Familia de argentino encarcelado por Maduro fue rescatada de Venezuela en audaz operación
En lo que está siendo descrito como una operación secreta de rescate, la pareja y el hijo del gendarme argentino Nahuel Gallo, actualmente encarcelado por el régimen venezolano, lograron salir de Venezuela con la ayuda de las autoridades argentinas, informaron medios locales el miércoles.
Los detalles de la fuga se mantienen bajo estricto secreto. Los involucrados dicen que la discreción es esencial para proteger la seguridad de la venezolana María Alexandra Gómez, pareja de Gallo, y su hijo, Víctor Benjamín, así como de otras personas que facilitaron la operación. Según medios locales, ambos se encuentran ahora en Colombia.
Gallo se encuentra actualmente detenido en una prisión venezolana y enfrenta cargos de espionaje.
Viviendo en el estado oriental de Anzoátegui con la madre de Gómez, la familia sufría de graves dificultades económicas y vivía bajo un temor constante de represalias por parte del régimen.
Aunque Gómez no enfrentaba restricciones formales de viajar, el riesgo de ser detenida en la frontera la impulsó a buscar ayuda, lo que desencadenó lo que fuentes describieron como una operación de extracción silenciosa y cuidadosamente planificada.
“No estaremos bien hasta que (Gallo) sea libre”, publicó Gómez en redes sociales en enero, un claro reflejo de la ansiedad que rodeaba la situación de su pareja. Esa incertidumbre persiste.
Gallo fue detenido en diciembre tras cruzar el Puente Internacional Francisco de Paula Santander hacia Venezuela para visitar a su familia.
Desde entonces, el único contacto de su familia con él ha sido una breve llamada telefónica, realizada desde un teléfono celular prestado a un taxista el día de su arresto. La única evidencia de su condición es una fotografía que lo muestra con el uniforme de prisión, supuestamente en la prisión de El Rodeo, aunque no se ha confirmado su ubicación exacta.
En Buenos Aires, la madre de Gallo, Griselda Heredia, se enteró de la fuga de Gómez y su nieto a través de los medios de comunicación. “Me desayuno con esta noticia. No teníamos idea”, declaró a DNews. “La desesperación mía es porque si a ella la liberan, ¿en qué situación queda mi hijo?”.
El arresto de Gallo se produce en medio de la creciente represión ejercida por el régimen de Maduro. En las últimas semanas, las autoridades venezolanas han detenido a varios ciudadanos extranjeros, incluyendo a dos argentinos que luego fueron liberados, acusándolos de intentar derrocar al régimen tras las controvertidas elecciones presidenciales del 28 de julio, empañadas por acusaciones generalizadas de fraude electoral.
El gobierno argentino ha respondido con creciente contundencia. El viernes pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores condenó las acciones del régimen de Maduro como “terrorismo de Estado”, señalando a Diosdado Cabello —el segundo al mando del chavismo— como artífice de una “máquina represiva” basada en el “miedo, los secuestros, las desapariciones forzadas y el acoso sistemático a familiares”.
El comunicado exigió la liberación inmediata de Gallo, junto con la de todas las personas detenidas sin el debido proceso, y anunció planes para intensificar la denuncia de Argentina contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional (CPI), solicitando un fallo urgente sobre los presuntos crímenes de lesa humanidad.
Las tensiones diplomáticas entre Buenos Aires y Caracas se han intensificado desde que el presidente Javier Milei asumió el cargo en diciembre de 2023. La relación se deterioró aún más en febrero tras la incautación por parte de Argentina de una aeronave venezolana, lo que llevó a Caracas a cerrar su espacio aéreo.
La crisis alcanzó su punto álgido con la detención de Gallo y, posteriormente, con la dramática fuga de cinco líderes de la oposición venezolana que se habían refugiado en la embajada argentina en Caracas. El grupo —Magallí Meda, Claudia Macero, Omar González, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos— son aliados cercanos de la líder opositora María Corina Machado y habían estado refugiados en la embajada desde marzo de 2024.
La embajada, que en su día fue refugio de las figuras de la oposición, terminó convirtiéndose en un punto álgido del conflicto geopolítico general. Tras más de un año confinados en el complejo diplomático, que ha operado bajo protección brasileña desde la expulsión de los diplomáticos argentinos, los cinco lograron huir a Estados Unidos.