Cuba

Cuba niega estar negociando con EEUU sobre compensaciones

En esta foto de archivo Carolyn Chester muestra certificados de acciones de la Compañía Telefónica de Cuba que fue confiscada por el gobierno de Castro hace décadas.
En esta foto de archivo Carolyn Chester muestra certificados de acciones de la Compañía Telefónica de Cuba que fue confiscada por el gobierno de Castro hace décadas. AP

Un funcionario cubano negó que la reciente reunión con representantes de Estados Unidos en Washington para discutir sobre reclamaciones pendientes pudiera entenderse como una negociación, lo que ha levantado dudas sobre la disposición del gobierno cubano de solucionar este tema a corto o mediano plazo.

En una teleconferencia la semana pasada, una funcionaria de alto rango del Departamento de Estado se refirió al progreso en las negociaciones y aseguró que pese al “intervalo de tiempo” que pasó entre la primera y la segunda reunión (casi nueve meses ), “ya estamos en nuestra segunda reunión” y “estamos teniendo discusiones muy sustanciales”.

Pero la versión pública de la delegación cubana difiere de esta narrativa.

Durante una conferencia de prensa en La Habana el lunes, el vicecanciller Abelardo Moreno aseguró que “no estamos negociando todavía, vamos a partir de ahí. Nosotros estamos ahora en conversaciones informativas”, según una transcripción publicada por el sitio digital Cubadebate.

El funcionario admitió dijo que la parte estadounidense ha “planteado la necesidad de resolver el tema en la brevedad posible, pero...estas van a ser negociaciones sumamente complejas desde todo punto de vista, y hay que seguir los tiempos adecuados. O sea, no podemos forzar los tiempos antes de llegar a una conclusión”, subrayó.

Para el abogado Jason Poblete, especialista en reclamaciones y abogado de la firma PobleteTamargo LLP, aunque las declaraciones no sorprenden y son típicas en las negociaciones (“Sí hay una negociación pues ellos están sentados a la mesa y conversando sobre el tema”, comenta), evidencian una estrategia de dilatación del proceso.

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“Estas declaraciones muestran que no están interesados en encontrar una solución y es una táctica para dilatar el tiempo” de las negociaciones, opinó. A su juicio, el gobierno cubano estaría intentando esperar para ver si el nuevo presidente electo en noviembre, “les puede ofrecer algo mejor”, además de mantener el status quo hasta ver qué sucede en el 2018, cuando Raúl Castro anunció que dejaría la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros.

Este podría ser un error de cálculo, sugiere John Kavulich, director del US-Cuba Trade and Economic Council, quien cree que el gobierno cubano “nunca tendrá un interlocutor más complaciente que el que encuentra en la administración de Obama, para la cual la República de Cuba es un componente visceral en la construcción de un legado”.

Las declaraciones del funcionario cubano, no obstante, estarían enviando “un mensaje indirecto de que no les interesa resolver esto. Especulo que quizá esperan conseguir que eliminen las sanciones antes de pagar” las compensaciones, subrayó Poblete.

Según la funcionaria del Departamento de Estado, entre las reclamaciones que habían sido discutidas se encontraban unos $1,900 millones (unos $8,000 millones con intereses) por propiedades confiscadas a ciudadanos estadounidenses y certificadas por la Comisión de Liquidación de Reclamaciones en el Exterior (FCSC, por su sigla en inglés); compensaciones adjudicadas en cortes estatales y federales por un valor aproximado de $2,200 millones y otros $200 millones por intereses mineros del gobierno de EEUU en la isla.

Cuba, por su parte, pide unos $300 mil millones en dos demandas por daños económicos y humanos causados por el embargo y el gobierno estadounidense.

La funcionaria afirmó que no había “nada en esta negociación que fuera diferente con respecto a nuestra experiencia al tratar con otros países sobre reclamaciones” y que creía que ambos lados “estaban comprometidos con tratar de resolver esto de una manera mutuamente satisfactoria”.

Pero el funcionario cubano condicionó el pago de las compensaciones al tema del embargo.

“La solución del tema de las compensaciones...obviamente, tiene un vínculo directo con el bloqueo. Creo que todos ustedes saben que la normalización de las relaciones entre ambos países será muy difícil, para no decir imposible, mientras que siga vigente el bloqueo contra Cuba”, declaró a la prensa.

La parte estadounidense ha valorado la firma de un acuerdo bilateral con un pago global único para resolver el tema, pero ante una pregunta sobre si el gobierno cubano aceptaría esto, Moreno afirmó que las demandas cubanas no eran negociables.

“Las demandas del pueblo cubano tuvieron sentencia ante los tribunales, y las demandas no se negocian...No puedo decir, ‘Cuba reclamó en su demanda — que fue aprobada por un tribunal y sobre el cual hubo una sentencia —, equis cantidad de dinero, ahora nosotros vamos a cambiar para esta otra cantidad’. No, esas son decisiones judiciales que tienen que ser cumplidas por los personeros del gobierno de nuestro país”.

Como sucedió con la primera reunión en diciembre del 2015, en esta ocasión las partes tampoco pudieron acordar la fecha del próximo encuentro.

Kavulich cree que el reto principal para el gobierno cubano radica en reconocer que no recibirá reparaciones económicas específicas por esas demandas.

“Los negociadores tendrán que preguntarse si la imaginería asociada a buscar lo que no van a obtener es más importante para los 11.3 millones de ciudadanos de la República de Cuba, que quitar un impedimento significativo para los cambios en las regulaciones y las leyes en Estados Unidos y que los beneficios multilaterales inmediatos resultantes”.

Poblete está de acuerdo: “Si los cubanos estuvieran interesados en que les quiten las sanciones, pagarían las reclamaciones, lo que ayudaría a los grupos en Washington que abogan por eliminar las sanciones, al eliminar un fuerte argumento en contra”, opinó.

The government of the Republic of Cuba will never have a more compliant negotiating partner than it does in the Obama Administration for whom the Republic of Cuba is a visceral component of a legacy construct. The challenge will be for the government of the Republic of Cuba to recognize there will be no specific monetary reparations to offset for their potentially US$121 billion to US$800 billion in claims against the United States. The negotiators will need to ask whether the imagery of seeking what will not be given is more important for the 11.3 million citizens of the Republic of Cuba than removing a significant impediment to further United States regulatory change and statutory change; and the immediate resulting multilateral benefits.

Kavulich ha cuestionado también hasta qué punto es prioritario este tema para la actual Administración.

“Dos reuniones en 599 días; no hay más reuniones programadas y la administración de Obama termina en 170 días. Y esto se define como una alta prioridad de la Administración de Obama. Los poseedores de reclamaciones certificadas han estado preocupados y ahora se amplía esa preocupación”, señaló.

“Los reclamantes certificados no han visto el esfuerzo que se merecen; el legado no se construye centrándose en lo que es relativamente fácil, sino en lo que es difícil”, añadió.

Two meetings in 599 days; no further meetings scheduled and Obama Administration ends in 175 days... And this is defined as a high priority of the Obama Administration. The certified claimants have been concerned and now that concern is magnified.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2016, 5:29 p. m. with the headline "Cuba niega estar negociando con EEUU sobre compensaciones."

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