Más de 300 cubanos temen quedar varados en Panamá
Los días pasan lentamente en el campamento de Los Planes en la provincia Panameña Chiriqui donde Keily Arteaga está desde hace casi un mes.
La joven de 29 años, quien viaja sin familia, es una de los más de 350 migrantes cubanos que temen perder la oportunidad de viajar a EEUU antes del 20 de mayo, cuando vence el convenio migratorio especial que establecieron los gobiernos de México y Panamá para permitir el paso a más de 3,800 cubanos que hasta el momento permanecían en el país istmeño.
Arteaga se sabe con suerte, a pesar de tener que atravesar las selvas desde Ecuador y cruzar “el Lampedusa del Caribe”, la peligrosa zona marítima entre Colombia y Panamá. Fue incluida en el convenio migratorio que les ha permitido a 1,985 cubanos, a un precio de $805 , adquirir un boleto aéreo que los lleva a la ciudad de Juárez y cruzar la frontera estadounidense, donde son acogidos como refugiados.
Sin embargo, no tiene dinero para sufragar el viaje y teme quedar sola a más de 1,600 kilómetros de su casa en Cuba.
El miércoles, tras un acuerdo con la aerolínea, el Ministerio de Relaciones Exteriores en Panama anunció que el precio del boleto de avión para volar a México será rebajado de $805 a $575 para los migrantes cubanos actualmente varados en el istmo centroamericano. Además los niños menores de 11 años viajarán gratis.
Mónica de León, funcionaria del Ministerio de Relaciones exteriores confimó este dato y dijo además que no se admitirán más cubanos al listado que se negoció con México.
Sobre los 70 migrantes que desde eel martes duermen frente a las oficinas migratorias en David aseguró que “Los cubanos que se encuentren en Panamá al terminar el convenio migratorio con México tendrán que salir del país, a Colombia, a Ecuador o deberán regresar a Cuba, pero tendrán que salir”.
El presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana por su parte dijo que "no tienen planes de auxiliar a los cubanos". Otras organizaciones del llamado exilio cubano no han dado respuesta a la petición de auxilio de los migrantes.
Para evacuar a los cubanos en los listados oficiales, se necesitan más de un cuarto de millón de dólares. Hasta ahora nadie en el Ministerio de Relaciones Exteriores ni en el Servicio Nacional de Migración ha podido explicar qué sucederá con los que no aborden antes del día 20.
El flujo de cubanos está lejos de detenerse
A pesar del cierre de fronteras, este mismo martes Xiegdel Candanedo, representante de Cáritas en Chiriquí confirmó que se han presentado más de 70 cubanos en el puesto del Senafront de la ciudad de David, con el objetivo de que se les incluya en el listado de viajes hacia México. Los migrantes entraron por la selva del Darién, evitando los puestos migratorios nacionales y amenazan con no desalojar el lugar porque les ha sido negada la entrada al albergue de Los Planes.
Candanedo comentó que Cáritas ha pagado los pasajes a dos bebés de los cerca de 27 menores que se mantienen en Gualaca. Sin embargo lamentó que su organización no tenga más dinero para sufragar los gastos de transporte para el resto de los niños.
Para una mujer de 36 años, la crisis tiene un costo humanitario: “Sólo quiero abortar”
Una tunera (bajo anonimato) salió de Cuba vía Ecuador con la esperanza de ayudar a su hija de 12 años que se quedó en la isla con su padre. Jamás pensó que la vida fuera de la isla sería tan dura.
“Tuve que trabajar en un night club como prostituta porque en Ecuador no tenía residencia legal y no me dejaban trabajar. Jamás pensé caer tan bajo y sufrir tanto”, lamentó.
En el intento por huir de esa situación cruzó Colombia junto a un grupo de 41 cubanos, cuenta que en el camino tuvo que pagar numerosos sobornos a agentes de la policía. “Fue en la frontera entre Panamá y Colombia donde conocimos al grupo de coyotes que nos cruzaría la zona selvática del país”.
En mitad de la selva se unieron cinco hombres más y con pistolas amenazaron al resto del grupo que tuvo que aguardar al borde del sendero. Ella y una compañera fueron seleccionadas por los coyotes que las obligaron a desvestirse y las violaron.
“Fue en el campamento cuando descubrí que estaba embarazada. He intentado abortar por todos los medios, pero ningún médico me ha querido ayudar en Panamá, porque es ilegal practicar abortos. Al llegar a EEUU será lo primero que haré, solo quiero abortar, no deseo esta criatura que solo me recuerda el horror que viví”, dijo entre lágrimas.
Su caso no único. Seis de cada 10 mujeres que van hacia EEUU son abusadas sexualmente por policías o miembros de las redes de tráfico humano, según Amnistía Internacional.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2016, 7:33 p. m. with the headline "Más de 300 cubanos temen quedar varados en Panamá."