Comienza elaboración de listados oficiales de cubanos en Panamá
La cancillería panameña ha comenzado a censar a los más de 670 cubanos que se encuentran en el albergue de Los Planes, en el provincia de Chiriquí, donde eventualmente deberán concentrarse los miles de migrantes de la isla que han quedado varados en su viaje con destino a Estados Unidos.
Según el director regional de migración, comisionado Alfredo Córdoba, el jueves por la tarde se inició el traslado de más de 200 migrantes que se encontraban en varios hoteles hacia el campamento de Los Planes, en el distrito de Gualaca.
“Se trata fundamentalmente de mujeres embarazadas y familias con niños, que deben ser llevados a un lugar con las atenciones que merecen”, apuntó el funcionario, en entrevista telefónica con EnCubaHoy.com. Córdoba explicó que el propósito de la medida es “concentrar a todos los migrantes en un área donde puedan estar atendidas sus necesidades básicas”.
Indicó que actualmente se encuentran en territorio panameño 3,704 migrantes cubanos, que deberán ser trasladados poco a poco a Gualaca, donde una fuerza de tarea conjunta, que incluye al Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), el Servicio Nacional de Migración de Panamá, Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), y la Policía Nacional, se ha movilizado para atender la crisis humanitaria.
“Yo creo que estamos en la recta final, al menos ya nos están sacando fotocopias del pasaporte, ya eso es algo”, comentó Ángel Chale, uno de los cubanos varados proveniente de Ecuador. Chale decidió abandonar el viejo almacén de Bond, en San Isidro, a kilómetro y medio de la frontera costarricense, donde compartía el suelo con otros 400 cubanos en las condiciones más precarias.
Tanto Chale como Leslie Jesús Barrera viven desde hace una semana en el albergue de Los Planes.
“Este lugar en que ahora estamos es bastante divertido. Normalmente jugamos pelota, dominó, o bailamos”, comenta Barrera. “Nosotros ayudamos cuando nos piden que colaboremos con alguna tarea y por lo demás esto es como un campismo”. Agregó además que está muy agradecido por el trato que ha recibido del gobierno panameño, que les garantiza incluso asistencia médica gratuita.
LA MADRINA DE LOS CUBANOS
Ángela Buendía es la directora de organización comunitaria de Sinaproc, pero los migrantes le han apodado “la madrina”. Según ella misma explica, “me llaman así porque me identifico con sus necesidades y todo el dolor que han pasado”.
Buendía dijo que aprendió a lidiar con los migrantes de la isla durante la crisis que estalló en noviembre pasado y desde entonces se solidariza con el drama que viven “estas miles de personas que tienen que salir de su tierra y muchas veces pasan por traumas muy intensos”.
Según dice, el flujo migratorio no parece detenerse, aunque las estadísticas oficiales indican que ha disminuido. “Cada día nos llegan entre 20 y 60 migrantes cubanos a Chiriquí. Es por eso que decidimos acondicionar este campamento”.
Explicó que Los Planes fue construido originalmente para albergar a trabajadores suizos que laboraron en una represa local. “Es un área de cuatro hectáreas con un paisaje fresco y todo tipo de comodidades”, agregó. También destacó que “la única prohibición que tienen ellos es la de salir de noche, y eso es por su propia seguridad”. Dijo además que tendrán servicio de conexiones inalámbricas a internet gratis (wifi), pero que por el momento pueden servirse de conexiones de datos de una red local.
“El mayor problema que he tenido con los cubanos es que cuando ellos llegan aquí, como vienen de un lugar sin libertad, se sienten completamente libres y claro, a veces confunden la libertad con el libertinaje”, señaló.
Pero no todos quieren irse al albergue en Los Planes.
“El problema que le veo yo a ese lugar es que es muy lejano. Desde el Milenium uno al menos puede trabajar ‘por la izquierda’ (como indocumentado) y buscarse unos pesitos”, dijo Dariel, quien pidió no dar a conocer su apellido por temor a ser descubierto. Su trabajo como carpintero, un oficio que aprendió en Cuba, le permite hacer frente a sus gastos a la vez que, según confiesa, “ahorro algo para si al final se da lo del viaje”.
“Aquí había hasta cubanas que jineteaban (se prostituían) y cobraban más barato que las panameñas. Esas fueron inteligentes, porque al final, lograron conseguir el dinero y hoy están en el yuma (Estados Unidos)”, argumentó.
En habitaciones donde duermen hacinados, en los pasillos, o simplemente en carpas que se despliegan al anochecer en los portales de las casas aledañas, cientos de cubanos han preferido mantenerse cercanos a la frontera costarricense.
“Es un problema que afecta a las comunidades que muchas veces se ven sobrepasadas por la cantidad de migrantes que llegan”, explica el comisionado Córdoba.
Muchos de los habitantes locales, desde Puerto Obaldía hasta Paso Canoas, han visto en los cubanos una oportunidad de negocios. Con el flujo de migrantes han florecido desde hospederías hasta simples restaurantes donde el precio por lo general suele ser el doble para los nacidos en la isla.
“Yo no quiero irme al albergue de Gualaca porque eso está muy lejos, prefiero quedarme aquí porque estoy en un pueblo, y al menos puedo valerme por mí misma”, dice Yanieris, una cubana de 35 años que llegó a Panamá procedente de Guyana. “Es difícil, claro, pero si el día de mañana me quiero ir con un coyote, no habrá nadie que me lo impida”.
LOS COYOTES MERODEAN
Juan Ramón es uno de esos cubanos varados en Panamá que decidió no esperar más para llegar a Estados Unidos. Tras reunir $1.400 entre amigos y familiares en Miami, partió una noche atravesando la frontera costarricense oculto, junto a otros seis compañeros bajo la guía de un coyote.
“En cada país un coyote nos entregaba a otro, hemos pasado de todo en el camino: atravesar las selvas, los ríos, lagos..., es algo muy duro”, aseguró.
Lo peor para el joven fue el momento en que bordeando un retén militar en Nicaragua “nos asaltó un maleante, enviado por el mismo guía, que nos robó todo lo que teníamos. Hasta el celular nos quitó. Fue una experiencia terrible porque podía acabar con nuestra vida y nadie se hubiera enterado” señaló.
Tras más de 12 días de camino Juan Ramón se encuentra en la estación migratoria de El Paso, Texas, esperando que se procesen sus documentos para entrar bajo parole a Estados Unidos.
Para intentar burlar el control del ejército y la policía sobre las fronteras de Costa Rica y Nicaragua, los migrantes utilizan medios tan sui generis como ocultarse en una pipa de agua o esconderse dentro de un bote para pasar por las regiones costeras del océano Pacífico.
En noviembre pasado, el gobierno sandinista de Daniel Ortega en Nicaragua cerró las fronteras de su país a los emigrantes cubanos, que utilizaban Centroamérica como camino para llegar a Estados Unidos.
La medida produjo un efecto tapón que hizo que al menos 8,000 personas quedaran varadas en Costa Rica, país que a su vez también cerró la frontera trasladando el problema a Panamá. Tras un acuerdo con México ambos países lograron tender un puente humanitario que permitió la salida ordenada de parte de los migrantes.
Los “coyotes”, o traficantes de personas, han convertido la migración hacia el norte en un gran negocio que genera millones de dólares. Desde octubre del 2014, casi 132,000 centroamericanos y alrededor de 75,000 cubanos llegaron a la frontera sur de Estados Unidos.
Esta semana el presidente panameño, Juan Carlos Varela, aseguró que se siguen buscando soluciones para el traslado de los cubanos varados, pero que tras esto su país tomará medidas para evitar convertirse en el “respaldo logístico a una ruta irregular migratoria”
@mariojose_cuba
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de abril de 2016, 11:24 a. m. with the headline "Comienza elaboración de listados oficiales de cubanos en Panamá."