Venezuela

Maduro ha destrozado sus sueños electorales, pero venezolanos en Florida están optimistas

El candidato de la oposición venezolana Edmundo González Urrutia y la dirigente opositora María Corina Machado participaron por video en la Conferencia de las Américas realizada esta semana en Washington.
El candidato de la oposición venezolana Edmundo González Urrutia y la dirigente opositora María Corina Machado participaron por video en la Conferencia de las Américas realizada esta semana en Washington. Cortesía Vente Venezuela

Sus esperanzas se han visto destrozadas en el pasado.

Los exiliados venezolanos que viven en la Florida han votado reiteradamente a favor del cambio en elecciones pasadas, sólo para ver cómo el régimen de Caracas inexplicablemente sale victorioso en las urnas contra todo pronóstico. El sistema de votación venezolano, estando controlado estrechamente por el régimen, simplemente no es confiable, concluyó la mayoría de ellos.

Y, sin embargo, miles de venezolanos en la Florida creen que esta vez puede haber una solución electoral a la crisis política de su país. No es que crean que Maduro ha cambiado de opinión y de repente se ha convertido en un demócrata, sino que las circunstancias que lo rodean han cambiado hasta el punto de que si intenta hacer trampa esta vez no podrá conseguirlo.

En la medida que Venezuela se acerca a las elecciones presidenciales del 28 de julio, hay dos factores clave que en esta ocasión hace que la situación sea diferente, comentó William Díaz, fundador y presidente de Casa de Venezuela en Orlando, agrupación sin fines de lucro que brinda asistencia a los venezolanos recién llegados.

“La primera es que en el pasado ganamos las elecciones por una nariz”, dijo Díaz, añadiendo que los resultados electorales del pasado fueron tan ajustados que sólo era necesario un poco de maquillaje de las cifras para revertir el resultado.

Pero a pocas semanas de la elección de este año, el principal candidato de la oposición tiene una ventaja tan grande sobre Maduro que esta vez masajear las cifras no va a brindar un resultado creíble.

Al régimen solo le queda fabricarse en evento de conmoción nacional para suspender la votación, dijo Díaz.

El segundo punto es que hay una gran urgencia dentro de Venezuela para que se produzca un cambio político. Las condiciones en el país sudamericano se han deteriorado hasta el punto de que, según encuestas recientes, otros cuatro millones de venezolanos podrían verse alentados por una victoria de Maduro a abandonar su país en busca de un futuro mejor, siguiendo los pasos de los ocho millones que ya lo han hecho.

“Nuestros familiares en Venezuela nos están diciendo que ya no pueden soportar la situación por otro año,” dijo Díaz.

Una encuesta publicada en abril por la firma local Meganálisis mostró que el 40% de los venezolanos en el país considerarían irse si Maduro es declarado ganador en julio.

Otras encuestas sugieren que Maduro no puede ganar una elección libre y transparente.

Una de ellas, divulgada la semana pasada por la firma Datincorp encontró que el candidato opositor Edmundo González Urrutia le lleva a Maduro una ventaja de más de 40 a Maduro, con una relación de 62% a 20%.

Si bien la mayoría de los venezolanos que viven en Estados Unidos han dado por sentado que Maduro no estaría dispuesto a admitir la derrota en una elección presidencial, el meteórico ascenso en las encuestas del diplomático de 74 años tiene a muchos entusiasmados.

González era virtualmente un desconocido hace solo tres semanas. Pero la decisión de los principales partidos de la oposición de respaldar al unísono su candidatura, conjuntamente con la dirigente política María Corina Machado, cambió la situación en apenas pocos días y actualmente se vislumbra como la mejor opción para sacar a Maduro del poder.

Y la tasa de aprobación del 62% probablemente continuará aumentando en las próximas semanas, en la medida que un mayor número de venezolanos se familiaricen con él.

La intención de voto a su favor no incluye a los millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar el país. La gran mayoría de ellos no podrán en esta ocasión participar en los comicios, incluyendo los más de 380,000 que viven en Florida.

Buscando refugio en localidades del Sur de Florida como Doral, Weston y Fontainebleau en un intento por reconstruir sus vidas, venezolanos consultados dijeron que siguen de cerca los acontecimientos dentro del país sudamericano, particularmente después del gran salto que González Urrutia ha dado en las encuestas.

Debido a que actualmente no existen relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas, los más de 812,000 venezolanos que se estiman que viven en Estados Unidos no tienen manera de participar en la elección, salvo que estén inscritos en otro país y estén dispuestos a viajar.

Esto no era así hace apenas unos años atrás. De hecho, Miami contó alguna vez con el centro de votación más grande del mundo fuera de Venezuela y en eventos pasados, más de 20,000 electores estuvieron inscritos para votar.

Eso se vino abajo con el deterioro de las relaciones diplomáticas que se produjo después que Maduro llegó al poder en el 2013, lo que dejó a los venezolanos sin sede de representación.

Si bien se cree que más de 8 millones de venezolanos viven en otros países, esta vez sólo unos pocos miles de ellos están registrados para votar en un puñado de naciones latinoamericanas. (Los venezolanos en el extranjero que aún no estén registrados para votar en un consulado fuera de Venezuela no pueden votar en las elecciones de julio).

Pero varios venezolanos se han sentido conmovidos por el creciente optimismo que rodea a las posibilidades de la oposición esta vez y están considerando viajar al país sudamericano para votar el día de las elecciones.

“Estamos viendo un fenómeno muy interesante”, dijo Orlando Viera-Blanco, presidente de VenAmérica, organización sin fines de lucro con sede en Miami que aboga por los inmigrantes venezolanos. “Las renovadas esperanzas de ver una transición democrática están impulsando a los miembros de la diáspora, a quienes se les impide votar [en Estados Unidos], a buscar formas de participar de alguna manera... planeando viajar a Venezuela para poder votar ellos mismos”.

Sin embargo, viajar a Venezuela para votar por la oposición podría ser una propuesta arriesgada para los venezolanos, dado que en el pasado funcionarios del régimen han arrestado a personas dispuestas a expresar su descontento con cargos falsos en un intento de convertirlos en un ejemplo. Para votar en Venezuela también se requiere que el elector ya esté registrado para votar allí.

Sin embargo, algunos creen que vale la pena correr el riesgo. “Por supuesto que sí”, dijo María Mercedes García, una exiliada venezolana que vive en Miami. “Si Dios quiere, viajaré a Venezuela para poder votar”.

Si bien admite que será una tarea costosa, García dijo que vale la pena. “Siempre he votado y siempre he creído en el voto”.

Organizaciones como VenAmérica y Casa de Venezuela, entre otras, han venido sosteniendo encuentros para discutir cómo pueden ayudar a sus compatriotas de Estados Unidos.

El 16 de mayo se celebrará una reunión clave en el edificio del Congreso de Estados Unidos, con representantes de los centros de Casa de Venezuela establecidos en otros 19 estados. En el encuentro de dos días, los delegados venezolanos tendrán oportunidad de conversar con legisladores federales de Estados Unidos para intercambiar opiniones sobre la crisis venezolana.

Paralelamente, representantes de la diáspora también se han reunido en los últimos días con funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos con el mismo objetivo.

En octubre, después de una serie de negociaciones sostenidas con la administración Biden, Maduro acordó celebrar elecciones presidenciales en un acuerdo firmado con la oposición venezolana.

Al obtener importantes concesiones de Estados Unidos, que levantó parcialmente sus sanciones petroleras al país sudamericano, el régimen acordó reformar el frecuentemente cuestionado sistema electoral venezolano y permitir que cualquier dirigente de la oposición que lo desee pudiese competir en los comicios.

Pero Maduro incumplió el acuerdo poco después de que se hiciera evidente que la líder de la oposición María Corina Machado lo derrotaría rotundamente en las elecciones. Maduro procedió a prohibir su candidatura, y cuando ella nombró a una representante, la profesora universitaria Corina Yoris, para postularse en su lugar, él también la bloqueó.

De esa manera, el hombre fuerte venezolano esperaba contar con las condiciones para una victoria electoral, a pesar de su abismal falta de popularidad, al dividir el voto de la oposición entre 12 rivales poco conocidos o poco apreciados.

Ese plan colapsó sin embargo a finales de abril cuando Machado y los otros partidos de la oposición inesperadamente anunciaron que estaban respaldando la candidatura de uno de ellos, el ex diplomático González Urrutia.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de mayo de 2024, 5:00 a. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
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