Cuba

Un año después, avances y frustración en las relaciones EEUU-Cuba

El secretario de Estado John Kerry observa mientras oficiales estadounidenses izan la bandera de EEUU en La Habana, el 14 de agosto del 2015.
El secretario de Estado John Kerry observa mientras oficiales estadounidenses izan la bandera de EEUU en La Habana, el 14 de agosto del 2015. Getty Images

Poco después de la medianoche hace exactamente un año, Estados Unidos y Cuba finalmente dejaron atrás la Guerra Fría y reanudaron las relaciones diplomáticas, abriendo así un nuevo capítulo en la historia de los antiguos adversarios. Sin embargo, varios problemas aún persisten entre las dos naciones vecinas.

Temprano en la mañana del 20 de julio de 2015, en un salón del Departamento de Estado, la bandera cubana se unió a las otras banderas de los países con los que Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas, y más tarde ese mismo día, después de un intérvalo de 54 años, los cubanos celebraron una ceremonia convirtiendo su sección de intereses en Washington, D.C., en una embajada en pleno funcionamiento.

Casi un mes después de la reanudación de las relaciones diplomáticas, el Secretario de Estado John Kerry fue a La Habana para presidir el izamiento oficial de la bandera en la Embajada de Estados Unidos — un evento presenciado por los tres guardias de la marina estadounidense que habían bajado la bandera el 3 de enero de 1961.

“Estamos seguros de que este es el momento de acercarnos, como dos pueblos que ya no son enemigos o rivales, sino vecinos”, dijo Kerry poco antes de que la enseña nacional ascendiera por el asta frente a la embajada.

Pero a pesar de una visita presidencial, un acuerdo para la reanudación de los vuelos comerciales, muchas reuniones sobre temas de interés mutuo, la reanudación del servicio de correo directo, intercambios deportivos y culturales, el primer crucero de Miami a Cuba en más de 50 años, y la introducción de tarjetas de crédito estadounidenses a la isla, los analistas aseguran que Cuba ha sido lenta en la absorción de algunas de las iniciativas de la administración de Obama.

Algunos ven un enorme progreso en la relación; otros esperaban que se hubiera logrado más a esta altura, sobre todo en el ámbito económico.

“Esperaba que el hecho de que los EEUU extendiera su mano, iba a permitir una mayor confianza para el futuro, pero esto realmente no ha cambiado mucho para ellos [los cubanos]”, dijo Pepe Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). “Después de tanto trabajo, tanto esfuerzo, tanto dolor, ahora somos como ese libro dice ‘Esperando por Nieve en La Habana’ (un libro autobiográfico de Carlos Eire)”.

La administración, por ejemplo, ha aflojado las reglas para que las empresas estadounidenses puedan relacionarse con los empresarios privados de la isla, ahora permite a las compañías de Estados Unidos tener una presencia física en la isla, permite a las empresas de telecomunicaciones estadounidenses establecer asociaciones con el gobierno cubano y ha eliminado restricciones sobre pagos y condiciones financieras para las exportaciones y reexportaciones autorizadas a Cuba.

También hay signos visibles de la nueva relación de negocios: el crecimiento de Airbnb en el negocio de las estadías en Cuba, el reciente cambio de nombre de un hotel de La Habana acondicionado como un Four Points de Sheraton en colaboración con el gobierno cubano, acuerdos de telefonía, y la posibilidad de utilizar tarjetas de crédito emitidas por el Banco Stonegate, con sede en la Florida, en algunos hoteles y restaurantes estatales.

Sin embargo, muchas empresas estadounidenses que han hecho propuestas a Cuba bajo las nuevas medidas dicen que todavía están a la espera de aprobación por la parte cubana.

“Sin duda es un resultado mixto”, dijo Carlos Saladrigas, un ejecutivo de negocios de Miami que está a favor del acercamiento. “Por un lado, todo el mundo tenía razón para pensar que Cuba se aprovecharía de los cambios. Pero no lo hicieron”.

Saladrigas esperaba que el gobierno de Cuba permitiría a los cuentapropistas cubanos — los autónomos — operar con mayor libertad y aprovechar las nuevas medidas que permiten a las empresas estadounidenses relacionarse con los empresarios privados de Cuba. “[El cuentapropismo] es el único segmento de la economía, además del turismo, que está trabajando. Pero cierran los ojos y se niegan a verlo”.

“Obama dijo que permitiría que la electricidad fluyera hacia el tomacorriente, pero depende de los cubanos enchufarse”, dijo Saladrigas.

También hay falta de correspondencia entre las oportunidades de inversión que Cuba quiere priorizar y las áreas donde el gobierno de EEUU permite a las empresas estadounidenses invertir, dijo Alana Tummino, quien dirige el grupo de trabajo para Cuba de la Sociedad de las Américas / Consejo de las Américas.

Ahora, ante el agotamiento de la generosidad venezolana hacia Cuba, parecería que la isla está más dispuesta a considerar las propuestas de Estados Unidos: “La economía cubana no puede realmente estar bien sin aprovechar el enorme mercado de los Estados Unidos”, dijo Peter Hakim, presidente emérito y miembro principal del Diálogo Interamericano.

Según Hakim, los principales peligros para el proceso de acercamiento en este momento son la tendencia de Estados Unidos a ser impacientes cuando lleva a cabo una nueva iniciativa de política exterior, y la resistencia de Cuba a cambiar y su insistencia en el control.

“Estas dos tendencias están en conflicto una con la otra”, dijo Hakim.

Tal vez el mayor progreso en el acercamiento ha sido liderado por el presidente Barack Obama con su histórico viaje a Cuba en marzo. Fue la primera visita a Cuba de un presidente estadounidense en funciones en casi 90 años.

“Fue un gran éxito en el terreno”, dijo Tummino, quien estaba en La Habana para la visita. “Resonó con el pueblo cubano y creo que su discurso al pueblo de Cuba es uno que todos recordaremos durante mucho tiempo”.

La inminente reanudación de los vuelos comerciales a Cuba después de cinco décadas es otro hito importante, dijo Tummino. Se espera que los primeros vuelos a ciudades fuera de la capital se reanuden en septiembre y los vuelos a La Habana a finales de año.

“El servicio de aerolíneas comerciales no sólo apoyará la nueva política de compromiso, sino que también permite una relación normal con Cuba, al igual que con cualquier otro país, donde usted puede entrar a internet y reservar su billete de avión”, dijo Tummino.

Nuevas reglas que facilitan los intercambios culturales permitirán que se lleve a cabo una importante exhibición de Cuba en el Museo Americano de Historia Natural en otoño, y que seis largometrajes producidos en Cuba se muestren en 10 ciudades de Estados Unidos. El Festival de Cine de Sundance proyectará dos películas en Cuba el próximo año.

Los intercambios deportivos han llevado a atletas de la talla de Shaquille O’Neal a La Habana como representante de deportes del Departamento de Estado para jugar baloncesto con los niños cubanos.

Pero mientras Estados Unidos y Cuba continúan su camino hacia la normalización, muchos obstáculos difíciles permanecen.

Cuando el canciller cubano Bruno Rodríguez hizo su primera visita a Washington el pasado mes de julio para la reapertura de la embajada, dijo que sólo si EEUU ponía fin al embargo económico sobre la isla, devolvía la base militar de Guantánamo y respetaba la soberanía de Cuba “el evento histórico al estamos asistiendo hoy tendrá algún sentido”.

A pesar del establecimiento de una comisión bilateral para trabajar de manera sistemática hacia la normalización, se ha avanzado poco en temas espinosos como las reclamaciones de los bienes decomisados, la migración, el retorno de los fugitivos de la justicia buscados por ambos países, y el respeto de los derechos humanos.

“Los defensores de la democracia, como las Damas de Blanco, son detenidos y arrestados por atreverse a ejercer su derecho a la libertad de expresión”, dijo la representante republicana del Sur de la Florida Ileana Ros-Lehtinen.

Pero sí ha habido avances en una serie de cuestiones.

Aunque todavía existe una prohibición que no permite a los estadounidenses ir a Cuba para hacer turismo, un porcentaje mucho mayor de estadounidenses puede visitar la isla “con algún propósito”. Cuba y EEUU también han explorado formas de cooperación en la lucha contra el terrorismo, el desarrollo, respuesta ante catástrofes y han firmado acuerdos de protección del medio ambiente y marinos.

Con las embajadas ahora abiertas, también ha cambiado la forma en que los diplomáticos se desempeñan— aunque no lo suficiente como para satisfacer a algunos críticos.

Después de meses de discusiones sobre las condiciones para reabrir las embajadas, los negociadores acordaron que los diplomáticos de ambos países tendrían mayor libertad para viajar y relacionarse con la gente de cada nación.

Pero Mauricio Claver-Carone, uno de los fundadores de la organización pro-acercamiento Pacto Democracia EEUU-Cuba y director ejecutivo de Cuba Democacy Advocates, dijo que “todavía está por verse si el personal de la embajada de EEUU visita las provincias con regularidad, y mucho menos visita a activistas prodemocracia”.

En cambio, dijo, “los funcionarios del régimen de Castro están viajando por todo EEUU, haciendo propaganda, presionando contra la política de EEUU y están recibiendo visas sin dilación”.

Desde la reanudación de las relaciones diplomáticas, el embajador cubano José Ramón Cabañas ha viajado extensamente por todo Estados Unidos, asistido a conferencias y hablado con varios grupos. A menudo tuitea sobre sus experiencias y los avances en las relaciones.

Ros-Lehtinen dijo que desearía que el personal de la embajada de Estados Unidos participara más en la divulgación: “defensores estadounidenses de la democracia se han quejado de que tienen menos acceso a la embajada y que les niegan sus visas, a pesar de que los simpatizantes de Castro tienen sus visados ​​concedidos”, dijo.

Algunos activistas del exilio se quejan de que Estados Unidos ha hecho poco en el último año para promover una agenda que incluya el respeto por los derechos humanos en Cuba.

“Aún tenemos que ver cómo la embajada ha ayudado a promover mejor los derechos humanos en la isla, en medio de una creciente represión. Al contrario, el silencio es ensordecedor”, dijo Claver-Carone.

Decenas de miles de cubanos también continúan abandonando el país —ya sea por mar o en un peligroso viaje por tierra a través de los países latinoamericanos.

Algunos temen que la situación actual entre Estados Unidos y Cuba ponga fin a las políticas de migración preferentes para los cubanos, como la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos/pies mojados”, que permite a los cubanos que pisan suelo estadounidense permanecer en el país mientras que los interceptados en el mar son generalmente devueltos a la isla.

Hernández ve pocas posibilidades de que el estado preferencial para los cubanos sobreviva a la próxima presidencia —independientemente de quién gane.

El elevado número de inmigrantes cubanos indica que estos temen un cambio en la política de inmigración por parte de EEUU, y ven pocas esperanzas de que sus vidas cambiarán en la isla, dijo Hernández. “Creo que las cosas en Cuba han empeorado en el último año. Hay tanta incertidumbre. Otro éxodo —un gran éxodo— es mi preocupación ahora”.

Aún así, Saladrigas dijo que la reanudación de las relaciones diplomáticas “ha sido muy positiva en todo” —aunque tenía esperanzas de que se hubiera logrado más.

A pesar de su descontento por la velocidad de las reformas económicas cubanas, Saladrigas dijo que le da mucho crédito a Raúl Castro por forjar una nueva relación con los Estados Unidos.

“Creo que fue un paso audaz —y un movimiento no deseado por algunas élites políticas en Cuba”, dijo Saladrigas. “Mi hipótesis es que Raúl entendió claramente que este era un hueso muy duro que había que roer, y no se lo podía dejar a su sucesor”.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de julio de 2016, 11:20 a. m. with the headline "Un año después, avances y frustración en las relaciones EEUU-Cuba."

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