Encabezada por capo de la droga, negociación para evitar default en Venezuela parece condenada al fracaso
Encabezadas por un presunto capo de la droga y obstaculizadas por las sanciones de Estados Unidos, las negociaciones de reestructuración de la deuda externa de Venezuela, programadas para la próxima semana en Caracas, parecen destinadas al fracaso, dijeron analistas.
Y la situación es tan obvia, que algunos analistas se preguntan si ése no era el plan del régimen de Nicolás Maduro desde el principio.
Son pocos los inversionistas estadounidenses – quienes poseen al menos el 60 por ciento de los bonos venezolanos- los que tienen previsto presentarse el lunes para la reunión convocada por el sancionado vicepresidente Tareck El Aissami, pese a que buscan información desesperadamente sobre los planes del gobierno en medio de preocupaciones de que el país esté a punto de incumplir con su enorme deuda externa.
“Por la manera que están siendo planteadas, las posibilidades de éxito que tienen son casi nulas”, dijo el socio gerente de Caracas Capital, Russell M. Dallen, sobre las conversaciones en Caracas. “Es casi como si el gobierno las hubiera diseñado buscando una excusa para fracasar”.
Dallen y otros analistas temen que la convocatoria a negociar es una señal de que Venezuela se apresta a incumplir con sus masivas obligaciones, estimadas en $180,000 millones, percepción que ganó fuerza en los mercados luego que Maduro anunciara la semana pasada que había decretado “el refinanciamiento y una reestructuración de la
Maduro no pronunció la palabra default en su discurso, pero muchos interpretaron que eso era precisamente lo que estaba anunciando dado que las sanciones introducidas por la administración de Donald Trump prohíben a los inversionistas estadounidenses comprar bonos venezolanos recién emitidos, lo cual imposibilitaría cualquier participación voluntaria de ellos en una operación de canje de deuda, explicó Dallen.
Pero es el nombramiento de El Aissami como el hombre a cargo de la reestructuración de la deuda lo que realmente amenaza con matar el proceso antes de que nazca.
El vicepresidente venezolano fue sancionado en febrero por el Departamento de Estado, que acusó a El Aissami de “jugar un papel importante en el narcotráfico internacional”.
Al menos $500 millones de sus activos han sido incautados y los inversionistas estadounidenses no pueden ni siquiera reunirse con él, y mucho menos llegar a algún tipo de acuerdo que lleve su firma.
“No tengo claro en qué estaban pensando [cuando convocaron la reunión] ... Quizás no han entendido cuáles son las mayores ramificaciones o cómo funciona la reestructuración y cuáles son los mecanismos”, dijo Stuart Culverhouse, economista jefe y jefe de investigación global del banco de inversión Exotix Capital.
“Incluso los bancos de inversión tendrían que andar con cuidado dadas las sanciones estadounidenses, en términos de brindar asesoramiento al tratar con individuos particulares que pueden estar en la lista de sanciones. Esto sería muy complicado “, dijo Culverhouse desde Londres.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos está de acuerdo.
En un anuncio emitido el miércoles, el Departamento del Tesoro advirtió a los tenedores de bonos sobre los riesgos que enfrentarían de sentarse a negociar con El Aissami, o con el negociador principal del régimen venezolano Simón Zerpa, quien también enfrenta sanciones de Estados Unidos por presunta corrupción.
La participación de inversionistas estadounidenses en esas conversaciones sería “problemática” y “podría dar lugar a duras penas”, advirtió el departamento.
Los inversionistas son convocados a Caracas en medio de crecientes dudas sobre la capacidad del país de seguir cumpliendo con sus obligaciones dado el caótico estado de sus finanzas.
En una nueva señal de esta situación, la estatal Electricidad de Caracas (EDC) fue oficialmente declarada en default el viernes por su fiduciario, Wilmington Trust, después que el período de gracia de 30 días de su vencido pago de $27.6 millones llegó a su fin.
Los inversores habían estado esperando para ver qué pasaba con el pequeño bono de EDC, creyendo que podría ser una señal temprana de mayores problemas.
Aun cuando la necesidad de reestructurar parece impostergable, el proceso para lograrlo luce como una batalla cuesta arriba.
Diego Moya-Ocampos, analista senior para las Américas del grupo de investigación económica con sede en Londres IHS Markit, dijo que deben ocurrir tres cosas para que cualquier proceso de reestructuración de deuda tenga posibilidades de éxito.
Primero, debe ser acompañado por un plan creíble de reestructuración económica, lo que en esencia eliminaría las políticas socialistas que se han implementado desde 1999. Eso es algo que el régimen de Maduro no ha dado indicios de que esté dispuesto a hacer, dijo Moya-Ocampos.
En segundo lugar, cualquier acuerdo de reestructuración debe ser aprobado por la Asamblea Nacional controlada por la oposición, lo que también parece muy poco probable, dijo.
Y en tercer lugar, los negociadores deben cerciorarse de que las sanciones estadounidenses dejen suficiente espacio de maniobra para que la reestructuración pueda llevarse a cabo, agregó.
La percepción de que las negociaciones parecen haber sido diseñadas con el propósito específico de que fracasen, ha estado alimentando distintas teorías sobre las que podrían ser las verdaderas intenciones del régimen al convocarlas.
Una de las teorías es que el gobierno efectivamente piensa declararse en default y quiere culpar al gobierno estadounidense por la medida, por lo que utilizaría los fondos que dejaría de destinar al servicio de la deuda para seguir manteniéndose en el poder, dijo Moya-Ocampos.
Pero los mercados tampoco descartan la posibilidad de que el anuncio se trate en realidad de una falsa señal brindada para tumbar los precios de la deuda, como Ecuador hizo en el 2009, para luego salir a comprar los bonos masivamente a precios de gallina flaca, explicó el economista venezolano Alexander Guerrero.
Si esa es la intención, entonces “el régimen estaría buscando tumbar los precios para beneficiar unos fondos de amigos de Maduro, para eventualmente favorecer gente suya, a aliados y testaferros para que compren bonos baratos que él realmente va a pagar al 100% de su valor facial”, dijo Guerrero.
Sin embargo, el tamaño de la deuda venezolana hace que la idea sea difícil de tomar en serio. “Se desconoce si Venezuela alguna vez estará en condiciones de pagar la totalidad de su deuda a su valor nominal”, dijo.
Una tercera posibilidad discutida en círculos venezolanos es que el régimen está siguiendo una estrategia que en esencia busca crear un mayor caos económico al declarar el default, para luego utilizar esa situación como excusa para imponer mayores controles políticos y terminar de estatizar la economía, siguiendo los pasos del régimen castrista en Cuba en la década de los sesenta.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2017, 1:30 p. m. with the headline "Encabezada por capo de la droga, negociación para evitar default en Venezuela parece condenada al fracaso."