Venezuela

Nuevo ataque frente a costas venezolanas deja 6 muertos en creciente campaña de Trump

El presidente Donald Trump dijo el martes que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo otro ataque mortal en el Caribe, alcanzando una embarcación frente a las costas de Venezuela que describió como afiliada a una “Organización Terrorista Designada” (DTO) involucrada en el narcotráfico.

En un mensaje divulgado a través de su cuenta en Truth Social, Trump afirmó que el ataque, que dejó seis muertos, se realizó “bajo [sus] Autoridades Permanentes como Comandante en Jefe” y que fue ordenado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Según el presidente, seis “narcoterroristas hombres ” que se encontraban a bordo de la embarcación murieron y ningún miembro de las fuerzas estadounidenses resultó herido.

“La inteligencia confirmó que la embarcación estaba traficando narcóticos, estaba asociada con redes ilícitas de narcoterrorismo y transitaba por una ruta conocida de DTO”, escribió Trump, agregando que el ataque tuvo lugar “en aguas internacionales, justo frente a la costa de Venezuela”.

El ataque marca el sexto ataque estadounidense en el Caribe en los últimos dos meses, en momentos en que la administración intensifica su campaña contra lo que describe como operaciones de narcoterrorismo a lo largo de rutas de contrabando establecidas.

Con el ataque del martes, el número de muertos en la campaña asciende ahora a 27.

Trump ha reiterado que dichas redes representan una amenaza directa para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha caracterizado los ataques como acciones militares legales bajo su autoridad ejecutiva.

La operación se produce en medio de un importante despliegue militar estadounidense en el Caribe, que el gobierno de Venezuela ha denunciado como un acto de agresión.

El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, afirmó la semana pasada en un discurso televisado ante líderes militares que el gobierno de Estados Unidos utiliza acusaciones “falsas” de narcotráfico como pretexto para promover un “cambio de régimen.”

“Tenemos que prepararnos porque la irracionalidad con la que opera el imperio estadounidense no es normal”, dijo Padrino. “Es antipolítica, antihumana, belicista, grosera y vulgar.”

Padrino también rechazó la caracterización de Washington sobre el despliegue naval como una acción “propagandística”, advirtiendo, en cambio, sobre una posible escalada militar cerca de las aguas venezolanas.

El último ataque forma parte de lo que funcionarios estadounidenses describen como un esfuerzo para desmantelar redes de narcotráfico con vínculos profundos con el gobierno venezolano.

Las agencias de inteligencia estadounidenses han alegado durante años que altos miembros del régimen de Nicolás Maduro están conectados con el llamado Cartel de los Soles, una organización acusada de gestionar envíos masivos de cocaína desde Venezuela hacia mercados en América del Norte y Europa.

La administración ha justificado sus acciones recientes en un memorando dirigido a los legisladores, algunos de los cuales han expresado preocupación por un posible exceso de poder ejecutivo y por la legalidad de tratar a presuntos traficantes como combatientes.

El memorando, obtenido por varios medios, declara que los carteles de la droga son “combatientes ilegales” y sostiene que Estados Unidos está involucrado en un “conflicto armado no internacional” con ellos.

Los ataques, que comenzaron a principios del mes pasado, siguieron al lanzamiento del mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe en décadas, con el objetivo de interrumpir las operaciones de narcotráfico en la región.

La fase inicial de la misión incluye una fuerza de tarea aeroterrestre de Infantería de Marina a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima y dos buques de transporte de la clase San Antonio, con más de 2,000 marines preparados para misiones de respuesta rápida.

En total, más de 4,500 efectivos estadounidenses —entre marines y personal de la Marina— operan actualmente en la región, apoyados por un crucero, varios destructores y un submarino de ataque clase Los Angeles armado con misiles guiados de precisión. Diez cazas furtivos F-35 también están estacionados en Puerto Rico, lo que otorga a Estados Unidos una superioridad aérea abrumadora sobre la envejecida flota venezolana de Sukhoi Su-30 y F-16.

La administración ha fusionado cada vez más su guerra contra las drogas con la política antiterrorista, calificando a los carteles transnacionales como entidades “narcoterroristas” en lugar de organizaciones criminales. Los funcionarios sostienen que este enfoque otorga a Washington mayor margen legal y militar para atacar a grupos extranjeros involucrados en el contrabando de narcóticos.

Sin embargo, esta medida ha generado críticas de expertos legales y de algunos miembros del Congreso, quienes advierten que podría desdibujar la línea entre la aplicación de la ley y la guerra, y aumentar el riesgo de una confrontación más profunda con regímenes adversarios en el hemisferio.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de octubre de 2025, 3:44 p. m..

Antonio Maria Delgado
el Nuevo Herald
Galardonado periodista con más de 30 años de experiencia, especializado en la cobertura de temas sobre Venezuela. Amante de la historia y la literatura.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA