Castro para que cumpla, proteja e incluso fomente los derechos humanos básicos que valoramos en este país”.
No es de sorprenderse que algunos se sientan escépticos sobre el poder de tal diplomacia playera.
Mauricio Carone, el director ejecutivo de Abogados por la Democracia de Cuba en Washington, D.C., dijo que el aumento del turismo estadounidense terminará llenando las arcas del gobierno. Muchos de los hoteles y restaurantes de lujo que atraen a los turistas son propiedad de los militares. Si la Casa Blanca hubiese decretado que los visitantes sólo pueden frecuentar hostales y restaurantes privados, las regulaciones no serían tan problemáticas, dijo Carone.
Estas nuevas reglas “van directamente en contra del propósito del propio presidente de apoyar al pueblo cubano”, dijo. “En lugar de eso, apoyan al ejército cubano”.
Entre la serie de cambios anunciados el jueves, el gobierno de Estados Unidos ya no pondrá limites sobre cuánto puede gastar un viajero en Cuba y permitirá el uso de tarjetas de crédito y débito estadounidenses.
“Estamos más cercanos al día en que los viajeros estadounidenses puedan usar sus tarjetas de crédito, telefonear a sus casas, revisar su correo electrónico, todo lo cual haría que visitar Cuba sea una experiencia más relajante”, dijo Collin Laverty de Cuba Educactional Travel en una declaración donde señaló que la administración también insta a las compañías de telecomunicaciones y tecnología a hacer negocios con la isla. “Las reformas eventualmente crearán nuevos empleos, tanto en Estados Unidos como en Cuba, e incrementarán el intercambio de ideas, información y cultura”.
A pesar de la prohibición de medio siglo de viajar a la isla, los turistas estadounidenses ya abundan. Frente l famoso Hotel Nacional, donde figuras como Walt Disney y Frank Sinatra alguna vez bebieran cocteles, los buses de tours están llenos de turistas de la región centro-oeste de los Estados Unidos en camino a visitar plantaciones de azúcar y exposiciones de arte.
Algunos llegan como parte de intercambios educativos dirigidos por universidades acreditadas – otros en intercambios informales de persona a persona. En ese tipo de visitas, las organizaciones con licencia del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos pueden arreglar tours que resultan en “la interacción significativa entre el viajeros y las personas en Cuba”.
Para el ciudadano común, tal actividad puede parecer una vacación, pero para el gobierno de Estados Unidos la distinción es importante. Ante la pregunta de cómo planea el gobierno evitar que los viajeros se conviertan en turistas, los funcionarios sugirieron que podrían haber auditorias.
“Tendrán que mantener registros y documentación” dijo un alto funcionario de la administración. “Es una violación de la ley estadounidense que un viajero ignore las categorías de viaje”.
Bob Older, el presidente de Creative Travel, dirige tours persona a persona que se especializan en la gastronomía cubana. Sus grupos visitan el Instituto culinario de La Habana y se reúnen con los chefs de los restaurantes privados.
Desde que Barack Obama empezó a hablar de flexibilizar las restricciones de viaje en diciembre, Older dijo que sus teléfonos no han dejado de sonar.
“El problema es que la gente cree que pueden viajar a Cuba por su cuenta y ese no es el caso”, dijo. “Sí, estamos recibiendo muchas llamadas telefónicas pero [el anuncio] también ha creado mucha confusión”.
En los intercambios persona a persona, los visitantes deben tener un itinerario y deben estar acompañados por un guía a tiempo completo, que trabaja para la organización patrocinante y es responsable por el cumplimiento. Esto hará que sea difícil – pero no imposible – que individuos o familias organicen sus propios viajes.
Las nuevas regulaciones abren las puertas para que haya competencia al permitir que cualquier organización organice un tour de ese estilo, pero también atraerán a más viajeros dijo Popper.
Desde diciembre, “millones y millones más de estadounidenses saben de la posibilidad de viajar a Cuba”, dijo. “Este es sin duda el momento más emocionante para que los estadounidenses visiten Cuba, probablemente en la historia del turismo”.
La reportera del Miami Herald Mimi Whitefield contribuyó con este reportaje
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2015, 10:57 p. m. with the headline "EEUU flexibiliza las sanciones a Cuba pero el turismo sigue con limitaciones."