Venezuela

Aumenta la tensión social en Venezuela. Trabajadores se sienten engañados con anuncios de Maduro

La decisión del régimen de Nicolás Maduro de incumplir con las expectativas al dejar sin aumento al salario mínimo acentúa el malestar social de la empobrecida población venezolana, en lo que podría volver a impulsar a las organizaciones sindicales a organizar nuevas marchas de protesta en la calle.

Las organizaciones laborales esperaban que el gobernante Nicolás Maduro anunciara el lunes primero de mayo, Día del Trabajador, un sustancial aumento del salario mínimo, que se había mantenido estancado desde marzo del año anterior y que ante el acelerado ritmo de la inflación había perdido cerca del 83% de su valor, sumando actualmente solo unos $5 mensuales.

Foto de archivo del 30 de septiembre de 2019 que muestra al gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, en una rueda de prensa en Caracas, Venezuela.
Foto de archivo del 30 de septiembre de 2019 que muestra al gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, en una rueda de prensa en Caracas, Venezuela. EFE

Pero en vez de satisfacer las expectativas de los trabajadores, quienes esperaban que el régimen elevara el salario mínimo hasta el equivalente de $100 mensuales, Maduro optó por dejarlo donde está y elevar en cambio un incremento del bono de alimentación a $40 al mes y el de los pensionados a $30 al mes, en lo que dijo era un plan de emergencia.

Los pensionados no tienen acceso al bono de alimentación.

Para muchos venezolanos, quienes viven en una economía donde los productos de consumo pueden ser tan altos como los que se encuentran en Estados Unidos, el anunció equivale a un fraude.

“Vamos a verlo mañana con las marchas que comienzan otra vez, en protesta, porque esto fue un engaño terrible”, dijo el economista Orlando Zamora en una entrevista con Radio Caracas Radio. “El régimen le dio más importancia a este macabro plan de ajuste” que va a acentuar aún más el hambre de una población que ya agonizaba bajo el terrible impacto de la hiperinflación.

El régimen optó por mantener congelado el salario mínimo en un intento por contener la inflación recortando la capacidad de gasto de la población venezolana, pero ésto no solo está fracasando en su objetivo en vista que la tasa de Venezuela sigue siendo la más alta del planeta, sino que también está acentuando la penuria de una población que ya atraviesa por una crisis humanitaria, dijeron expertos.

En un país donde un maestro gana entre $5 y $10 mensuales, los ingresos del trabajador venezolano son insignificantes en comparación con el alto costo de la vida. Según datos del Centro de Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, una familia de cinco personas necesita al menos $511 al mes para solo para comprar alimentos.

Muchos en el país sudamericano sobreviven de las remesas que envían sus familiares desde el exterior, pero la inflación y la dolarización de los precios significa que el valor en términos reales del dinero que reciben es cada vez menor.

Venezuela registró en febrero una tasa de inflación anualizada de 512%, según datos del Observatorio Venezolano de Finanzas.

Al anunciar el incremento de los bonos de alimentación y de los pensionados, Maduro pidió calma a la población, señalando que su gobierno está haciendo todo lo posible para contrarrestar el impacto sobre la economía de las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense.

“Tengan la seguridad y la confianza que vamos a llegar más temprano que tarde a la recuperación total del salario, pero ahora tenemos que resistir y resistir con fuerza”, dijo.

“Vamos paso a paso, compañeros. Yo quisiera tener los recursos para hacer más, pero estamos haciendo más con menos, lo que golpea las sanciones, lo que golpea la corrupción, porque al daño y la herida que ha creado el bloqueo diariamente se sumó una espantosa corrupción de gente a la que le dimos toda la confianza, y utilizó sus cargos para robar al país”, apuntó.

Pero sus palabras suenan vacías en el marco de las últimas revelaciones de la corrupción en Venezuela, luego que una serie de arrestos e investigaciones develaran que más de $3,000 millones de ventas petroleras no llegaron al país, quedando en los bolsillos de altas figuras del régimen.

Entre tanto, los movimientos sindicales manifestaban el martes que los anuncios realizados hacen muy poco para calmar el malestar y angustia de los trabajadores.

“Nosotros con $60 no podemos vivir”, dijo la presidenta de Formación de Dirigentes Sindicales de Venezuela, Griselda Sánchez, al anunciar que los sindicalistas regresarán a las calles para protestar. “Es una locura esto que pretende implementar Nicolas Maduro y que no crea que nosotros nos vamos a quedar de brazos cruzados.”

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2023, 11:07 a. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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