Venezuela

Millones se suman al paro general convocado por la oposición venezolana

Un opositor enmascarado se sienta en medio de una avenida desierta y llena de escombros en Caracas el jueves. La huelga general convocada contra la Constituyente paralizó la mayor parte del país.
Un opositor enmascarado se sienta en medio de una avenida desierta y llena de escombros en Caracas el jueves. La huelga general convocada contra la Constituyente paralizó la mayor parte del país. AFP/Getty Images

Millones de venezolanos permanecieron en sus casas el jueves, apegándose a un paro general de 24 horas convocado por la oposición que paralizó vastos sectores de las principales ciudades del país.

La jornada de protesta derivó en algunas situaciones de violencia en las que al menos un manifestante perdió la vida.

El Ministerio Público reportó el fallecimiento de Ronney Eloy Tejera, de 24 años, durante un incidente en que se utilizó arma de fuego cuando un grupo protestaba en un municipio en el estado central de Miranda. La muerte del joven eleva a 94 el número de fallecidos desde que comenzaron las protestas antigubernamentales hace más de tres meses en la nación petrolera agobiada por una profunda crisis económica.

El paro forma parte de una cadena de actividades convocadas por la oposición para detener los planes del régimen de Nicolás Maduro por perpetuarse en el poder a través de una Asamblea Constituyente. El domingo, más de 7.6 millones de venezolanos se pronunciaron en contra de esa propuesta del gobernante bolivariano en una consulta popular.

“Aquí todo está cerrado, hermano. Solo abrió el gafo (tonto) de aquella farmacia. Desde hoy hay que trancar y trancar hasta que esto caiga”, dijo un joven de 22 años, con un escudo de madera que decía “Maduro dictador”, en declaraciones transmitidas por la agencia AFP.

La calle que taponaba el joven en Chacao, bastión opositor, estaba llena de basura y piedras, y algunas alcantarillas fueron levantadas para que los vehículos no pudieran pasar.

Cerca de allí, un puñado de jóvenes, con botellas de gasolina en el piso para fabricar cocteles molotov, se divertía colgándole objetos a lo que fue un árbol de Navidad: le pusieron el escudo, un casco y la bandera de Venezuela como capucha.

El paro –que busca escalar la presión contra Maduro y llamaba a los ciudadanos a cerrar su calle– tuvo un cumplimiento masivo en el este de la ciudad, un bastión opositor que despertó hoy con zonas enteras convertidas en territorios fantasma, y tuvo una repercusión desigual en el oeste popular, de más tradición chavista.

Alcantarillas levantadas, alambres bien tensos y atados en los extremos, muebles descartados, basura y ramas de árbol servían para bloquear vías en la parte oriental de Caracas, al que decenas de jóvenes encapuchados de la llamada “resistencia” al Gobierno impedían amenazantes el paso desde la autopista sin más excepción que las ambulancias.

A poca distancia, en varios puntos y ya dentro de la autopista, contingentes de la policía militarizada, la Guardia Nacional (GN), esperaban agrupados, listos para actuar si los manifestantes se decidían a cortar la principal arteria de Caracas.

A la altura del sector Las Mercedes, sobre la conmoción de las calles llenas de basura y destrozos, el viento agitaba una sábana escrita en letras negras: “Valdrá la pena”.

Otra pintada en una pared llamaba sugestivamente a la protesta: “Tenemos hambre, ¿y tú?”.

Maduro, quien se resiste a echar atrás en su plan constituyente e incluso desafía a las amenazas de sanciones formuladas por el gobierno de Estados Unidos, acusó a la oposición de intentar “sabotear la vida económica del país” y señaló en un encuentro con seguidores que supuestos manifestantes atacaron la sede de la estatal Venezolana de Televisión, al este de la capital, y quemaron un pequeño módulo público.

El incidente se produjo a media mañana, cuando manifestantes opositores, que mantenían bloqueada unas vías cercanas al canal estatal, se enfrentaron con piedras a las fuerzas de seguridad y empleados de la televisora, relató Maritza García, una estudiante universitaria de 21 años y quien participa en la protesta.

García dijo que, en medio de la refriega, cayó una bomba lacrimógena en el módulo público, lo que ocasionó el incendio en esa instalación. Varias decenas de guardias nacionales y policías se presentaron en el lugar y lanzaron bombas lacrimógenas y balas de goma para dispersar a los manifestantes.

En el centro, más de la mitad de los comercios tenía las persianas bajadas. Los vehículos circulaban con holgura y los grupos más numerosos en las aceras eran los jubilados que hacían cola para cobrar la pensión en los bancos.

Un panorama parecido se vivía en San Martín, ya en el oeste, que en su día se entregó con entusiasmo a la Revolución chavista. Varios vecinos entrevistados por EFE se mostraron en desacuerdo con la huelga.

Solo algunos negocios de comida, tiendas de ropa y bancos funcionaron. Las personas caminaban por el medio de las principales avenidas como si estuvieran en un parque, porque los autobuses del transporte público no operaron.

En El Silencio y La Candelaria, también en el centro, cerró una mayor cantidad de locales. Meiglimar Torres, vendedora callejera de pan, comentó que aunque en La Candelaria casi todo estaba cerrado, decidió trabajar.

“Si no trabajo hoy, no como. La situación está difícil, sí, pero estos paros y estas guarimbas (protestas violentas) solo le hacen una maldad a la gente. Así no se va a solucionar nada”, expresó.

Maduro se declaró triunfante frente a la huelga, señalando que los sectores estratégicos de la economía, como el petrolero, se hallaban operativos.

Sin embargo, el líder opositor Henrique Capriles aseguró lo contrario: “la gente que trabaja decidió pararse contra el fraude constitucional. Pareciera primero de enero en gran parte del país”, dijo a través de Periscope, mientras caminaba por el este de Caracas.

El cumplimiento del paro cívico de 24 horas fue parcial en el interior del país, donde algunos comercios permanecen cerrados y las calles desiertas, según informaron diputados de la plataforma Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

En el occidental estado de Zulia, el segundo en importancia en el país petrolero, “la gente respondió al llamado” opositor “de forma voluntaria, pacífica y ordenada”, señaló el legislador Wilmer Barrientos en sus redes sociales.

Barrientos difundió una imagen de la capital zuliana, Maracaibo, donde se apreciaban establecimientos cerrados y avenidas solitarias.

Con todo, la empresa más importante del país, Petróleos de Venezuela (PDVSA), informó que los trabajadores de la estatal en la fronteriza entidad acudieron a sus puestos de trabajo.

Entretanto, en el estado de Aragua, en el centro norte del país, manifestantes opositores bloquearon algunas avenidas y cortaron calles del municipio Mario Briceño Iragorry.

De igual forma se acató el llamado en el estado de Mérida, también en el occidente de la nación, donde los opositores cortaron vías para “rescatar” la “dignidad nacional”, de acuerdo con el diputado opositor Williams Dávila.

“Mérida se niega a la constituyente y se tranca la ciudad con un paro cívico nacional democrático”, señaló Dávila en Twitter.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de julio de 2017, 7:41 p. m. with the headline "Millones se suman al paro general convocado por la oposición venezolana."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA