‘Hambre’ llega a Miami sin mostrarse en Venezuela. Otra película que rompe el silencio, dice su directora
La directora de cine venezolana Joanna Nelson llevaba varios años preguntándose cuándo el cine de su país iba a contar en una obra de ficción la situación que estaban viviendo bajo el chavismo y el madurismo.
Había terminado el proceso de edición de su primer largometraje, Hambre, cuando vio Simón, la historia de un joven estudiante que es detenido y torturado durante las protestas del 2017.
“Simón y Hambre son películas que rompieron el silencio”, dice Nelson, sobre algunos puntos en común entre los dos filmes.
Forman parte del movimiento del “nuevo realismo disidente venezolano”, indica la directora, sobre el nombre que le ha dado el cineasta y crítico de cine Carlos Caridad Montero.
En Simón, “valiente y necesaria, pero también cruda y gráfica”, tuvo que taparse los ojos en varias escenas, contó.
“El filme narra desde el género del drama y suspenso la devastadora historia de un joven que escapa de la violencia política en su país y el estrés postraumático que sufre ya estando exiliado en Miami”, dice.
Hambre también toca el dilema de los jovenes y la pregunta de “irse o quedarse”, apunta, pero desde el punto de vista de dos personajes con visiones opuestas.
“Es un drama que incorpora elementos de la sátira y comedia, que a su vez presenta algo de esperanza en algunos personajes. Es una multitrama y sus múltiples personajes le permiten al espectador entrar en la idiosincrasia venezolana actual”, dijo sobre su película, una coproducción entre Venezuela, Italia y Chile, que la censura no ha permitido que se presente en Venezuela.
Sátira sobre el hambre en Venezuela en cines de Miami
Miami, una ciudad donde reside una importante diáspora venezolana, podrá ver este viernes 5 de septiembre Hambre en el Coral Gables Art Cinema, y hacerle preguntas a su directora. Luego el filme sigue su periplo para el Silverspot Cinema en el downtown de Miami y más tarde para varias locaciones de Paragon Theatres en el sur de la Florida.
Hambre ha roto el silencio en varias formas, aquel que en tantas ocasiones se impone a las voces femeninas; aquel que las dictaduras no toleran, y aquel que no deja que muchas producciones lleguen hasta el final por falta de presupuesto.
Sobre el viaje de Hambre nos habla Joanna Nelson a los lectores de el Nuevo Herald en esta entrevista.
¿Por qué ‘Hambre’ no se ha podido mostrar en Venezuela?
En Venezuela actualmente hay un ambiente de mucha tensión y ambigüedad con respecto a muchos temas, incluyendo la libertad de expresión y la llamada “ley contra el odio”. Vivimos con noticias a diario de periodistas que se llevan presos por comunicar o que están desaparecidos, miles de exiliados, entre otros preocupantes sucesos. En la industria de cine también tenemos sucesos preocupantes recientes. En junio, a pocos días del evento, cancelaron el Festival de Cine Venezolano, nuestro más antiguo certamen cinematográfico, sin una declaración clara sobre los motivos. Nos quedamos en el aire. Se habla de censura.
Desde el 2023 solicité formalmente apoyo al Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) para terminar la película Hambre. Me llegaron rumores de que mi película “les preocupaba”, y fue todo, ya que todavía sigo esperando respuesta sobre mi solicitud, ya que nunca la recibí.
Varias películas venezolanas no han podido estrenar en Venezuela, en algunos casos porque les ponen trabas con los trámites, o les dicen que les falta X papel. Las ayudas y los certificados para grabar o estrenar en salas parecieran no ser de acceso para todos. Encima, el CNAC se encuentra ahora en un periodo de transición por un cambio en su liderazgo y todos los cineastas tenemos incertidumbre sobre lo que viene para el cine nacional. No hay claridad.
¿Por qué eliges el nombre de ‘Hambre’? ¿Algunos aspectos del filme se basan en tu experiencia? ¿Se puede decir que pasaste hambre alguna vez?
La idea para crear esta película nació años atrás cuando estaba escribiendo una serie de cortometrajes que relataban las historias de varias familias de distintos estratos socioeconómicos en Venezuela que estaban en la búsqueda de alimentos en pleno periodo de escasez (2017). Realicé una de las historias en formato de cortometraje; se titula Harina y fue proyectado en más de 60 festivales de cine.
Hambre es un proyecto que desarrollé durante varios años, sometiendo el guion a laboratorios de desarrollo donde estuvo bajo el escrutinio de importantes guionistas y figuras como Christina Lazaridi y Marjorie Bendeck. Mientras desarrollaba la historia, le fui dando distintos tipos de “hambre” a los personajes y empecé a jugar con llevar este concepto de lo físico a lo moral, porque siempre estuvo muy presente ese hambre que tenemos como sociedad en mi mente para esta historia. Por ejemplo, el hambre de pertenecer, de una mejor vida, de poder, de estatus, de venganza. Cada personaje tiene su propio tipo de “hambre” que va trascendiendo (o no) durante el filme.
Sin ser una película autobiográfica, se basa en las experiencias de mi país y de mi generación que nos ha tocado preguntarnos: ¿me voy o me quedo? He vivido muchas de las escenas que en ella expongo: escasez, colas, falta de gasolina, colapso del sistema eléctrico, ver a personas hurgar la basura, ayudar a mis vecinos que no tenían qué comer, la situación de los pensionados, entre otras.
Yo pasé muchos años yendo y viniendo; y cada vez que volvía a mi país, podía percibir claramente cómo iban cambiando las cosas, empeorando en general. Ha habido también periodos de mejoría, en los que pareciera que la situación económica de la media mejoraba, pero de nuevo volvemos a dar pasos atrás. Es un país con mucha inestabilidad, muy cambiante, y en ese vaivén hemos pasado más de 10 años y yo escribiendo sobre ello.
¿Cuál es la historia central de ‘Hambre’ y por qué puede ser relevante hoy?
Los personajes protagónicos de la película son dos jóvenes venezolanos que tienen opiniones opuestas sobre emigrar; uno no se quiere ir nunca de su país, y la otra busca la forma de legalizarse afuera para no volver. Es una película muy relevante para estos tiempos en los cuales 8 millones de venezolanos han emigrado. Algunos felizmente establecidos y otros atrapados en una pesadilla migratoria, o incluso retenidos entre fronteras.
Hablamos de un presente donde hay una migración convulsionada a nivel mundial, existen alrededor de 56 conflictos armados activos (la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial) que han desplazado a millones de personas.
¿Cómo fue el proceso para filmar ‘Hambre’?
Una vez tuvimos confirmado todos los apoyos y subvenciones, y el plan de financiación cerrado, vinieron los temas logísticos y de producción de campo, proceso que disfruté muchísimo, aun con todo el estrés que implica. Grabamos cinco semanas en Venezuela y una semana en Italia. Eramos un equipo enorme, parte del equipo tecnico y artístico era internacional, con un elenco extenso y muchas locaciones.
¿Por qué tuviste que hacerla como una coproducción con otros países, y qué aportan estos al filme?
Desde el guion yo quería hacer una coproducción, porque al vivir fuera de Venezuela uno de los personajes principales, esto ya implicaba grabarla entre dos países porque quería usar locaciones naturales. A la misma vez, hubiera sido imposible financiar la película sin la coproducción, ya que la mayor parte de los recursos vienen de afuera. Lo que se pudo recaudar en Venezuela son algunos fondos privados e intercambios.
Aporta muchísimo a nivel artístico y técnico haber realizado el filme con cabezas de departamento y talento italianos, chilenos y venezolanos; hicimos un gran equipo, siento que le aporta una mirada aun mas profunda al proyecto y al tema migratorio.
Los regímenes dictatoriales por lo general invierten en la cultura y el cine, para convertirlos en vehículos propagandísticos. ¿Qué ocurrió en Venezuela durante el chavismo en este aspecto?
A lo inicios del chavismo, se vio una inyección importante en recursos para la cultura y el cine. Se crearon instituciones como la Villa del Cine para impulsar una industria nacional con enfoque social y político. Esto resultó en un aumento de producciones a principios de la década de 2010. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de esa década, como desde el 2014 diría yo, la industria cinematográfica se vio severamente afectada por la crisis económica, lo que provocó el debilitamiento de la producción, y mucho talento también emigró.
Viniéndonos mas hacia el presente, desde las elecciones del 2024, las cosas han cambiado mucho. Se han impuesto leyes que atentan contra la libertad de expresión y hay películas que por esta razón ya no circulan dentro del país. El cine independiente y la diáspora de cineastas han mantenido viva la producción de películas venezolanas a traves de la coproducción, y la financiación privada, logrando continuar con algo de visibilidad en el frente internacional.
En la tirante situación entre Venezuela y Estados Unidos que puede desembocar en un conflicto armado, ¿adquiere otra dimensión ‘Hambre’?
Hambre es una película que resume de cierta manera algunas de la situaciones que hemos vivido los venezolanos los últimos diez años. Lo que ocurra de ahora en adelante no cambia el pasado. Lo que sí pudiera ocurrir es que el resto del mundo adquiera mayor interés por entender lo que está pasando, y lo que le pasó a Venezuela, y películas como estas adquieran una mayor importancia para la audiencia nacional e internacional.
¿En qué sentido puede apelar ‘Hambre’ a un espectador cubano, que de seguro vivió situaciones similares? Y cuáles son las particularidades de la situación de Venezuela que pueden resultar novedosas?
Ya la película la han visto varios cubanos alrededor del mundo y es impresionante como entienden absolutamente todo lo que está plasmado en pantalla y cómo conectan con las situaciones. El crítico de cine cubano Alejandro Rios, radicado en Miami, hace poco vio la película y me impactó como, sin haber hablado nunca con él, lo entendió todo.
Algo que sí puede resultarles novedoso es el “carnet de la patria” que es un sistema que se usa como una herramienta de control para la distribución de algunos bienes y servicios sociales en Venezuela, que no existió en Cuba hasta donde yo sepa.
Por último, háblame de ti, de tu carrera, de los premios recibidos por el filme y dónde se ha presentado hasta ahora
Bueno, tanto por decir, y no tiene tanto que ver con premios, jaja …. Llegar adonde estoy ahorita ha sido duro. Mujer guionista, directora y productora, liderando este proyecto tan sensible y en un país como Venezuela, con la situación sociopolítica, no ha sido fácil. He tenido que escalar montañas los últimos años desde que hice el cortometraje Harina en el 2017, que viajó a muchos festivales de cine y obtuvo muchos reconocimientos de manera sorpresiva para mí porque realmente no lo estaba esperando, hasta lograr poner todas las piezas del rompecabezas para hacer Hambre.
Este es un proyecto muy ambicioso (coproducción internacional, una pelicula que costó 500,000 euros) que empiezo a desarrollar en el 2018 y que finalmente logro estrenar en el 2024. He tenido que superar muchas dificultades, miedos y hasta decepciones. Con Hambre estuvimos cerca de estrenar en un festival importante, pero al final del día no pudimos llegar a los certámenes con los que soñaba, no he podido estrenarla en mi país y tampoco conseguí en su momento a un distribuidor internacional que me llevara la película a las salas de cine afuera, y eso me rompió el corazón un poco, pero a la misma vez me hizo crecer y madurar, y por eso lo he tenido que hacer yo misma.
Esto que he logrado bajo mis propios medios tiene más valor para mí y me ha hecho más fuerte, y más conocedora de esta industria de tiburones. Producir los eventos yo misma, como fue el caso en Barcelona y Madrid, y conectar con audiencias en más de 12 ciudades, como Munich, Bremen, Espinho, Chicago, Ciudad de Mexico, Cracovia, gracias a distintas proyecciones y festivales de cine, me ha permitido abrazar a la diáspora venezolana y a otros ciudadanos del mundo y dialogar con lagrimas en los ojos –para reencontrarnos y reconocer el dolor que hemos atravesado– y esto no tiene precio. Es mil veces mejor que un premio.
Hambre se presenta a partir del viernes 5 de septiembre, 7 p.m., en Coral Gables Art Cinema, 260 Aragon Ave, esa noche incluye una sesión de preguntas y respuestas con la directora, Joanna Nelson. A partir del 12 de septiembre en Silverspot Cinema, 300 SE 3 St #100; y en varias locaciones de Paragon Theatres.