Venezuela

HRW: Brasil no brinda protección adecuada a niños venezolanos que cruzan la frontera solos

Jesús Alisandro Sarmerón Pérez, un venezolano de 16 años que emigró solo a Brasil, fue hallado estrangulado en octubre pasado en una calle cercana al albergue de la ONU donde vía en Boa Vista. Su cuerpo fue encontrado dentro de una bolsa, tenía signos de tortura y representantes de esa agencia internacional creen que pudo ser asesinado por una pandilla.

Su caso es uno de varios relacionados con niños y adolescentes de Venezuela que cruzan sin acompañante la frontera con Brasil, huyendo del hambre, la violencia y la pobreza, y a quienes Human Rights Watch (HRW) considera que las autoridades brasileñas no le están brindando la protección adecuada.

Un total de 529 niños cruzaron solos la frontera venezolana-brasileña para dirigirse al estado Roraima entre el 1 de mayo y el 21 de noviembre de 2019, según datos de la Defensoría Pública Federal de Brasil, que los entrevistó en la zona.

Casi el 90 por ciento de ellos tiene entre 13 y 17 años y viajaron solos o con un adulto que no era un familiar, ni su tutor legal, informó HRW.

Cuando Sarmerón Pérez llegó a Brasil, fue asignado a un albergue de la ”Operación Acogida”, una iniciativa del gobierno de Brasil con apoyo de la ONU y ONGs, según dijo una funcionaria de Protección de la Niñez en Emergencias de UNICEF a HRW. Allí estuvo por poco tiempo y terminó viviendo en las calles de Boa Vista.

HRW dijo que es muy probable que la cantidad de menores que emigran por la frontera sea mayor, ya que algunos niños posiblemente no se detienen en el puesto fronterizo donde los defensores públicos realizan las entrevistas.

Tampoco existe algún sistema para dar seguimiento y asistencia a esos menores no acompañados después de la entrevista de ingreso.

“La emergencia humanitaria está haciendo que niños y niñas abandonen solos Venezuela, en muchos casos para conseguir comida o recibir atención médica. Si bien las autoridades brasileñas están haciendo un enorme esfuerzo para acoger a los cientos de venezolanos que cruzan hacia Brasil a diario, no brindan a los menores la protección urgente que necesitan”, explicó César Muñoz, investigador senior sobre Brasil de HRW.

Luis P. (seudónimo), un venezolano de 17 años, se fue de Venezuela en 2017 debido al hambre y a una situación de abuso familiar. No obstante, no ha recibido apoyo ni protección adecuados en Brasil, según la organización.

Cruzó a Brasil con un amigo sin pasar por el control de la policía federal brasileña en la frontera.

“Entré rodeando a la policía. “Yo tenía miedo”, dijo a HRW, y por eso nunca fue contabilizado en los registros oficiales como un menor no acompañado.

Durante los tres meses siguientes vivió en las calles de Pacaraima, trabajando descargando camiones, en jardinería y otras labores, hasta que acompañó a un conocido a hacer algunos trámites y entró en contacto con representantes del consejo tutelar de la ciudad. El consejo lo derivó a un albergue estatal en Boa Vista.

Cinco meses después, tras resistirse a intentos de adolescentes brasileños que pretendían reclutarlo para participar en pandillas delictivas, se fue del albergue. Durante más de un año y medio vivió en las calles y empezó a consumir marihuana y cocaína para paliar la ansiedad.

“Lloré y me dije que esta no era la vida para mí. No quería perderme en esa locura. Hay mucho piedrero [personas que consumen crack] en la calle”, dijo a HRW.

Desde septiembre, Luis vive con una familia brasileña que lo acogió. Pese a su contacto con el consejo tutelar de Pacaraima y el personal del albergue, todavía no ha solicitado asilo ni residencia en Brasil y sigue indocumentado.

Muñoz detalló que algunos menores no acompañados terminan viviendo en las calles, donde quedan especialmente vulnerables a sufrir abusos o a ser reclutados por pandillas brasileñas.

Además, sin un tutor legal, no pueden inscribirse en la escuela ni recibir atención médica, indicaron a HRW defensores públicos federales y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Los servicios de protección infantil de Roraima, conocidos como consejos tutelares, asignaban a algunos de esos menores a albergues estatales, que tienen capacidad para alojar hasta 15 niños y 13 niñas adolescentes. En estos casos, el director del albergue actúa como tutor, y de esta forma pueden ir a la escuela y conseguir documentos de identidad que les permiten acceder al sistema de salud pública.

Sin embargo, los dos albergues públicos para menores de entre 12 y 17 años que hay en Roraima estaban tan llenos que el 13 de septiembre pasado, un juez del estado dispuso que ya no recibieran a más niños.

A partir de ese momento, los consejos tutelares en Boa Vista, la capital de Roraima, y en la ciudad fronteriza de Pacaraima han procurado obtener autorización judicial para enviar a algunos menores no acompañados a albergues para refugiados de las Naciones Unidas que fueron creados para acoger a venezolanos adultos y familias con hijos.

“Un administrador de un albergue que acoge a algunos de ellos dijo en octubre que los menores no acompañados que vivían allí no asistían a la escuela porque no había ningún adulto que pudiera asumir la responsabilidad de llevarlos y traerlos”, señaló la organización.

UNICEF prevé abrir dos hogares transitorios para 10 niños no acompañados en diciembre y proporcionar fondos para su funcionamiento durante los seis primeros meses, conforme a un acuerdo suscrito con autoridades federales y del estado de Roraima.

Sin embargo, para que el proyecto resulte sostenible, las autoridades federales y estatales brasileñas deben asumir su coordinación luego de la primera etapa y contribuir a su financiación, sostuvo HRW.

En su decisión del 13 de septiembre sobre la sobrepoblación en los albergues estatales, un juez otorgó al estado de Roraima un plazo de 10 días para presentar un plan para albergar a los menores venezolanos no acompañados.

En respuesta, Roraima elaboró un plan que prevé algunas mejoras en los albergues y la apertura de dos hogares transitorios de UNICEF.

“Si bien el plan que solicita el juez es un paso crucial, la responsabilidad por el cuidado y la protección de los niños y niñas venezolanos no acompañados no debería recaer únicamente en el estado de Roraima, y debería abarcar otros aspectos, además del alojamiento”, dijo HRW.

Esa organización considera que el gobierno federal de Brasil debería trabajar junto con las autoridades municipales y estatales de Roraima, así como con funcionarios del sistema de justicia a nivel federal y estatal, para establecer un sistema con fondos adecuados para la identificación, el seguimiento y la asistencia de los menores.

En esta tarea deberían colaborar organismos de la ONU y organizaciones no gubernamentales que trabajan allí. También deberían garantizar que estos menores tengan acceso a educación, atención médica y documentos legales, agregó.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2019, 3:46 p. m. with the headline "HRW: Brasil no brinda protección adecuada a niños venezolanos que cruzan la frontera solos."

Sonia Osorio
el Nuevo Herald
Cubro temas de América Latina, judicial, negocios y locales relacionados con la comunidad latinoamericana. Gran parte de mi carrera la desarrollé en agencias internacionales de noticias. Mis trabajos de investigación han recibido premios de la FSNE y SPJ Sunshine State. Soy periodista venezolana.
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