Venezuela

‘Tengo pesadillas’: Venezolanos encarcelados en El Salvador reviven ‘terror’

Mervin Yamarte, Ringo Rincón, Edwuar Hernández Herrera y Andy Perozo, venezolanos recientemente liberados de la prisión CECOT de El Salvador, fueron devueltos a sus hogares en Maracaibo, Venezuela. Foto: Gustavo Ocando Alex
Mervin Yamarte, Ringo Rincón, Edwuar Hernández Herrera y Andy Perozo, venezolanos recientemente liberados de la prisión CECOT de El Salvador, fueron devueltos a sus hogares en Maracaibo, Venezuela. Foto: Gustavo Ocando Alex

Mervin Yamarte, un joven venezolano detenido por más de 4 meses en la megaprisión salvadoreña CECOT tras su deportación desde Estados Unidos, aún tiene “miedo”, a pesar de estar ya en libertad y de vuelta en su barrio Los Pescadores, en su ciudad natal de Maracaibo. Todos los días se despierta cerca de las 3:30 de la madrugada, como en aquella prisión.

“No he podido dormir como se debe, me ha costado un poco adaptarme”, pero estoy feliz”, dijo al Herald, entre congoja y alegría, en su hogar en el estado de Zulia, en el occidente venezolano, a 700 kilómetros de Caracas.

Yamarte y 3 de sus amigos de esa comunidad empobrecida -Edwuar Hernández (23 años), Andy Perozo (30) y Ringo Rincón (39)- fueron deportados a esa megacárcel de El Salvador la noche del 15 de marzo, acusados por el gobierno de Estados Unidos de tener vínculos con la peligrosa banda criminal venezolana Tren De Aragua.

Es una acusación que sus familiares, y ahora ellos en libertad, han negado vehementemente. “No salgo, porque tengo miedo de que me señalen” en las calles de su país como delincuente, dijo el joven de 29 años.

El repatriado venezolano Mervin Yamarte habla con amigos dentro de su casa en la barriada Los Pescadores en Maracaibo. Foto: Gustavo Ocando Alex
El repatriado venezolano Mervin Yamarte habla con amigos dentro de su casa en la barriada Los Pescadores en Maracaibo. Foto: Gustavo Ocando Alex

La administración de Donald Trump envió a partir de marzo a 252 venezolanos al CECOT, inaugurada por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, con base en una ley de 1798, the Alien Enemies Act.

‘Terror’ dejó marcas

Yamarte, que trabajó en una fábrica de tortillas en Texas, estuvo incluido en el primer grupo de 238 venezolanos que llegó a la cárcel salvadoreña. Luego, arribaron otros 7 migrantes y, tiempo después, llegaron 7 deportados más.

“No somos delincuentes, somos personas dignas. Nunca tuve problemas con la ley, ni aquí (en Venezuela), ni en Estados Unidos), dijo al Herald, una semana después de haber sido recibido con globos, festejos, lágrimas de alegría, abrazos y lluvia de espuma en Los Pescadores, un barrio contiguo a uno de los lagos más extensos de América, el de Maracaibo.

Yamarte fue arrestado el 13 de marzo pasado dentro de su apartamento en Dallas, Texas, junto a 3 de sus amigos de infancia de Los Pescadores: Edwuar Hernández Herrera, de 23 años; Andy Perozo, de 30; y Ringo Rincón, de 39.

Todos juraban que enfrentarían un proceso legal dentro de Estados Unidos o que serían deportados a su país. Jamás imaginaron que llegarían al CECOT desde el país donde emigraron unas noches después, el 15 de marzo.

Esos 4 venezolanos se encuentran ya con sus familias en las veredas de arena de su barriada, tratando de retomar sus rutinas en Maracaibo.

Los muchachos de ese barrio del norte de Maracaibo, repatriados el 18 de julio como parte de un intercambio de detenidos entre Estados Unidos y Venezuela, dijeron haber sufrido allí torturas físicas y psicológicas.

Yamarte lo llamó “un infierno”. Rincón, el mayor de los 4, lo calificó como un episodio de “terror” que ha dejado “marcas” en cuerpos y psiquis.

Conocido deportista de los torneos y juegos informales de softball y fútbol en la zona norte de Maracaibo, Yamarte dijo estar todavía muy adolorido en sus hombros, sobre todo por las noches, de las veces cuando guardias del CECOT lo levantaban por ambos brazos estando esposado a sus espaldas.

También contó al Herald que perdió varias uñas de sus pies luego de que oficiales se pararan sobre sus talones estando arrodillado en las requisas. Sobre la piel de sus tobillos, hay sombras oscuras donde iban sus esposas.

Detenidos en Texas, deportados a El Salvador

Oficiales de la policía local y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos llegaron el 9 de marzo al apartamento de Yamarte y sus amigos, en Texas, en busca de Andy Perozo, de 30 años, a quien buscaban con orden de deportación por haber faltado a su cita con un juez tras ingresar irregularmente por la frontera con México, en 2023.

Sus tres compañeros de cuarto y vecinos en Los Pescadores -Mervin, Ringo y Edwuar- denunciaron ante la prensa que fueron detenidos porque los agentes los perfilaron erradamente como criminales del Tren de Aragua debido a sus tatuajes. Otros amigos y familiares con quienes también vivían y que no tenían tatuajes, no fueron detenidos, según sus testimonios.

Perozo, padre de 5 hijos, dijo haber recibido golpizas a diario durante una semana en el CECOT luego de haber recibido un perdigonazo cerca de su oreja izquierda, durante un motín ocurrido 15 días tras su encarcelamiento.

Andy Perozo, venezolano repatriado de 30 años, abraza a amigos y familiares tras llegar a Maracaibo. Foto: Gustavo Ocando Alex
Andy Perozo, venezolano repatriado de 30 años, abraza a amigos y familiares tras llegar a Maracaibo. Foto: Gustavo Ocando Alex

“Cada vez que me llevaban al médico, no me curaban, me daban golpes”, dijo a periodistas minutos luego de haber recibido abrazos de sus padres, Wilfredo y Erkia, de sus hijos y de vecinos felices por verlo en el barrio.

Perozo tampoco ha salido del barrio desde que llegó.

“Todavía no puedo dormir, la verdad. Tengo pesadillas y no concilio el sueño”, dijo, con una petición especialísima a quien sea que pueda ayudarle a su readaptación en Venezuela: “necesitamos ayuda psicológica”.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha negado sistemáticamente que se hayan producido abusos y violaciones de derechos humanos dentro de CECOT. Maduro acusó a Bukele de “secuestrar y torturar” al grupo de venezolanos dentro de CECOT y los llamó “rehenes”.

El líder político venezolano también se hizo eco de las afirmaciones de que muchos de ellos recibieron “palizas” y comieron “comida podrida”. Refiriéndose a una nueva investigación al respecto de parte del sistema judicial venezolano, dijo: “Habrá justicia”.

Esta semana, un informe especial de un grupo de medios y periodistas que incluía a ProPublica citó a Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien dijo que Estados Unidos no es responsable de las condiciones de detención de los venezolanos en El Salvador. Agregó que “Estados Unidos no está involucrado en la conversación” sobre los abusos dentro de CECOT denunciados por los ex prisioneros.

De la tristeza a la alegría

Amigos y familiares realizaron varias protestas de calle, viajaron a Caracas para reunirse con el presidente Nicolás Maduro y participaron en vigilias de oración durante sus más de 4 meses de encarcelamiento en El Salvador.

Sus madres y esposas, tanto como vecinos y compañeros de equipos deportivos, describieron a los 4 repatriados de Los Pescadores como jóvenes trabajadores, sin antecedentes penales en Venezuela, ni Estados Unidos, que solían jugar fútbol, baloncesto o sóftbol, pero que decidieron emigrar para ahorrar y enviar dinero a sus familias en Maracaibo.

“Sufrí mucho, teníamos mucha tristeza”, contó Wilfredo, padre de Andy, llorando mientras recuerda los 127 días del encarcelamiento de su hijo y sus amigos en el CECOT hasta su arribo al aeropuerto de La Guaira, donde el grupo de repatriados fue recibido por el gobierno nacional como héroes.

Andy, su hijo, dijo tener problemas para conciliar el sueño aún fuera de una cárcel que describió como un sitio “horrible”. “No puedo dormir, sueño que todavía estoy allá, queda marcado uno”, confesó, junto a sus amigos.

Mervin Yamarte, en el centro, abraza a familiares y amigos al regresar a su hogar en Venezuela tras ser liberado de una prisión salvadoreña. Foto: Gustavo Ocando Alex.
Mervin Yamarte, en el centro, abraza a familiares y amigos al regresar a su hogar en Venezuela tras ser liberado de una prisión salvadoreña. Foto: Gustavo Ocando Alex.

El tiempo de libertad, de vuelta con su familia, especialmente con su niña de 6 años, su esposa Yainelis y su madre Mercedes, ha sido “extraordinario” para Mervin Yamarte, que luce tatuajes en sus brazos e incluso uno sobresaliente en su mano, el “99”, su número favorito, el que vestía en las camisetas de sus equipos de fútbol cada fin de semana.

“Quiero limpiar mi nombre, no me merezco esto”, expresó al Herald. Mercedes, su mamá, fue la primera pariente que reconoció a alguno de los 4 muchachos de Los Pescadores en aquellos videos del traslado de venezolanos al CECOT, divulgados por las autoridades salvadoreñas en marzo. En ellos, se veía a Mervin siendo rapado, angustiado.

La desolación de Mercedes se transformó en gritos de alegría el pasado 18 de julio cuando vio por televisión a su hijo descender del primero de dos aviones que voló desde El Salvador a Venezuela con los 252 repatriados a bordo, como parte del acuerdo entre Washington y Caracas.

Mercedes dijo haberse consolado con oraciones y reproduciendo cada tanto la canción que su hijo Mervin le dedicó días antes de su arresto y deportación, Es mi madre, del cantante de música popular colombiano Jhonny Rivera. “Ella no me abandona. Ella es la que sufre, si yo sufro, ella es la que llora cuando lloro, ella me protege y es mi escudo”, reza su letra.

‘El maltrato era día a día’

A unas pocas casas de las viviendas de los Yamarte y los Hernández Herrera, vive Ringo Rincón, el último de los 4 muchachos de Los Pescadores que fue detenido en aquel apartamento de Dallas, en marzo. Recién había terminado su turno como repartidor cuando se sorprendió al ver tantos policías dentro de su residencia y a varios de sus amigos esposados boca abajo, en la sala.

Una de las primeras preguntas que le hicieron era si tenía tatuajes. Le pidieron removerse la franela y mostrarlos: tiene varios en ambos brazos y en su pecho, sobresaliendo el de un reloj que acapara su hombro izquierdo.

Sin embargo, dijo que las mayores “marcas” de sus 39 años se las hicieron en el cuerpo y en sus recuerdos aquellos guardias del CECOT. Dijo haber recibido “golpes en cualquier parte del cuerpo” y “sin compasión”.

“El maltrato era día a día”, aseguró. Rincón sólo sonrió cuando habló de sus hijos, del reencuentro con su madre y del arroz con pollo, su comida favorita, que ha comido no menos de 3 veces desde su repatriación.

Yarelis Herrera, madre de Edwuar Hernández Herrera, decoró el frente de su hogar durante días con globos tricolor y una gigantografía con un compendio de fotos de su hijo sonriente, también con un mensaje suyo con aires de poema para darle la bienvenida.

Aquel día, lo recibieron con un almuerzo y cervezas frías. Sonaban canciones cristianas y se repetía otra tonada popular entre la masiva comunidad migrante venezolana, Volver a casa, del cantante Cáceres.

Edwuar, el menor de los muchachos de Los Pescadores deportados al CECOT, contó al Herald que los días de vuelta a su comunidad han sido “muy tranquilos” y de mucho “contento”.

Aseguró que, como sus amigos del barrio, quiere “limpiar su nombre” de aquellas acusaciones por la que lo deportaron a la cárcel de El Salvador.

“Poder compartir de nuevo con mi hija y mi mamá no tiene precio”, afirmó.

Dijo que nunca tuvo acceso a un juez o un abogado, ni en Estados Unidos ni en El Salvador. Añadió que sufrió golpizas de los guardias de la prisión salvadoreña e incluso recibió 4 perdigonazos durante un motín.

Las autoridades estadounidenses “nos expulsaron como supuestos terroristas”, aseguró. “No nos merecemos nada de eso”.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de agosto de 2025, 11:55 a. m. with the headline "‘Tengo pesadillas’: Venezolanos encarcelados en El Salvador reviven ‘terror’."

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