Cuba

Cubanos en Panamá: entre la desesperación y la alegría

Un grupo de cubanos espera el viernes a las afueras de una oficina del Servicio Nacional de Migración de Panamá, en el Mall de David.
Un grupo de cubanos espera el viernes a las afueras de una oficina del Servicio Nacional de Migración de Panamá, en el Mall de David. Cortesía.

Acostumbrados a hacer largas colas en la isla, los migrantes cubanos esperan con resignación que les llegue el turno para comprar un boleto de avión de Panamá hacia México. José Antonio Quesada y su esposa se cuentan entre los que esperaban el viernes bajo el sol para adquirir un pasaje que los acerque a su meta: Estados Unidos. Pero los precios son excesivamente altos para la mayoría de los “balseros de a pie” que se congregan en territorio panameño.

Quesada y su esposa, embarazada, aguardaron por dos meses a que las negociaciones entre el presidente Juan Carlos Varela y el Estado mexicano desbloquearan su paso por Centroamérica.

Ambos, abogados de profesión, viajaron primero a Ecuador con la intención de establecerse en aquel país y mejorar su situación económica, pero las dificultades que encontraron para legalizarse y conseguir trabajo los lanzaron a la difícil travesía de atravesar Colombia y la selva del Darién con la esperanza de alcanzar Estados Unidos y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano que otorga beneficios migratorios a los ciudadanos de la isla.

En total el pasaje de ambos costó $1,610, más $68 por el transporte al aeropuerto, el equivalente a más de cinco años de su salario íntegro como abogados en la isla. Han logrado reunir el dinero gracias a la ayuda de sus familiares en Miami, pero están preocupados porque no disponen de más efectivo una vez lleguen a la frontera estadounidense.

Desde el jueves, el gobierno panameño autorizó la venta de boletos aéreos a Nuevo Laredo, México, para los migrantes cubanos varados en su país. Hasta el momento no hay ninguna declaración oficial al respecto, lo cual ha despertado suspicacias por parte de los propios migrantes sobre posibles negocios turbios con el tema migratorio.

Cientos de cubanos ya han emprendido -por sus propios medios- el recorrido hasta el Mall de David, a 43 kilómetros del albergue donde se encuentran alojados en Los Planes, Gualaca con el objetivo de comprar los pasajes. Los boletos aéreos son para dos viajes diarios que comenzarán a partir del lunes y tienen por destino la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, en el estado de Tamaulipas. Los costos varían desde $805 por persona adulta hasta $332 para los niños de 2 a 11 años y $160 para menores de un año.

Para Quesada y su esposa la historia parece tener un final feliz, pero no ocurre así con otras decenas de migrantes que no tienen dinero para pagar el alto costo del boleto aéreo y temen perder la última oportunidad de llegar a Estados Unidos.

Sisleydis Moret, de 25 años, dice que los precios de los pasajes aéreos le han sorprendido y está desesperada porque no tiene el dinero suficiente para comprarlos. Su compañera en el albergue Keily Arteaga, de 29 años, está en la misma situación.

“La verdad es que la noticia nos cayó como un cubo de agua fría, hemos tenido muchos gastos para hacer este viaje y ahora no tenemos el dinero que se nos pide”, comentó Arteaga, quien alquila un cuarto en una casa en la localidad de San Isidro y que salió de Ecuador porque no podía legalizar su estatus migratorio.

“En Ecuador tenía un buen trabajo pero me encontraba ilegal, todas las puertas se me iban cerrando y aproveché toda esta rebambaramba para venir para acá”, dijo.

La situación de familias enteras que se encuentran varadas en el país suele ser peor. Isleyda Lelle dice que aunque se alegró de la noticia, aún no ha podido comprar los pasajes. Espera porque su madre, que reside en Estados Unidos, pueda ayudarles a “completar” el costo de los boletos para ella, su hermano y su cuñada.

“Uno de los grandes problemas que actualmente tenemos es que el gobierno panameño no nos da información oficial sobre lo que está ocurriendo”, dijo Elizander Roque, otro de los cubanos varados en Panamá.

Andy Llanes asegura que él ni siquiera tiene un dólar para pagarse el boleto.

“Mi travesía fue muy dura, en el camino nos asaltaron y nos robaron todo lo que teníamos, a mi compañera la violaron y la pobre aquí se encuentra embarazada del coyote que la abusó. Lo único que tengo son estas chancletas que tengo puestas, si no me puedo ir en este viaje me tendré que quedar aquí, pero para Cuba no regreso ni aunque me amenacen de muerte”, sostiene.

Alfredo Córdoba, jefe regional del Servicio Nacional de Migración en la provincia de Chiriquí, declaró a el Nuevo Herald que no se sabe qué sucederá con los cubanos que no puedan solventar el costo de su pasaje.

Una fuente oficial que pidió el anonimato aseguró que a los migrantes cubanos que se encuentran en Puerto Obaldía no les han devuelto su pasaporte y que hasta el momento no hay orientaciones específicas sobre si serán o no parte del programa humanitario.

El Nuevo Herald se ha comunicado tanto con la oficina del Servicio Nacional de Migración Panamá como con el Ministerio de Exteriores, pero hasta el momento no ha recibido respuesta a sus preguntas.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2016, 2:47 p. m. with the headline "Cubanos en Panamá: entre la desesperación y la alegría."

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