Trump anuncia que EEUU hundió tercer ‘narco’ bote frente a Venezuela
Las fuerzas navales de Estados Unidos en el Caribe hundieron un tercer presunto bote con un cargamento de droga frente a la costa de Venezuela, dijo el presidente Donald Trump el martes.
“Derribamos, en realidad, tres botes —no dos— pero ustedes vieron dos”, afirmó Trump en los jardines de la Casa Blanca, tras la difusión el lunes de un video que mostraba a tres presuntos narcotraficantes siendo abatidos en un ataque aéreo estadounidense. Ese incidente siguió a otro ataque ocurrido el 2 de septiembre, en el que, según reportes del propio presidente, murieron 11 personas a bordo de una embarcación similar.
El presidente no precisó cuántas personas murieron en el tercer ataque.
Trump respondía a declaraciones del líder venezolano Nicolás Maduro, quien acusó a Estados Unidos de planear una invasión a su país. “Dejen de enviar miembros del Tren de Aragua a Estados Unidos. Dejen de enviar drogas a Estados Unidos”, replicó el mandatario.
El último anuncio llegó un día después de que Trump publicara en redes sociales que fuerzas estadounidenses habían atacado un bote que salía de Venezuela, matando a tres individuos a los que calificó de “terroristas”. Más tarde, desde el Despacho Oval, señaló que la embarcación atacada transportaba cocaína y fentanilo.
El 2 de septiembre, Trump había anunciado un ataque similar contra otro presunto bote proveniente de Venezuela que transportaba drogas, y que resultó en la muerte de 11 personas.
Las operaciones militares se producen en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, tras el despliegue de fuerzas estadounidenses en el mar Caribe emprendido bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas.
La administración Trump ha acusado a Maduro de liderar el llamado Cartel de los Soles —una afirmación negada por el gobierno de Caracas— y ha ofrecido una recompensa de $50 millones por información que lleve a su captura.
El lunes, Maduro declaró que las comunicaciones con Estados Unidos están “rotas” frente a lo que calificó de “agresión”, y añadió que Venezuela está ahora “más preparada” en caso de que surja una “lucha armada”.
Al anunciar el lunes que una segunda embarcación había sido destruida, Trump afirmó que Estados Unidos había “identificado positivamente a grupos de narcotráfico extraordinariamente violentos que operan desde Venezuela”, y que la embarcación estaba tripulada por tres “narcoterroristas” que transportaban drogas por aguas internacionales.
El presidente también advirtió en su red Truth Social que esas operaciones continuarían. “TENGAN CUIDADO — SI ESTÁN TRANSPORTANDO DROGAS QUE PUEDEN MATAR A LOS ESTADOUNIDENSES, LOS ESTAMOS CAZANDO”.
Trump enmarcó la acción militar como un asunto de seguridad nacional y política exterior. “Estos carteles de narcotráfico extremadamente violentos REPRESENTAN UNA AMENAZA para la Seguridad Nacional, la Política Exterior y los intereses vitales de Estados Unidos”, escribió en su cuenta, asegurando que los narcóticos ilícitos han causado “CONSECUENCIAS DEVASTADORAS EN LAS COMUNIDADES ESTADOUNIDENSES DURANTE DÉCADAS, matando a millones de ciudadanos estadounidenses. NO MÁS”.
Las declaraciones del presidente suscitaron de inmediato preocupaciones legales y diplomáticas, principalmente porque los ataques parecieron dirigirse contra civiles, a pesar de la clasificación de la administración de que los muertos eran narcoterroristas.
El derecho internacional y las leyes estadounidenses imponen límites al uso de la fuerza fuera de zonas de guerra declaradas. Matar a civiles se considera un crimen de guerra a menos que representen una amenaza letal inmediata y no haya otro medio disponible para detenerlos.
Las tensiones entre Washington y Caracas se han intensificado en las últimas semanas tras la decisión de Trump de desplegar una fuerza militar considerable con el objetivo de combatir a los carteles de droga en el Caribe.
La administración ha presentado cada vez más su campaña antidrogas como una prioridad central de la defensa nacional.
El despliegue estadounidense incluye ocho buques de guerra —algunos con capacidad de asalto anfibio—, aviones de combate F-35 y aproximadamente 4,500 efectivos. La magnitud y sofisticación de la operación han generado preocupación en la región, con expertos comparándola con el equivalente de “llevar un cañón a una pelea de cuchillos”. El despliegue representa la mayor demostración de fuerza militar estadounidense en el Caribe en varías décadas.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2025, 0:55 p. m..