La represión no enfría la calle: resumen de la protesta contra Maduro el 20 de abril
Pese a que las fuerzas represivas del gobierno de Nicolás Maduro han sacado buena parte de su arsenal a la vista pública, las calles en las principales ciudades de Venezuela no dan señales de enfriarse.
Los manifestantes se dispersan momentáneamente en una parte para reunirse en otro sitio y continuar con la protesta –que ya va a entrar en su quinto día este viernes– bajo una lluvia de balas de goma, densas nubes de gases lacrimógenos y el asalto contra grupos de civiles de vehículos blindados y motos con agentes del gobierno armados.
“No me importa tragar gas, no me importa morir, pero tenemos que salir de esta mierda de gobierno asesino y represor”, dijo a la AFP Natasha Borges, de 17 años, en medio del caos.
Miles de manifestantes venezolanos enfrentaron el jueves a los agentes antimotines del régimen de Nicolás Maduro en un fuerte cruce de bombas lacrimógenas, piedras y cócteles molotov en Caracas, que marcó el más reciente episodio de las protestas contra el rompimiento del hilo constitucional en el país sudamericano.
Un camión de la militarizada Guardia Nacional lanzó una batería de gases a los manifestantes en los sectores de Chacaíto y El Rosal, en vías de acceso a la estratégica autopista Francisco Fajardo, tras acudir en refuerzo de la policía y hacerlos retroceder, apoyados por blindados y camiones que tiran chorros de agua.
Miles de manifestantes, aunque en menor número que el miércoles, se concentraron el jueves en los mismos 26 puntos de Caracas donde lo hicieron la víspera para intentar llegar a la Defensoría del Pueblo para pedir que esta institución respalde la iniciativa del Parlamento para remover a siete magistrados del Supremo, a los que acusan de llevar a cabo un golpe de estado a la Constitución.
Contingentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) dispersaron las concentraciones en el este y el oeste de Caracas con gases lacrimógenos y perdigones de goma.
Un grupo de jóvenes manifestantes, con los rostros cubiertos con pañuelos y capuchas, se mantenía lanzando cocteles molotov y piedras, mientras un helicóptero de la policía sobrevolaba la zona. Barricadas de basura eran quemadas en distintos puntos y algunos destrozaron una valla publicitaria para usar los restos de trinchera.
“Libertad”, pero también insultos, como “malditos” y “cobardes”, les gritaban a los efectivos policiales, protegidos con chalecos, cascos y escudos antimotines.
Desde primera hora de la mañana, con tanquetas y barreras metálicas, contingentes de policías y militares fueron desplegados en vías importantes de Caracas, donde el miércoles hubo disturbios.
En esa jornada murieron un adolescente de 17 años en Caracas y una joven de 23 en San Cristóbal (fronteriza con Colombia) y un militar en las afueras de la capital. También hubo saqueos en El Paraíso, oeste de la capital, por lo que algunos comercios no abrieron este jueves.
Los manifestantes opositores, que exigen elecciones generales, no han logrado llegar al centro de Caracas, bastión del chavismo, donde Maduro encabezó el miércoles una masiva concentración de sus seguidores.
Pese a la violencia, para no bajar la presión, los opositores volvieron a la calle. Más temprano, en Santa Mónica y El Paraíso, las fuerzas de seguridad dispersaron en acciones rápidas pequeñas concentraciones de manifestantes, pero no lograron contener la marcha.
“Cansancio hay, pero tenemos que echarle bolas (ponerle coraje). Yo estoy dispuesto a salir a la calle todos los días si hace falta”, declaró a la AFP Aquiles Aldazoro, un universitario de 22 años, con una pancarta en que se leía: “El que no se mueve, no escucha el ruido de sus cadenas”.
Según la ONG Foro Penal, además de las víctimas mortales, decenas resultaron heridos y suman más de 500 detenidos en total con las marchas anteriores.
“Mientras más fuertes sean las protestas, más fuerte será la represión”, auguró el analista Diego Moya-Ocampos, del centro IHS Markit Country Risk (Londres).
La Unión Europea condenó los actos de violencia y llamó a una “desescalada” del conflicto. Amnistía Internacional alertó por la “represión” y el presidente argentino Mauricio Macri lamentó “que no se haya atendido el pedido de la región de garantizar” marchas pacíficas.
“Instamos a gestos concretos de todas las partes para reducir la polarización”, llamó el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.
La ola de protesta se desató el 1 de abril, tras sentencias del máximo tribunal electoral, que retiró la inmunidad a los diputados y se adjudicó las funciones del Parlamento, único poder público controlado por la oposición.
Maduro, a quien la oposición acusa de hundir al país en una de las peores crisis económica y política de su historia, asegura que las protestas buscan derrocarlo con el apoyo de Estados Unidos y llevar a una intervención militar contra Venezuela.
Su aliado, el mandatario boliviano Evo Morales lo secundó, acusando a Washington de planear el derrocamiento de Maduro, cuyo mandato termina en el 2019.
Maduro dice querer pronto elecciones para derrotar a la oposición. Las de gobernadores debieron realizarse en el 2016, pero fueron suspendidas y aún no tienen fecha. Las de alcalde están pautadas para este año y las presidenciales para diciembre del 2018.
Según las encuestas, siete de cada diez venezolanos reprueban el gobierno, asfixiados por la crisis económica, con una severa escasez de alimentos y medicinas, y una inflación –la más alta del mundo– que el FMI estima en 720.5 por ciento este año.
“La estrategia del gobierno parece ser mantenerse en el poder a costa de lo que sea y evitar que haya elecciones, porque la crisis lo hizo bastante impopular”, opinó Moya-Ocampos.
La oposición afirma que a Maduro lo sostiene el apoyo de la cúpula de la Fuerza Armada, a la que le dio enorme poder económico y militar y que le ha ratificado “lealtad incondicional”.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de abril de 2017, 7:55 p. m. with the headline "La represión no enfría la calle: resumen de la protesta contra Maduro el 20 de abril."