Jefe de insurrección contra Maduro dice que funcionarios estadounidenses sabían del plan
Desafiando los desmentidos del gobierno estadounidense, el sargento de operaciones especiales cuya empresa de seguridad participó en mayo en un fallido golpe de estado en Venezuela dijo que dos funcionarios de la administración Trump se reunieron y ofrecieron respaldo a los organizadores de la Operación Gedeón, una invasión que aunque de escala mucho menor a la de Bahía de Cochinos intentó derrocar al hombre fuerte venezolano, Nicolás Maduro.
Es una historia cargada de intrigas, reuniones tras bastidores, y pleitos internos, con reuniones clandestinas sostenidas en limosinas, lujosos apartamentos, restaurantes e incluso en un campo de golf en Miami que lleva el nombre del presidente Trump.
Los detalles de Gedeón son difíciles de precisar, incluso cuando las labores de planificación se extendieron desde Washington y el sur de Florida hasta Colombia y algunos puntos del Mar Caribe. Los alegatos reportados exclusivamente en esta historia también están recogidas en una demanda por incumplimiento de contrato que exige el pago de $1.4 millones y que fue presentada el viernes por el abogado Gustavo J. García-Montes en el Tribunal de Circuito de Miami-Dade.
La demanda es contra Juan José Rendón, un consultor político cercano al equipo del presidente interino Juan Guaidó, a quien la administración Trump y más de 55 otras naciones declararon el año pasado que era el legítimo jefe de Estado de la nación petrolera.
La demanda fue presentada a nombre del sargento retirado de primera clase Jordan Goudreau, quien durante dos entrevistas que sumaron aproximadamente unas siete horas insistió en que tenía el apoyo de la administración de Trump y que incluso celebró reuniones para planificar la operación en el Hotel Trump en Washington y en el campo de golf Trump Doral en Miami. Los reporteros que trabajaron en esta investigación pasaron horas revisando los datos y las declaraciones brindadas por Goudreau durante un período de seis semanas.
El objetivo de Gedeón era reemplazar a Maduro e instalar en el poder a Guaidó, cuyo nombre aparece en un contrato supuestamente firmado por los organizadores de la operación. El documento completo, obtenido por reporteros del Miami Herald y su matriz McClatchy, contiene una cláusula nunca antes vista que le otorgaba a Guaidó la posibilidad de desvincularse con la insurrección si la misión fallase.
Los reporteros también obtuvieron una grabación, citada inicialmente por el Washington Post, que reproduce una voz que parece ser la de Guaidó hablando en inglés a los conspiradores, alentándolos a seguir adelante y celebrando el contrato firmado, en el que la empresa registrada en la Florida de Goudreau, Silvercorp USA, se comprometía a brindar servicios de adquisiciones, logísticas y asesoría en la ejecución del proyecto.
Una enmienda posteriormente añadida al contrato expandió el papel de Silvercorp en la operación, requiriendo que “brindara asesoría y asistencia… en la planificación y ejecución de una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro (a ser identificado como ‘Objetivo Primario’), remover el actual régimen, e instalar al reconocido presidente de Venezuela, Juan Guaidó”.
Las personas que estuvieron presentes durante el encuentro no han desmentido la firma del documento.
“Yo tengo algunas preocupaciones pero estamos haciendo lo correcto para nuestro país y estamos en una crisis humanitaria”, dijo en inglés la persona que parece ser Guaidó a Goudreau, un condecorado ex boina verde que participó en la presunta incursión militar.
La fracasada operación militar del 3 de mayo resultó en la captura de dos ex soldados estadounidenses y 47 venezolanos, además de la muerte de seis combatientes venezolanos que aparentemente fueron capturados con vida por los militares de Maduro y luego ejecutados a sangre fría, según la oposición venezolana.
Encuentros cercanos
Los mensajes de texto compartidos por Goudreau sugieren que al menos una de las reuniones tomaron lugar en el restaurante P.J. Clarke’s, ubicado a pocas cuadras de la Casa Blanca, mientras que testimonios brindados por personas vinculadas por la operación señalan que altas figuras de la oposición fueron informadas de la operación en distintas ocasiones, incluyendo al líder del partido político de Guaidó, Leopoldo López, quien escapó de Venezuela la semana pasada.
Las declaraciones de Goudreau son desmentidas con vehemencia por las personas que él identificó, aunque pocas de ellas estaban dispuestas a hablar on the record.
Éstas personas se alternaron para describir a Goudreau como un operativo fuera de control que podría enfrentar cargos federales, un soldado que estaba dispuesto a manchar el nombre de la oposición venezolana con la esperanza de conseguir la liberación de sus dos hombres encarcelados por el régimen, o un charlatán que busca hacer una película en Netflix.
¿Quién está diciendo la verdad? Hay inconsistencias en las distintas versiones que relatan los eventos de una operación lanzada desde la región sin ley en que se ha convertido la frontera entre Venezuela y Colombia, donde espías, contrabandistas y bandas criminales comparten el suelo y desconfían de hasta su propia sombra.
Rompiendo el silencio que mantuvo en los meses que siguieron a la fracasada operación, Goudreau dijo que se sintió abandonado y como un chivo expiatorio, por lo cual decidió eventualmente brindar su versión de los hechos y nombrar a las personas que según él tenían conocimiento de sus esfuerzos por derrocar al régimen de Maduro.
También dijo que él llegó a ver una oferta rival para brindar asistencia a Guaidó proveniente de Frontier Services Group, perteneciente al hermano de la Secretaria de Educación Betsy DeVos, Erik Prince, quien negó esa versión. Prince es nombrado en la demanda presentada el viernes.
El documento presentado en la corte también identifica a dos funcionarios de la administración Trump que oudreau dijo tenían conocimiento previo de la operación. Estos son Andrew “Drew” Horn, quien en ese momento era asistente del vicepresidente Mike Pence, y Jason Beardsley, un ex soldado que ahora es un asesor del Departamento de Asuntos para Veteranos.
Horn, quien se describe a sí mismo como un marine y un ex soldado de operaciones especiales en Afganistán, aparece en la lista de contactos de Goudreau con un número de teléfono registrado en Tallahassee, donde la página de Linkedin de Horn dice que trabajó en el 2005. Esa página también señala que trabajó como pasante para Pence cuando éste era un congresista en el 2003.
El mensaje de voz que aparece en la contestadora identifica a Horn como dueño del teléfono, pero éste no contesto las múltiples llamadas ni los mensajes con preguntas específicas enviadas al dispositivo.
Un portavoz de Pence dijo que el vicepresidente no conoce a Horn, aún cuando su página de Linkedin le identifica como un ex director asistente de política de él y ahora como un asesor del Director de Inteligencia Nacional.
“El vicepresidente Pence no tuvo, en absoluto, ningún conocimiento del complot clandestino en Venezuela y no conoce al Sr. Horn, y los eventos descritos a nuestra oficina por McClatchy nunca ocurrieron; son una fabricación total y completa”, dijo Devin O’Malley, secretario de prensa de Pence.
Dos de los principales asistentes de la oficina del vicepresidente dijeron que no tenían conocimiento de las supuestas actividades de Horn y calificaron el planteamiento como “absurdo”.
“Drew Horn era un empleado del Departamento de Energía que fue asignado a la oficina del vicepresidente como miembro del equipo de política nacional”, dijo a McClatchy un alto funcionario de la administración. “No se le asignó ninguna responsabilidad en la cartera de seguridad nacional, y no se le asignó ningún tema relacionado con Venezuela”.
Sufrimiento y drogas
Alguna vez considerado uno de los países más ricos de América Latina, Venezuela hoy se encuentra entre los más pobres de la región, su economía quedando en ruinas por décadas de corrupción descontrolada y mal concebidas políticas socialistas que han desmotivado la actividad privada.
Las condiciones infernales, acentuadas por la violencia proveniente de bandas armadas irregulares al servicio del régimen, han llevado a más de cinco millones de venezolanos a huir de sus hogares en los últimos años, a menudo dirigiéndose a píe hacia los países vecinos, dicen los expertos.
La principal acusación de la administración Trump contra el régimen de Maduro es que ha convertido a Venezuela en un narcoestado, tras asociarse con la guerrilla colombiana para exportar drogas a Europa y Estados Unidos a través de una organización controlada por militares venezolanos conocida como el Cartel de los Soles.
Eso se convirtió en un problema para la operación de Gedeón. El general retirado venezolano Cliver Alcalá, un ex aliado de Maduro que estuvo en el centro de la operación, fue blanco de la DEA por su presunta participación en las operaciones de narcotráfico del régimen.
La DEA ofreció una recompensa de $10 millones por la captura de Alcalá el 26 de marzo, y él se entregó pocos después en Colombia a la DEA, diciendo que quería combatir los cargos, siendo extraditado rápidamente a Estados Unidos.
“No solo era el cerebro de la operación [de Gedeón], sino que, en lo que es más importante, tuvo las agallas para actuar”, dijo al Herald y McClatchy un oficial venezolano que ayudó en la planificación. “Era el único general que en lugar de recurrir a Twitter y a Instagram… estaba dispuesto a luchar e incluso morir por el país”.
El plan de Silvercorp USA, reportado por primera vez en mayo por la agencia Associated Press y la publicación Military Times, era infiltrarse en el país petrolero a través de la ciudad costera de Macuto con alrededor de 100 exiliados venezolanos e incitar a una rebelión popular contra el gobierno.
Ese complot de riesgo extremo hizo recordar a muchos de la fallida incursión de Bahía de Cochinos de 1961, cuando aproximadamente 1,400 exiliados cubanos intentaron derrocar al régimen de Fidel Castro con respaldo de la CIA.
Entre los objetivos de Silvercorp estaba la captura y extradición de Maduro hasta Estados Unidos para enfrentar los cargos por narcotráfico presentados por la justicia. El esfuerzo recibió más tarde el nombre de Operación Gedeón en honor al líder militar de la biblia que condujo a un ejército israelita, muy superado en número, a una victoria decisiva.
La fallida operación condujo a la captura de Airan Berry y Luke Denman, ambos ex asociados integrantes de las fuerzas especiales de Estados Unidos contratados por Goudreau. Sus imágenes fueron difundidas ampliamente en la televisión venezolana, boca abajo y con los brazos atados a la espalda. Cada uno de ellos fue sentenciado apresuradamente en Venezuela a 20 años de prisión en agosto en juicios plagados de irregularidades.
Unas semanas después de la incursión, el 21 de mayo, el FBI allanó un apartamento de Boca Ratón donde Goudreau estaba de visita, y confiscó $56,800 dólares en efectivo. Un aviso de incautación obtenido por el Herald y McClatchy identificó a la oficina del FBI en Tampa como responsable de la redada.
“No confirmamos ni negamos la existencia de una investigación”, dijo la oficina del FBI en Tampa por escrito cuando el Herald y McClatchy le preguntaron en qué consistía la investigación. El abogado de Goudreau dijo que el dinero había sido retirado de su cuenta bancaria y no provenía de venezolanos ni de otras personas en el extranjero.
Goudreau, quien recibió tres estrellas de bronce por su valor de combate durante su carrera militar, alega que el FBI intentó provocar una confrontación armada con él para causar artificialmente lo que en Estados Unidos es conocido como “suicidio a través de la policía” durante la redada.
Otro participante de la operación confirmó que Goudreau es objeto de una investigación federal en curso.
Desde algún lugar remoto
De musculatura abundante, Goudreau participó en dos sesiones por video con reporteros de el Herald y McClatchy desde un lugar no revelado. Su abogado proporcionó lo que dijo que era el contenido completo del teléfono de Goudreau con contactos, chats de redes sociales, correos electrónicos, mensajes de texto y fotos y videos tomados en campos de entrenamiento en Colombia. El FBI tiene el mismo contenido, dijo García-Montes, su abogado.
“No me importa limpiar mi nombre. Solo quiero a mis muchachos. Los tipos que hicieron esto son buenos tipos. Son patriotas”, dijo Goudreau, explicando sus motivaciones y diciendo que esperaba que el fallido golpe diera a los venezolanos la esperanza de mantener la lucha contra el régimen.
“Quiero que la gente sepa que los buenos están totalmente bajo persecución”, dijo.
Goudreau insiste que su participación en la operación fue alentada por algunos dentro de la administración Trump, incluyendo Horn y Beardsley, quien también es un ex veterano de las fuerzas especiales y uno de los primeros y prominentes seguidores afroamericanos de Trump.
Contactado por teléfono celular, Beardsley declinó hacer comentarios. Christina Noel, portavoz del Departamento de Asuntos de Veteranos, se negó a decir si Beardsley seguía siendo asesor allí, algo que luego confirmaron tres organizaciones de servicios para veteranos que han trabajado con él desde el 2018.
Según la demanda contra Rendon, Goudreau fue presentado a Horn y Beardsley por el cabildero de Washington D.C. Travis Lucas, a quien Goudreau dijo que conoció por primera vez en octubre de 2019 a instancias de Nestor Sainz, un ex funcionario del Departamento de Estado que supuestamente se encontraba entre los conspiradores.
Goudreau dijo que la reunión de octubre de 2019 con Lucas ocurrió en la cafetería del Hotel Trump en Washington.
Lucas fue uno de los abogados que representó al ex guardaespaldas del presidente Trump, Keith Schiller, en 2017 cuando Schiller fue entrevistado por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes como parte de su investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.
Lucas, a su vez, le presentó a Horn y Beardsley y se reunieron varias veces, dijo Goudreau. La demanda alega que “Horn le aseguró a Goudreau que las licencias del gobierno de los Estados Unidos con respecto a la adquisición de armas y armamento para el proyecto estaban próximas a llegar”.
“Drew Horn originalmente quería establecer una reunión entre Donald Trump y yo en Mar-a-Lago... un encuentro directo cara a cara, pero eso nunca sucedió”, alegó Goudreau en la entrevista. “La expectativa [de Horn y Beardsley] era que íbamos a ayudar a facilitar el cambio en el país”.
La demanda también alega que Lucas sugirió que Beardsley “participara en los esfuerzos por cumplir con los requisitos” del contrato.
Facturas y correos electrónicos de Lucas y compartidos con el Herald y McClatchy por Goudreau muestran que Lucas le cobró un total de $30,000 en diciembre de 2019, por ayudarle a navegar leyes relacionadas con el cabildeo extranjero y las regulaciones federales que rigen la exportación de armas.
“Como abogado, no puedo y no hablo de mis interacciones o comunicaciones con posibles clientes o clientes”, dijo Lucas en un comunicado a través de su abogado.
“No jugué ningún papel en el fallido intento de golpe de estado en Venezuela, no tenía conocimiento del intento de golpe de estado antes de que ocurriera y nunca hablé ni me comuniqué con ningún funcionario del gobierno de Estados Unidos sobre un golpe de estado o un levantamiento en Venezuela,” agregó. “Cualquier sugerencia en sentido contrario es completamente falsa”.
Un colaborador cercano de Schiller, quien exigió el anonimato para hablar sobre lo que en ese momento estaba pendiente de la introducción de un litigio por parte de Goudreau, presentó una narrativa diferente.
El relato es que Lucas se reunió con Sainz, el ex funcionario del Departamento de Estado, en una conferencia e invitó a Schiller, quien vivía en el sur de Florida, a una reunión en Miami convocada para discutir el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela. Schiller llevó al encuentro a Goudreau, quien había sido recomendado por un amigo que había trabajado con él en los esfuerzos de asistencia en Puerto Rico por los estragos de un reciente huracán.
Las discusiones se centraron en la logística y en la seguridad de la ayuda humanitaria, y Schiller nunca tuvo otra reunión sobre el tema, dijo el asociado.
Schiller administra una consultora de seguridad llamada KS Global Group y medios de prensa reportaron en el 2018 que el Comité Nacional Republicano le pagó generosamente por un trabajo de consultoría no especificado.
En referencia a las declaraciones de Goudreau sobre una reunión posterior realizada en el hotel Trump cerca de la Casa Blanca, el asociado dijo que Schiller se topó con Goudreau allí, pero que no fue una reunión y que los dos nunca se volvieron a encontrar.
La demanda
La demanda presentada el viernes contra Rendón busca cobrar $1.4 millones que él dice el asesor de Guaidó se comprometió a pagar en los documentos firmados.
Rendón es un consultor político designado por Guaidó para liderar un “Comité de Estrategia” encargado de explorar opciones para derrocar a Maduro y supuestamente firmó el contrato como representante de la administración de Guaidó. Rendón declinó pronunciarse sobre las alegaciones del ex boina verde.
Goudreau también afirmó que miembros de alto rango del equipo gobernante de Guaidó desempeñaron un papel activo en la planificación de la operación, y en un momento exigieron que se reservaran $20 millones para financiar un levantamiento popular interno para acompañar la incursión militar.
Goudreau añadió que su plan fue seleccionado por encima de propuestas rivales, incluyendo el presentado por Prince, el fundador y ex director ejecutivo de la firma de defensa Blackwater, que hubiera requerido 5,000 soldados y un precio de $500 millones por la operación.
Reuters informó en abril de 2019 que Prince había estado buscando un plan para derrocar al gobierno de Maduro utilizando soldados mercenarios.
El abogado de Prince negó esa versión
“Erik Prince nunca hizo una propuesta de este tipo al gobierno de Guiadó, pero cree firmemente que cualquier acción que se tome en Venezuela debe ser rápida y decisiva para evitar una guerra civil prolongada”, dijo su abogado, Matthew L. Schwartz, por escrito.
Nacido en Canadá, Goudreau sirvió en el ejército de Estados Unidos durante 15 años, 13 de ellos como miembro de las Fuerzas Especiales. Después de recibir una baja honorable en 2016, dijo que brindó servicios de seguridad para la campaña Trump 2016 y más tarde en Puerto Rico brindando seguridad después del huracán.
Entre mayo y agosto de 2019, Goudreau dijo que asistió a múltiples reuniones en Miami y Colombia donde se discutió el derrocamiento del régimen de Maduro.
Entre las personas con las que dijo que se reunió se encontraba Sainz, el exfuncionario del Departamento de Estado, quien no devolvió las llamadas pidiéndole comentarios que fueron dejadas en su teléfono y a través de sus colegas.
Otra persona identificada en los informes de prensa publicadas en mayo y en la demanda como financiador de la operación fue Roen Kraft, un misterioso heredero de la familia dueña de la compañía de quesos con el mismo nombre. Él no pudo ser contactado para hacer comentarios.
Otros identificados en la demanda incluyen a Jorge Betancourt, quien según Goudreau era un representante del líder opositor venezolano Leopoldo López, y Lester Toledo, otra figura de la oposición vinculada a López.
“Tuve varias conferencias de Zoom con Leopoldo López y hablé con él por teléfono”, dijo Goudreau.
Goudreau también dijo que en agosto de 2019 Kraft le dijo que había hablado con Pence sobre el proyecto.
“Según Kraft, el vicepresidente Pence declaró que estaba muy interesado en el proyecto y que tan pronto como tuviera éxito, ‘todas las puertas estarían abiertas’”, alega la demanda.
También en agosto, Rendón se puso en contacto con Goudreau y los dos se reunieron en Miami, según el ex boina verde.
Goudreau agregó que también se reunió con Sergio Vergara, otro funcionario en el campamento de Guaidó, y con la ayuda del abogado de Washington D.C. Manuel Retureta elaboró un “Acuerdo de Servicios Generales” y anexos al mismo detallando la operación. Aunque el contrato fue firmado por Guaidó, Rendón, Vergara y Goudreau el 16 de octubre, Guaidó afirmó más tarde que su firma había sido falsificada.
Retureta no devolvió numerosos mensajes dejados en sus teléfonos.
Un anexo al contrato firmado por Goudreau, Rendón y Vergara, obtenido por el Herald y McClatchy, muestra sin embargo una cláusula de negación incorporada.
“Si por alguna razón la operación de resolución del proyecto no tiene éxito, el presidente Guaidó mantendrá la negación y será absuelto de todo conocimiento y culpa por todas las partes”, se lee.
La resolución del proyecto era como se llamaba la operación en el contrato. Los soldados involucrados más tarde la rebautizaron como Operación Gedeón.
Problemas desde el inicio
El plan, sin embargo, comenzó a desmoronarse casi desde el principio. Goudreau dijo que notó tensiones entre los venezolanos a fines de julio de 2019. Por otro lado, Kraft, quien le había informado sobre el interés de inversionistas de Medio Oriente en financiar las operaciones, no había cumplido con su compromiso de brindar los recursos necesitados.
Goudreau dijo que el operativo siguió adelante a pesar de la detención de Alcalá porque el general ya le había dado luz verde antes de que fuera acusado y los comandantes en el terreno decidieron seguir adelante.
Hay muchos agujeros en la historia de Goudreau. El militar reconoció en las extensas entrevistas haber compartido información falsa con medios internacionales en los días previos y posteriores al fallido golpe. Eso se hizo para mantener al régimen de Maduro adivinando mientras trataba de ganar tiempo y ayudar a otros a escapar de la captura, dijo.
En los videos que tenía en su teléfono, se muestra a Goudreau diciéndoles que el fracaso de los golpistas no es una opción y que se moverían con “velocidad, sorpresa y violencia de acción”.
Insistió en que el plan habría funcionado si la llegada de los botes de desembarco a Macuto, una ciudad costera aproximadamente a una hora de Caracas, hubiera sucedido de noche como estaba planeado y no durante el día cuando fueron avistados y capturados.
Un exiliado venezolano con conocimiento previo del fallido esfuerzo dijo que para diciembre de 2019 era bien sabido que se avecinaba un ataque con ayuda paramilitar.
“Una vez que el régimen lo supo, empezaron a manipular la operación”, dijo el venezolano, quien insistió en el anonimato por su trabajo secreto con múltiples gobiernos extranjeros, para abordar el conflicto en su país.
Para entonces, el Departamento de Defensa también había estado compartiendo con los venezolanos un plan secreto para fomentar insurgencias llamado Operación Zona X.
Eso arroja dudas sobre la narrativa que afirma que Goudreau operaba autónomamente en una de las áreas del mundo más vigiladas.
Mark Denman, el hermano del estadounidense capturado Luke Denman, no sabe qué pensar. Dijo que su hermano “creía que era una operación respaldada por Estados Unidos. Eso no significa que lo fuera”.
El corresponsal de McClatchy en la Casa Blanca Michael Wilner y la reportera militar Tara Copp contribuyeron con este artículo, al igual que la investigadora del Miami Herald Monika Leal.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de octubre de 2020, 5:04 p. m. with the headline "Jefe de insurrección contra Maduro dice que funcionarios estadounidenses sabían del plan."