Militares de Guantánamo quieren visitar Cuba
Los soldados atrincherados detrás de la cerca de la Infantería de Marina de Estados Unidos y frente del campo minado colocado por Cuba quieren saber cuándo pueden visitar la otra parte, dijo el jefe de la base el viernes, para aclarar después que no será pronto.
“Me preguntan eso con mucha frecuencia. ¿Cuándo vamos a abrir la verja? Creo que la gente está entusiasmada por la perspectiva de eso”, dijo el capitán de la Marina David Culpepper, desde hace 13 meses jefe de la base, donde viven 6,000 personas.
Culpepper, ex piloto de cazas de combate F-18, dijo que se enteró que le iban a dar la jefatura de la b ase el mismo día que el presidente Barack Obama anunció que Estados Unidos reabriría su embajada en La Habana, un acontecimiento histórico que echó atrás decenios de hostilidades.
“Me pareció un buen presagio”, dijo, refiriéndose al momento. “Pero no ha sido así. La verja sigue cerrada, desafortunadamente. Creo que pasará algún tiempo antes de que se vuelva a abrir”.
Lo que no salió a relucir es que el presidente Raúl Castro ha dicho varias veces que la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de esta base de 45 millas cuadradas es un requisito indispensable para una verdadera normalización de las relaciones.
En la frontera de 17.4 millas que divide la base del territorio cubano, donde los marines desactivaron el campo minado estadounidense a finales de los años 90, no hay ninguna tensión particular. Los únicos disparos que se escuchan en las dos partes son sus polígonos de tiro, dijo Culpepper. Cada parte avisa a la otra los días en que hay prácticas de tiro, en reuniones mensuales “muy cordiales y positivas” entre Culpepper y un coronel cubano de la Brigada Fronteriza.
“El status quo está bien establecido. Nadie está tratando de cambiarlo”, dijo Culpepper. “Creo que todo el mundo está muy entusiasmado ante la perspectiva de que las relaciones entre los dos países van a mejorar y quieren que sea así”.
Los jefes militares cubanos se reúnen en un lugar que anteriormente era un camino que los trabajadores cubanos de la base usaban a diario para entrar y salir de la instalación. Las tensiones pusieron fin al tráfico en ambas direcciones durante los primeros años de la revolución, cuando Fidel Castro ordenó a Estados Unidos salir de la base, lo que no sucedió.
Ahora el portón es una popular atracción turística para los que visitan la base, desde donde miran al otro lado y reciben una corta lección de historia de un guía de los marines. Sin embargo, la mayoría se tome un selfie donde se ve un lema revolucionario que dice: “Cuba territorio libre de Américas”.
Para que el portón se abra y los militares estadounidenses puedan visitar Santiago de Cuba, que está a una hora de camino, Culpepper dijo que Estados Unidos necesitaría llegar a un acuerdo militar con Cuba.
Incluso con buenas relaciones diplomáticas, “todavía falta para que lleguemos al punto de establecer un acuerdo militar con Cuba. Creo que pasarán un par de años antes de que los soldados estadounidenses puedan visitar el territorio cubano”.
Mientras tanto, siguen llegando migrantes cubanos, por lo general de manos del Servicio Guardacostas después de interceptarlos tratando de llegar a la Florida. Un cubano llegó nadando hace solo una semana y estuvo una semana en la base antes de aparentemente cambiar de opinión. Regresó hace poco, dijo Culpepper, mediante un sistema establecidos por los dos países.
Culpepper también aclaró un misterio sobre una empleada que contrajo el virus del Zika y que funcionarios de la Marina dijeron que no presentaba síntomas.
La base informó del caso hace una semana, más de 15 días después que la mujer regresó de un viaje a Jamaica y se presentó en el hospital “quejándose de cansancio y dolor en las articulaciones”, dijo Culpeppper. “El médico reconoció de inmediato que eran síntomas del Zika”.
Entonces le tomaron una muestra de sangre y la enviaron a analizar, pero para cuando los resultados estuvieron listos, algo que demoró dos semanas, la mujer ya no presentaba síntomas, dijo Culpepper.
Culpepper dijo que las medidas de control de mosquitos han sido muy efectivas en la base, donde no se ha encontrado ningún mosquito portador del virus. En la base se fumiga para matar mosquitos adultos y se usa otro insecticida contra las larvas, dijo. También recogen muestras de mosquitos y cuando identifican hembras las hacen analizar.
El ex instructor de vuelo también dijo:
▪ La cárcel de la base, a donde llevan los que infringen la ley en la instalación, está vacía desde que hizo cargo de la base en abril del 2015. En ese momento, el centro de detención del Pentágono, que no está bajo su mando, tenía 122 detenidos sospechosos de terroristas. Cuando habló el viernes, en un hangar no muy lejos de la sala del tribunal, en el centro de detención había 76 reos, 10 de ellos acuados de algún delito.
▪ Culpepper, graduado en 1992 de la Academia naval, y quien como piloto se identifica como “Chili”, dijo que trata de mantener sus horas de vuelo pilotando el bimotor C-12 de la base una vez al mes. Al preguntársele si le parecía un avión pequeño e incómodo, respondió: “Es un buen avión, pero en comparación es muy lento”.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de julio de 2016, 0:37 p. m. with the headline "Militares de Guantánamo quieren visitar Cuba."