Pasajeros del crucero de Miami pasan sin problema la seguridad cubana
Cuando los pasajeros llegaron a tierra para el viaje inaugural del servicio de crucero de Carnival Corp. Fathom a Cuba, no estaban seguros si se encontrarían con una maraña de trámites burocráticos antes de poder comenzar a explorar la ciudad.
Sin embargo, el proceso de migración y aduana en Cuba pasó la prueba con buena nota.
"Fue rápido," dijo Emma Pendergrass, una abogada de Alameda, California, que organizó el viaje a Cuba para un grupo de 41 amigos de todas partes de los Estados Unidos.
El único contratiempo fue cuando uno de los miembros de su grupo no pudo encontrar la visa de papel que Cuba requiere para la entrada. En otros países, los visados a menudo son adjuntados a los pasaportes.
A pesar de algunos momentos de ansiedad y "cierto retraso", según Pendergrass, la mujer finalmente encontró la visa y pudo pasar la aduana.
Para la mayoría de los pasajeros, todo el proceso de Aduanas e Inmigración tomó sólo 15 minutos desde que entraron en la terminal de cruceros climatizada Sierra Maestra hasta pasar por el detector de metales.
En la terminal de cruceros se establecieron cabinas como las que se encuentran en los aeropuertos. En mi caso, el funcionario de inmigración pasó unos minutos mirando la foto en mi pasaporte y los visados, pero no me hizo ninguna pregunta antes de estampar finalmente mi pasaporte. Eso fue todo.
La verificación de Aduanas consistía en caminar a través de un detector de metales y colocar en el mismo las bolsas, cámaras y cualquier otra cosa que los viajeros llevaban para el día.
Sin embargo, las líneas se movieron rápidamente y pronto los pasajeros fueron recibidos con un ron con Coca-Cola gratis y espectáculos de danza de varias compañías cubanas. Al final de la cavernosa terminal pintada de blanco y adornada con grandes carteles de viajes en la pared, los viajeros pudieron comprar souvenirs y cambiar dinero.
Después de tomar un ascensor o una escalera, los viajeros pudieron caminar directamente sobre el Malecón y comenzar sus paseos.
Al otro lado de la calle de la terminal, una multitud de cubanos esperaba para saludar a los recién llegados. Entre gritos de bienvenida, tomaban fotos y saludaban a los estadounidenses. Después formaron un corredor para que los visitantes pudieran pasar.
Para muchos de los pasajeros, el caluroso saludo fue uno de los mejores momentos de su primer día en La Habana.
"Nos saludaron y fue muy emotivo ver como se abrió ese mar de personas para dejarnos pasar ", dijo Pendergrass.
Durante el día, los pasajeros podían subir y bajar de la nave libremente.
Sólo tenían que mostrar sus pasaportes y pasar por los detectores de metales de nuevo para volver a entrar.
En la pasarela de la nave, un empleado de Fathom comprobaba que los pasajeros tenían sus pequeñas tarjetas de embarque y, a unos pasos de distancia, otro empleado deslizaba las tarjetas por una máquina.
El martes, el segundo día en La Habana, los pasajeros del Fathom tenían previsto almorzar en diversos paladares (restaurantes privados) y hablar con sus dueños, recorrer los monumentos históricos de la ciudad en un autobús con aire acondicionado, visitar la Plaza de la Revolución, el Museo de Bellas Artes y proyectos de arte y agricultura orgánica. El día terminaría con compras en el mercado de artesanías de San José en el puerto y un viaje al pequeño pueblo de Cojímar para explorar las huellas de Ernest Hemingway.
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Esta historia fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2016, 10:19 a. m. with the headline "Pasajeros del crucero de Miami pasan sin problema la seguridad cubana."