Cuba

Sección de Intereses de EEUU en La Habana, un teatro de fricciones por 38 años


La Seccion de Intereses de Estados Unidos en Cuba, conocida como SINA, ha sido en las últimas décadas el epicentro de numerosos desafíos y provocaciones.
La Seccion de Intereses de Estados Unidos en Cuba, conocida como SINA, ha sido en las últimas décadas el epicentro de numerosos desafíos y provocaciones. EFE

La Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, conocida como SINA, ha sido en las últimas décadas el epicentro de numerosos desafíos y provocaciones desde ambos lados de sus rejas, a poca distancia del Estrecho de Florida.

Custodiado por policías cubanos y oficialmente instalado en territorio diplomático suizo, este imponente bloque de hormigón y ventanales de seis pisos domina el Malecón, la famosa costanera de La Habana. Es imposible detenerse en vehículo o caminar a lo largo de su fachada sin exponerse a la ira de agentes muy rigurosos.

Hasta ahora, el campo de acción de la SINA y sus 360 empleados está limitado oficialmente a operaciones consulares y la promoción de los derechos humanos, pero la representación debe recuperar dentro de poco su estatuto de embajada en el marco de la reconciliación entre Washington y La Habana, anunciada hace cinco semanas.

Cerrada en 1961 al momento de la ruptura de relaciones entre los dos países, la embajada estadounidense reabrió en 1977 bajo la forma de Sección de Intereses tras un acuerdo entre los presidentes Jimmy Carter y Fidel Castro. Desde entonces, por largo tiempo fue considerada por las autoridades cubanas como la punta de lanza de la subversión y las conspiraciones orquestadas por Washington.

Frente a las ventanas de este edificio construido en 1953 se extiende una gran explanada coronada con un podio sobre el cual está escrita con gruesas letras, a modo de desafío, la célebre consigna de Fidel Castro: “Patria o Muerte, Venceremos”.

Construida en el 2000 durante la agria disputa diplomática entre Washington y La Habana por el niño balsero Elián González, esta explanada a menudo apodada el “protestódromo” ha sido teatro de numerosas manifestaciones contra Estados Unidos en los últimos años. Su nombre oficial es “Tribuna Antiimperialista”.

En su extremo oriental hay una estatua del héroe nacional José Martí, apuntando con el dedo a la representación estadounidense con un niño en sus brazos que recuerda a Elián, que fue centro de una agria disputa entre ambos países. Rescatado por la Guardia Costera norteamericana en una balsa en el mar en la que murió su madre en noviembre de 1999, el niño regresó a Cuba con su padre en junio del 2000.

En 1980, la protección ofrecida a unos 400 disidentes solicitantes de asilo que venían de ser atacados a palos desencadenó la ira de Fidel Castro durante el éxodo de Mariel, que llevó a 125,000 cubanos en siete meses a Estados Unidos. En esos días, manifestaciones multitudinarias contra el gobierno estadounidense movilizaron a cinco millones de personas, casi la mitad de la población total de la isla.

En el 2004, La Habana se indignó por la decoración de Navidad de la SINA, en medio de la cual destacaba un centelleante “75” en referencia a los 75 disidentes arrestados y condenados el año anterior.

Días más tarde, las autoridades cubanas instalaron una pancarta con las fotos de las torturas cometidas por militares estadounidenses en la prisión iraquí de Abu Graib. Las imágenes estaban acompañadas de la leyenda “Fascistas made in USA”.

A partir del 2006, la Sección de Intereses difundió mensajes políticos al pueblo cubano mediante un inmenso panel electrónico en su azotea. Furioso, Fidel Castro hizo instalar delante de la SINA 138 mástiles con banderas negras para tratar de ocultar los mensajes subversivos.

El panel fue apagado en el 2009, pocos meses después de que Barack Obama llegara al poder.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de enero de 2015, 11:09 p. m. with the headline "Sección de Intereses de EEUU en La Habana, un teatro de fricciones por 38 años."

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