Opositor venezolano describe escape audaz de la embajada argentina en Caracas
Uno de los cinco dirigentes de la oposición venezolana que recientemente escaparon después de más de un año confinados dentro de la Embajada Argentina en Caracas dijo que su dramático rescate subraya el desmoronamiento interno de las fuerzas de seguridad del régimen de Nicolás Maduro.
En un artículo de opinión publicado por el periódico venezolano La Razón, el ex legislador Omar González Moreno relató la misión encubierta que lo liberó a él y a otros cuatro dirigentes sin que se disparara un solo tiro, lo que describió como un “golpe colosal” al régimen de Maduro.
El rescate, que recibió el nombre de Operación Guacamaya, fue orquestado por la líder de la oposición María Corina Machado y sus aliados en el exilio y dentro del país. Puso fin a un enfrentamiento de 14 meses que había convertido la embajada en santuario y prisión para los disidentes.
González Moreno, junto con Magallí Meda, Claudia Macero, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos —todos aliados cercanos de Machado— se habían refugiado en la embajada en marzo de 2024 en medio de una creciente persecución política. La residencia, protegida por Brasil después de que diplomáticos argentinos fueran expulsados de Venezuela, se había convertido en un punto álgido de alto perfil en la profundización de la crisis política del país.
“No hubo disparos, no hubo caos”, escribió González Moreno. “Solo una sincronización perfecta, como si el tiempo mismo se hubiera detenido para concedernos un milagro”.
Reflexionando sobre su partida, González Moreno escribió una crónica recargada de simbolismo e intensa emoción sobre su experiencia.
“Al subir al primer vehículo que nos arrancaría de las entrañas de la opresión, lancé una última mirada a la embajada… Imaginé a Maduro, huyendo en uno de sus aviones por rutas clandestinas hacia Rusia, enfrentando la verdad ineludible: su poder, que creía absoluto, no era más que un castillo de arena,” escrbió. “Porque si logramos escapar de la segunda instalación más custodiada de Venezuela, ¿qué puede impedir que el resto de su estructura colapse?
Su relato contradice las afirmaciones del régimen de que la liberación del grupo fue producto de una negociación entre el régimen socialista de Caracas y Machado.
“Todo el mundo más o menos sabe que esto fue resultado de una negociación”, dijo el ministro del Interior, Diosdado Cabello, durante su programa semanal de televisión Con el Mazo Dando. “Quienes afirman lo contrario solo están resentidos porque no estuvieron al tanto”.
Después del rescate, líderes de la oposición confirmaron que los activistas se encuentran actualmente en Estados Unidos, pero han pedido a los medios que respeten su privacidad mientras se recuperan de la experiencia y se reúnen con sus seres queridos.
También ahora se encuentra fuera del país María Parisca de Machado, la madre de María Corina Machado. Salió de Venezuela después de soportar meses bajo una especie de arresto domiciliario forzado, siendo sometida a repetidas interrupciones de los servicios de agua y electricidad, estando la vivienda rodeada por fuerzas del régimen.
Las figuras de la oposición se habían refugiado en la embajada argentina después que el régimen intensificara la represión contra los opositores políticos de cara a las controvertidas elecciones presidenciales de julio pasado. Nueve de cada diez venezolanos y varios países que incluyen a Estados Unidos creen que esos comicios fueron ganados por el candidato de la oposición Edmundo González, quien contaba con el apoyo de Machado.
La represión se intensificó después de la elección, que Maduro declaró haber ganado a pesar de un cúmulo de pruebas que demuestran lo contrario. Desde entonces, el régimen ha arrestado a cientos de personas, incluyendo a dirigentes políticos, periodistas y activistas de derechos humanos, lo que dio origen a una serie de informes preparados por organización de derechos humanos exponiendo recurrentes casos de ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias, incuso de niños.
Aunque no proporcionó muchos detalles sobre cómo fue ejecutada la fuga, González Moreno describió la experiencia dentro de la embajada, que describió como una “prisión impenetrable”, rodeada por unidades de élite de dos de las más temidas agencias de represión del régimen, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y la Dirección General de Contrainteligencia Militar, organizaciones cuyos miembros tienen varias acusaciones de cometer crímenes de lesa humanidad.
En su columna, González Moreno describió la sensación de asedio infundado por los francotiradores acechaban en las sombras, drones patrullaban los cielos y guardias con perros entrenados evocaban escenas que recordaban a los campos de concentración nazis.
“La comida era escasa, pero más insoportable que el hambre era el silencio, roto solo por los gritos de los agentes, los gruñidos de los perros y el zumbido de sus drones”, escribió. “Querían que el miedo nos devorara, que abandonáramos nuestra lucha, que traicionáramos a María Corina, a Edmundo y a la gente que clamaba por nosotros desde las calles”.
Describió días sin electricidad, agua racionada y escasez de medicinas, todo parte de lo que llamó una campaña de tortura psicológica.
“La embajada, destinada a ser un bastión de soberanía, se convirtió en un teatro de desesperación. Los días se extendieron hasta la eternidad”, escribió González Moreno. “Sin electricidad, vivíamos a la luz de las velas. Sin agua, temíamos el día en que no quedara nada”.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2025, 0:47 p. m..