Venezuela

Uno tiene apoyo, el otro el poder: ¿qué pasará en Venezuela con dos presidentes?

Juan Guaidó, el recién reconocido presidente interino de Venezuela, pasó su segundo día en el cargo virtualmente fuera de los ojos de público, pero alentó al mundo apoyarlo en Twitter y por teléfono. Mientras tanto, su rival, el ahora llamado presidente “ilegítimo” Nicolás Maduro, quien dice ser el verdadero presidente, recibió el respaldo de las fuerzas armadas y la Corte Suprema de Justicia, y prometió “no renunciar nunca”.

Lo que parece claro es que Venezuela un empantanamiento político que pondrá a prueba a la comunidad internacional. Guaidó tiene apoyo pero no poder real, y Maduro tiene poder pero no apoyo. Los dos hombres verán en los próximos días cuánta fuerza poseen, en momentos que la comunidad internacional decide cómo hacer frente a la situación en el país.

El primer enfrentamiento pudiera ocurrir tan pronto como el domingo en la embajada de Estados Unidos en Caracas. Poco después que Washington reconoció a Guaidó como presidente, Maduro rompió relaciones y ordenó a todo el personal diplomático estadounidense abandonar el país en 72 horas.

Peo Guaidó emitió su propia directiva y el secretario de Estado Mike Pompeo dice que los diplomáticos se quedarán.

“Nicolás Maduro se puso él mismo la soga al cuello”, dijo Ronal Rodríguez, jefe del Observatorio Venezolano, un grupo de estudios que forma parte de la Universidad del Rosario, en Colombia. “¿Es Maduro realmente capaz de mantener su promesa de expulsar a los diplomáticos estadounidenses? ¿Va a expulsar a los diplomáticos de todos los otros países que reconocieron a Guaidó? No veo cómo esto puede pasar”.

Para este jueves, más de 18 naciones habían reconocido explícitamente a Guaidó como presidente, entre ellas las mayores economías de las Américas, Estados Unidos y Canadá, y los dos principales vecinos de Venezuela, Brasil y Colombia.

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y ahora reconocido como presidente interino por muchos países, jura el cargo en Caracas el 23 de enero del 2019.
Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y ahora reconocido como presidente interino por muchos países, jura el cargo en Caracas el 23 de enero del 2019. FEDERICO PARRA AFP/Getty Images

Washington ha advertido de consecuencias funestas si Venezuela lesiona o usa la fuerza para expulsar a sus diplomáticos, pero Maduro no se ha echado atrás. En un acto público el jueves, reiteró la demanda y dio al personal estadounidense hasta el domingo para marcharse.

“¿Quiénes se creen que son?”, preguntó Maduro. “¿Creen que tienen una colonia en Venezuela donde pueden hacer lo que quieran?”

También dijo que cerraría la embajada y todos los consulados venezolanos en Estados Unidos.

En lo que toca a Guaidó, enfrentará una prueba crítica en febrero, cuando prometió abrir “corredores humanitarios” para hacer llegar los muy necesitados alimentos y medicinas desde países vecinos. El jueves, Pompeo dijo que Estados Unidos donará $20 millones en asistencia a ese esfuerzo.

Pero no está nada claro cómo Guaidó hará llegar esa asistencia al pueblo sin la aprobación y la ayuda de la Guardia Nacional Bolivariana, que controla las fronteras.

A pesar de que la oposición espera que algunas facciones en las fuerzas armadas pudieran apoyar a Guaidó, hasta el momento no hay ninguna señal clara de eso. El jueves, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, acompañado del alto mando de las fuerzas armadas, confirmó su apoyo a Maduro y acusó a Washington de coquetear con una guerra civil al tratar de instalar un “títere” en el poder.

Si Guaidó quiere cumplir su promesa de los corredores humanitarios, quizás tenga que depender de soldados extranjeros, dejando a sus aliados internacionales abiertos a la acusación de que participan en una invasión militar.

El asunto de los corredores pudiera mostrar exactamente hasta dónde la comunidad internacional está dispuesta a llegar para apoyar las alegaciones de legitimidad de Guaidó, dijo Eric Farnsworth, de Americas Society / Council of the Americas.

“Si el gobierno de Maduro desea reprimir a Guaidó o tomar medidas para restarle legitimidad, entonces qué hará la comunidad internacional”, preguntó.

Maduro alega que ganó el 68 por ciento de los votos en mayo del 2018, lo que le dio el derecho a gobernar hasta el 2025. Pero Washington y otras capitales dicen que los comicios fueron fraudulentos, que Maduro es un presidente ilegítimo y que la Constitución de Venezuela exige que Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional, sea el presidente en funciones.

Y Washington ha expresado repetidas veces que “todas las opciones están sobre la mesa” para hacer realidad la transición. El jueves, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, dijo que Estados Unidos tomará medidas contra las finanzas de Maduro.

“Nos estamos concentrando en desconectar al régimen ilegal de Maduro de sus fuentes de ingresos”, dijo. “Creemos que, a tenor con nuestro reconocimiento de Juan Guaidó como el presidente interino constitucional de Venezuela, que esos ingresos deben ir al gobierno legítimo”.

A pesar de la retórica caldeada y las sanciones que Washington ya ha impuesto, Estados Unidos todavía es el mayor mercado del petróleo venezolano, y pagó en el 2016 a la petrolera estatal PDVSA más de $8,000 millones. Una de las ideas que se discuten en el Capitolio es desviar ese dinero. En 1989, Estados Unidos usó un enfoque similar con el caudillo panameño Manuel Noriega y colocó dinero que debía pagar por el peaje en el Canal de Panamá en una cuenta en fideicomiso hasta que pudiera entregarse a su sucesor.

Pero no está claro si eso funcionaría con Venezuela, porque el país sencillamente pudiera dejar en enviar crudo a Estados Unidos, dijo David Moran, analista económico que fue viceministro de Finanzas de Venezuela de 1994 a 1996.

“Venezuela sencillamente no va a enviar petróleo para perderlo. Eso no es factible”, dijo.

Sin embargo, el mero acto de reconocer a Guaidó creará dificultades financieras para Maduro, agregó.

“La incertidumbre jurídica que el reconocimiento [de Guaidó’] crea significa que nadie va a hacer una inversión, digamos a 10 o 15 años en el país”, dijo Morán. Y aunque Maduro todavía tiene aliados internacionales, están perdiendo interés en un país que no está pagando deudas por valor de $10,000 millones y parece estar al punto del colapso, dijo.

“China no va a financiar el socialismo en Venezuela, y mucho menos Rusia o Turquía”, afirmó.

No está claro cuánto tiempo Venezuela puede funcionar con dos presidentes. Mucho dependerá de si Guaidó puede evitar que lo arresten o lo obliguen a exiliarse, como ha sucedido con muchos otros políticos opositores.

Farnsworth dijo que si Guaidó no tiene un plan firme para evadir a las autoridades y ejercer el poder “todo se pudiera complicar muy rápido”.

“A corto plazo va a haber un enredo”, dijo. “Nadie está sugiriendo que Maduro se va a ir a ninguna parte por su propia voluntad”.

Franco Ordoñez, corresponsal de McClatchy, contribuyó a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2019, 7:00 p. m. with the headline "Uno tiene apoyo, el otro el poder: ¿qué pasará en Venezuela con dos presidentes?."

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