Venezuela

Ex marine estadounidense relata noche de horrores bajo la custodia del régimen de Maduro

En esta foto brindada por su familia, el ex marine estadounidense Matthew Heath aparece sonriente en mejores tiempos. Heath lleva más de 500 días bajo cautiverio del régimen de Nicolas Maduro.
En esta foto brindada por su familia, el ex marine estadounidense Matthew Heath aparece sonriente en mejores tiempos. Heath lleva más de 500 días bajo cautiverio del régimen de Nicolas Maduro.

Pocas horas después de ser detenido en una carretera rural en Venezuela, Matthew Heath se encontraba desnudo y atado a una parrilla de metal conectada a una batería que le estremecía con una descarga eléctrica entre una y otra pregunta que le hacían los agentes del servicio de inteligencia militar, dijo el propio ex infante de marina estadounidense en una audiencia realizada en Caracas.

Y al día siguiente, ya en otra ubicación, le habían vuelto a desnudar y le amenazaban con violarlo con un bastón de seguridad si no suministraba la clave para ingresar a su teléfono satelital.

Heath les dio la clave.

Acusado de terrorismo por el régimen de Nicolás Maduro, Heath se encontraba en una audiencia en la noche del lunes cuando vio a uno de los hombres que lo había torturado al inicio de su pesadilla en Venezuela. “Ese es él”, gritó visiblemente agitado. “Ese fue el que me hizo daño”. La interrupción hizo que el juez lo llamara a testificar y sus declaraciones fueron tan impactantes que el magistrado tomó la inesperada decisión de prolongar la audiencia por los próximos dos días.

La persona que Heath identificó como su torturador se trata de Reynaldo Hernández, agente de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, DGCIM, en el estado Falcón. Hernández estaba allí junto a su supervisor, el mayor Marlon Salas Rivas, quien estuvo presente durante los interrogatorios, según el ex infante de marina.

“Fue un buen día para la defensa”, resumió Tamara Suju, miembro del equipo legal de Heath, al resumir las declaraciones de texto que le envió el abogado principal de Heath, Guillermo Heredia, quien escribió: “Fue una victoria al quedar identificado, y lograr se investigue, al que sembró las armas y explosivos y torturó a Matthew”.

Heath, de 40 años, fue arrestado cuatro meses después de un fallido golpe de estado en mayo del 2020, organizado y lanzado desde Colombia y en el que participó una empresa de la Florida llamada Silvercorp USA. Vinculando a Heath con esos hechos, el régimen de Maduro le acusa de ser un espía y un terrorista y sostiene que fue capturado en el estado Falcón portando explosivos y armas de guerra.

Sin embargo, su familia y sus abogados afirman que se vio envuelto en una serie de desventuras mientras intentaba visitar a unos amigos en un barco a Aruba, una antigua isla holandesa de 19 millas de largo que se encuentra a solo 15 millas de la costa noroeste de Venezuela.

No está claro cómo fue que Heath pasó del bote a la región fronteriza, en ocasiones inhóspita, dentro de Venezuela. Su familia alega que fue secuestrado y extorsionado en Colombia antes de ser arrestado en Venezuela.

Aunque Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas con Venezuela bajo el régimen de Maduro, el Departamento de Estado ha dicho que está monitoreando de cerca la situación de Heath y el 21 de enero emitió un comunicado en el que destaca que el exmarine cumplía 500 días de detención injusta.

“Matthew fue arrestado en septiembre de 2020 por cargos engañosos y su juicio aún está en curso. Seguimos buscando el retorno y la liberación incondicional de todos los ciudadanos estadounidenses detenidos injustamente en el extranjero, y el secretario [Antony] Blinken busca sin descanso la liberación de Matthew. A los funcionarios del régimen de Maduro que lo han encarcelado, hacemos un llamado para que se le permita regresar a Estados Unidos para que pueda reunirse con su familia”, dijo el departamento en un comunicado de prensa.

El optimismo de Heredia se debe a su creencia de que los cargos contra Heath son tan claramente falsos que a los fiscales les resultaría imposible hacerlos valer, pero los tribunales en Venezuela están bajo el estricto control del régimen y sirven más como instrumentos de persecución política que entidades independientes al servicio de la justicia.

Los líderes del régimen a menudo instruyen a los jueces sobre cómo pronunciarse, especialmente en casos de alto perfil, obligándoles a dictar sentencias severas a disidentes y líderes de la oposición, incluso cuando los cargos han sido fabricados artificialmente y carecen de evidencia, según han concluido organizaciones internacionales de derechos humanos en diferentes revisiones. En varios casos en los que un juez se ha atrevido a desobedecer las órdenes políticas emitidas, éstos han sido destituidos o acusados de corrupción.

En una audiencia realizada el año pasado, Heredia había dicho que Heath fue torturado después de su captura en un puesto de control en la zona fronteriza y sin ley entre Colombia y Venezuela llamada La Guajira. El equipo legal y su familia afirmaron que había sido sometido a golpes y a descargas eléctricas, y que le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza para hacerle creer que lo asfixiarían.

Y en la audiencia del martes que se prolongó hasta pasadas las 3 de la mañana, Heath dio detalles de sus primeros días en cautiverio, relatando que a las pocas horas de su detención fue llevado a una instalación de la DGCIM en el estado Falcón, donde lo obligaron a desnudarse y lo encerraron en una cuarto oscuro.

“Más tarde lo sacaron afuera y lo ataron a un automóvil y estando completamente desnudo, lo rociaron con agua fría y lo ataron a una parrilla de alambre conectada con cables a una batería de automóvil. Fue interrogado con descargas eléctricas y golpes durante toda la noche”, relató Suju basándose en el testimonio de Heath.

“Al día siguiente lo trasladaron en avión a Caracas y lo llevaron a un centro clandestino de tortura a cargo de la DGCIM. Allí le quitaron toda la ropa, dejándolo nuevamente desnudo, y ordenaron a otro de los presos allí que lo violara. Cuando eso no sucedió porque el reo no lo hizo, un miembro de la DGCIM se le acercó y lo amenazó con violarlo con el bastón de seguridad que ellos llevan”, agregó.

Tras esa amenaza, Heath accedió a dar a los agentes los códigos para acceder a su teléfono satelital, cuyos contenidos descargaron sin encontrar ningún tipo de prueba incriminatoria, dijo Suju.

Al no poder obtener una confesión o evidencia contra Heath y contra quienes fueron arrestados junto a él, todos fueron trasladados de regreso a Falcón, donde los agentes fingieron un nuevo arresto, esta vez junto con evidencia colocada en el vehículo, dijo Suju.

Las irregularidades relacionadas con las pruebas incriminatorias surgieron nuevamente en la audiencia del lunes por la noche.

“La audiencia de hoy fue una batalla que ganamos al quedar evidenciado que los del DGCIM mintieron porque no pudieron justificar la falta de entrega del procedimiento por parte de la Guardia Nacional”, relató Heredia.

También quedó en evidencia que “mintieron’‘ sobre la inspección y el registro del vehículo donde Heath se transportaba, y que mintieron al decir que Heath fue capturado con armamento de guerra dado que los únicos objetos encontrados fueron un teléfono satelital y una gorra negra, dijo Heredia.

Uno de los principales problemas para los fiscales que surgio durante la audiencia fue la clara evidencia de que los oficiales no preservaron la cadena de custodia de las pruebas, dado que el vehículo donde Heath viajaba quedó abandonado por cerca de seis horas, explicó Suju.

Después del simulacro de segundo arresto, los funcionarios anunciaron que habían encontrado armas de guerra dentro del automóvil en el que viajaba Heath, aunque luego Heredia demostró que algunas de ellas eran demasiado grandes para caber dentro del pequeño vehículo compacto.

Los funcionarios también afirmaron que la gorra negra encontrada era una gorra oficial de la DGCIM, lo que llevó a la Guardia Nacional a contactar primero a la unidad de inteligencia militar, pero el primer informe entregado por la Guardia Nacional solo indica que era una gorra normal, dijo Suju.

“Todo lo que están haciendo aquí es compilar un expediente penal basado en pruebas falsas y procedimientos falsos para acusar a un ciudadano estadounidense”, dijo Suju. “Eso es todo lo que están haciendo”.

Debido al hermetismo y la poca transparencia del régimen de Venezuela, los hechos del caso son difíciles de verificar independientemente.

Desde el principio, Heredia ha estado denunciando que los informes policiales iniciales y las fotos que muestran a Heath y tres venezolanos desfilando ante los medios locales por tener una gran cantidad de dólares estadounidenses encima fueron tomadas durante el falso segundo arresto.

Cinco días después de la aparición inicial de Heath en los medios locales, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, apareció en la televisión nacional diciendo que se había frustrado un complot de la CIA y que Heath era un espía que había tomado fotos delicadas de instalaciones petroleras, tenía lanzacohetes en el baúl del auto y rifles de guerra.

Mostraron el arsenal en transmisiones de televisión y afirmaron que llevaba un teléfono satelital encriptado.

Pero Heredia afirma que Heath fue arrestado cuando el auto en que viajaba fue detenido en una alcabala debido a que los soldados de la Guardia Nacional querían quitarle el teléfono satelital que llevaba.

“La afirmación de que había videos y fotos de instalaciones petroleras es falsa”, dijo Heredia. “Eso no aparece en ninguna parte de los archivos del caso”.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2022, 4:43 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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