Grupo de Lima condena a Maduro pero no impone sanciones
Los países integrantes del Grupo de Lima dijeron el lunes que llevarán a Nicolás Maduro ante el Tribunal Penal Internacional y que están más decididos que nunca a ver que se concrete una transición democrática en el país. Pero el influyente bloque no impuso nuevas sanciones ni dio otros pasos pudieran presionar más al régimen de Caracas después de semanas de agitación.
A la reunión del lunes del Grupo de Lima, su oncena, asistieron el vicepresidente Mike Pence y el presidente interino venezolano Juan Guaidó. Había expectativas de que el bloque, integrado en lo fundamental por países latinoamericanos, tomara una postura más fuerte después que el gobierno de Venezuela detuvo a la fuerza convoyes de ayuda internacional en la frontera con Colombia el fin de semana. El grupo condenó las acciones de Maduro y dijo que su compromiso con la transición democrática en ese país es ahora “irreversible”.
Pero el comunicado, leído por el canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo, probablemente desilusione a algunos en la oposición venezolana, que esperaban medidas más duras, y quizás incluso el reconocimiento tácito de que la diplomacia y las sanciones no son suficientes.
Anteriormente el mismo lunes, el vicepresidente Pence se dirigió al grupo y le pidió que embargaran activos petroleros venezolanos y los entregaran a representantes de Guaidó. También pidió a la región que revocara las visas a los funcionarios de Maduro. Aunque Colombia, Canadá y Panamá han impuesto sanciones, otros países de la región no lo han hecho.
“No podemos quedarnos cruzados de brazos en la lucha de Venezuela por la libertad”, dijo Pence.
Por otra parte, el grupo indicó que había recibido información creíble de que la vida de Guaidó está en peligro y advirtió al régimen de Maduro de que habría consecuencias serias si algo le pasa a Guaidó o su familia.
El canciller Holmes Trujillo dijo que “se responsabilizará [a Maduro] de cualquier acción violenta contra Guaidó, su esposa o cualquiera de sus familiares“. Agregó que cualquier acción de este tipo obligaría al Grupo de Lima “a responder colectivamente”.
Aunque el Grupo de Lima acordó reconocer a los representantes de Guaidó’ según los “procedimientos internos” de cada nación, en la declaración no se especificaron acciones concretas.
Estados Unidos ha impuesto sanciones a más de 50 funcionarios venezolanos, incluido Maduro. Y en enero Washington bloqueó en esencia las exportaciones petroleras venezolanas, canalizando la mayor parte de los ingresos petroleros a cuentas en fideicomiso hasta que Guaidó tome el control del país. El lunes, el Departamento del Tesoro impuso sanciones a cuatro gobernadores que respaldan a Maduro.
La reunión del Grupo de Lima ocurrió poco después que Maduro asombró a muchos en la comunidad internacional durante el fin de semana al usar la fuerza para impedir la entrada de la ayuda humanitaria desde Colombia y Brasil. Los enfrentamientos que ocurrieron a continuación dejaron cientos de lesionados y un puñado de fallecidos, casi todos en una comunidad indígena en el sur de Venezuela.
Pence dijo que Washington seguirá almacenando asistencia en la región para el día en que la ayuda pueda entregarse. También prometió $56 millones —además de los aproximadamente $140 millones ya invertidos— para apoyar a países que han recibido a migrantes venezolanos.
Guaidó habló el lunes por primera vez a Grupo de Lima. Pidió un minuto de silencio en honor a los muertos y entonces exhortó a los países a enfrentar a Maduro, quien dijo es una amenaza para la región.
“Hoy el régimen de Maduro piensa que bloquear la ayuda humanitaria fue una victoria, están bailando en Caracas sobre las tumbas de indígenas”, dijo Guaidó. “Piensan que normalizando la crisis se pueden aferrar al poder”.
Maduro ha sugerido que la asistencia —en su mayoría donada por Estados Unidos y transportada a Colombia en aviones militares estadounidenses— es parte de un plan para derrocar su gobierno. También ha culpado de los problemas económicos del país, como la escasez de alimentos y medicinas, a las sanciones estadounidenses y a un “bloqueo económico”.
Guaidó dijo que los sucesos del fin de semana, en que el mundo observó cuando las fuerzas venezolanas detuvieron los camiones con la ayuda en la frontera y entonces quemaron varios, probaron las mentiras de Maduro.
“El mundo sabe quién está obstaculizando una transición pacífica y democrática en Venezuela”, dijo.
También acusó al gobierno de echar mano a grupos paramilitares, guerrilleros colombianos y pandillas de presos para reprimir al pueblo venezolano, diciendo que Maduro ha convertido al país en un “santuario” para terroristas.
En un apasionado discurso que recibió una ovación de pie, Guaidó dijo que el bloque tenía que enviar un mensaje fuerte, sugiriendo que si las naciones miembros hubieran reaccionado con más fuerza en el 2015, cuando Maduro anuló la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, o en el 2017, cuando fracasaron las negociaciones, se hubieran podido salvar vidas.
La reunión del lunes se celebró en momentos que algunos creían que el Grupo de Lima podría aceptar la necesidad de la fuerza militar para sacar a Maduro del poder. Pero desde temprano en la jornada, el viceministro de Relaciones Exteriores de Perú, Hugo de Zela Martínez, echó un balde de agua fría sobre esa opción.
“El uso de la fuerza es inaceptable”, dijo. “El uso de la fuerza no es una solución para lo que está sucediendo en Venezuela”.
Pero Martínez dijo que lo ocurrido durante el fin de semana había puesto la brutalidad de Maduro a la vista de todos. “No hay duda de que la dictadura no tiene límites a la hora de reprimir a su pueblo”, agregó.
El viceministro dijo que el Grupo de Lima debe seguir presionando por conseguir una solución negociada a la crisis, pero que esas negociaciones deben centrarse en que Maduro abandone el poder y en convocar a “elecciones libres y justas”.
“No queremos perder el tiempo en reuniones que no tienen una meta clara”, afirmó.
El lunes, el vicepresidente Pence sugirió una vez más que los días de Maduro están contados.
“Lo que nos reúne hoy es el reconocimiento, por parte de todas las naciones reunidas aquí, de que Nicolás Maduro es un usurpador sin derecho legítimo al poder, Nicolás Maduro tiene que dejar el poder”, dijo.
“Creo con todo mi corazón que pronto llegará el día en que la larga pesadilla de Venezuela terminará, cuando Venezuela sea una vez más libre, cuando su pueblo vea un renacer de libertad, una nación renacida en libertad”, dijo.
Guaidó cruzó a Colombia desafiando una prohibición de viajes, para supervisar el esfuerzo humanitario el fin de semana. Dijo que regresará a Venezuela para seguir liderando el país, a pesar de que expertos advierten que estará más vulnerable a que lo detengan o tomen otras medidas en su contra.
Después de los discurso del lunes, mientras el Grupo de Lima deliberaba, Pence y Guaidó se reunieron con unos 30 exiliados venezolanos.
“Este sacrificio que hemos hecho, que todos los venezolanos han hecho, no será en vano”, les aseguró Guaidó. “Vamos a salir adelante. Ustedes van a regresar a sus hogares”.
Antonio María Delgado, reportero de el Nuevo Herald, contribuyó a este reportaje.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de febrero de 2019, 7:01 p. m. with the headline "Grupo de Lima condena a Maduro pero no impone sanciones."