ONU nombra experto en derechos humanos independiente para Haití. Es un rostro conocido
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, designó el miércoles a William O’Neill experto en derechos humanos para Haití.
O’Neill es un ciudadano estadounidense que anteriormente dirigió el Departamento Jurídico de la Misión de Naciones Unidas/Organización de los Estados Americanos en Haití y ayudó a establecer la Policía Nacional de Haití en 1995. En su función, asesoró sobre el reclutamiento, las pruebas y la capacitación de la nueva fuerza policial, participó en la creación de la Escuela para Jueces y colaboró estrechamente con organizaciones haitianas de derechos humanos para ayudar a capacitar a sus observadores de derechos humanos.
Es abogado especializado en derecho humanitario, derechos humanos y refugiados. Se centra especialmente en el establecimiento y mantenimiento del Estado de Derecho en situaciones posteriores a conflictos.
El nombramiento de O’Neill fue a petición del Consejo de Derechos Humanos de la ONU debido a la intensificación de la violencia de las pandillas que asola al país, amenaza los medios de subsistencia y empuja al hambre a la mitad de los 12 millones de habitantes de Haití. El nombramiento es por un período renovable de un año.
Han pasado seis años desde la última vez que Haití tuvo un observador de derechos humanos independiente de la ONU. El último fue Gustavo Gallón, que terminó su mandato en 2017 después que el gobierno de Jovenel Moïse optó por no renovar la supervisión. Antes de Gallón, el cargo lo ocupó Michel Forst, quien a su salida en 2013 publicó una carta abierta en la que criticaba al gobierno haitiano por sus continuas detenciones arbitrarias e ilegales, amenazas a periodistas e injerencias en la justicia.
Crítico abierto de los abusos a los derechos humanos en Haití, O’Neill conoce bien el país y su currículo se extiende a otras regiones en conflicto. Entre otras cosas, ha sido asesor principal de derechos humanos de la Misión de la ONU en Kosovo y jefe de la Operación de la ONU en el terreno en Ruanda. También ha trabajado en la reforma judicial, policial y penitenciaria en Burundi, Liberia, Sierra Leona, Sudán del Sur, Timor Oriental, Nepal y Bosnia-Herzegovina.
En su más reciente informe sobre derechos humanos, el Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que, aunque la violencia de las pandillas se mantiene en el área metropolitana de Puerto Príncipe, hay otros problemas “significativos” de derechos humanos en Haití, como informes creíbles de homicidios arbitrarios; tortura y tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes por parte de agentes del gobierno; graves problemas con la independencia del poder judicial y corrupción, así como graves abusos, incluidas muertes o daños generalizados a civiles, desapariciones forzadas o secuestros, tortura y abusos físicos.
El Departamento de Estado también señaló la incapacidad de los haitianos para cambiar su gobierno pacíficamente a través de elecciones libres y justas; la grave corrupción del gobierno; la falta de investigación y rendición de cuentas por la violencia de género, y las barreras sustanciales para acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva, entre otros asuntos.
“El gobierno rara vez tomó medidas para identificar, procesar y castigar a los funcionarios del gobierno y de las fuerzas de seguridad que cometieron abusos o participaron en actos de corrupción, y los grupos de la sociedad civil denunciaron impunidad generalizada en relación con estos actos”, indicó el informe.
El informe también señala varios casos de homicidios arbitrarios cometidos por la Policía. La Oficina Integrada de la ONU en Haití informó que entre junio y septiembre de 2022 murieron 51 personas durante operaciones policiales. El inspector general de la Policía Nacional de Haití recibió 429 denuncias de enero a agosto del año pasado, incluidos cuatro casos de presuntas ejecuciones sumarias. El seguimiento de estos casos incluyó respuestas tanto administrativas como judiciales, como suspensiones, incautación de armas y capacitación.
Como parte de su misión, O’Neill se encargará de supervisar la situación de los derechos humanos en Haití. Se le ha pedido que preste especial atención a la situación de los niños y la trata de seres humanos, que también se destacan en el informe del Departamento de Estado. También proporcionará asesoramiento y asistencia técnica al gobierno haitiano, a las instituciones nacionales de derechos humanos y a las organizaciones de la sociedad civil, y los ayudará en sus esfuerzos por garantizar el respeto de los derechos humanos, según el Consejo.
También se ha encargado a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos que proporcione al gobierno haitiano asistencia técnica y apoyo para la promoción y protección de los derechos humanos, en concreto para el poder judicial, las fuerzas de seguridad y la administración penitenciaria de Haití.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2023, 0:20 p. m..